Distanciamiento social, líbranos #Covid-19 de la diferencia
El encierro se da en todos los niveles. No necesariamente socioculturales. Categorías políticas surgen a racimos en cuanto la información inyecta las venas de la red e irriga los plantíos de lo vulgar y sinsentido. La hegemonía crea una nueva subespecie, el doliente-damnificado-defensor del sistema. ¿Cómo pasó? Pregunta transversal. ¿Cómo, por qué y qué nos hace sentir?
Se puede capotear la llamada “cuarentena” desde cualquier punto de la tierra y la curiosidad poblaría de fotos tomadas con el celular los días para relatar el distanciamiento social impuesto por la presencia de un actor modelo 2020: el Covid-19. La ansiedad gana terreno, ¿cuándo podremos salir para tomar una selfie donde solíamos hacerlo? A punto de degustar el pan y la sal; en la puesta de sol, junto a los amores y cariños… dios, tantas cosas nos quita el virus chino este.
Claro, dentro de casa los autorretratos dejan testimonio de estar a punto comer aquello por las propias manos preparado; que nadie quede ajeno a la cocina, placer inexplorado pero prometedor pues condiciones existen, resta engrasar la marcha de la voluntad. ¡Vaya vista!, otra placa más, desde la ventana el sol, la luna o lo que sea brilla intenso en el cielo, recordando la maravilla de estar vivos. Una más, junto a los afectos que de esta pandemia salimos juntos. ¿Alguien advierte la diferencia entre fuera o dentro? No es la circunstancia en sí, sino la libertad para sí la causal del confinamiento ubicuo del pensamiento. Ojalá el encierro mental tuviera finitud en una proyección a cargo de los epidemiólogos.
¡Ah, qué bueno nos salió el doctor! Encargado de aterrar o tranquilizar, motivar o acicatear el ánimo, asentir o disentir y siempre con el ceño fruncido, que la dirección de la cabeza, movimiento al fin supla al lenguaje no verbal uniforme. Días de uniforme, debe ser eso. Un gusto que los militares y marinos demuestren que poseen un valor de uso para alguien más que los narcotraficantes. En este caso, hospitales con camas limpiecitas y toda la cosa.
Pero decimos del doctor y de pronto la mente viaja a la infancia-adolescencia-tardía-me sigo portando como cuando mamá amenazaba con apagar los videojuegos. Altanería y autocomplacencia al servicio de la comunidad Twitter. Para todos hay, incluido el hijo de don Manuel Bartlett Díaz, exitoso empresario y vendedor de insumos al gobierno… Bartlett debe llevar por apellido, seguro que sí, aunque con gallardía reflejada en letras asegura que para sobreprecios la CDMX y que tenazmente ha trabajado desde verdosas edades.
Cómo no ir galopando al lomo de la risa sin gracia hasta a los días de Angélica Rivera. Bien dispuesta en traje sastre morado defendió desde la más rematada voracidad maternal brazopartidadeadversidad que a tenaz ahorro se consiguen caserones y mecenas (no reparen en el orden de los factores porque no alteran el producto).
Pero decíamos del doctor… un tipazo. La de chamacos que al día siguiente al levantamiento de la encerrona con seis familiares seis en un departamento de dos habitaciones dos deberán llegar a la escuela, mínimo, con bata almidonada y lenguaje al filo de la navaja con doble cara: política y técnica médica.
Técnico, así como el trabajo desempeñado por el INE y Lorenzo Córdova, consejero presidente de dicha institución. En un acto dictado por la conciencia ciudadana, tan técnica como pulcra, la sumatoria de perfiles que dan vida a la institución decidieron que las transferencias monetarias a cargo del gobierno no fueran acompañadas de una “carta” firmada por, ¿quién más?, el presidente de la República.
Jamás tan entendido de la res pública como ahora. Técnica pura, aunque quizá no sea suficiente para paliar una idea postrada en la pugna cotidiana del infelizaje por hacer consciente lo inconsciente (aunque no sea de manera consciente): lealtad a quien da, desprecio a quien explica porqué no había.
Ahora sí, el doctor Hugo López-Gatell. Un honor el papel desempeñado y los logros conseguidos. El mayor, ni duda cabe, los vítores del licenciado y en horario estelar (en tiempos de la 4T, entre las 7 y las 9 de la mañana): “No estás solo, no estás solo”. Sonrisa inocultable, la solemnidad del close up, se detiene el tiempo, enjugar la lágrima nos daría un nuevo estandarte, pero tampoco estamos para robar cámara al jefe. Cálida firmeza en el gesto de respuesta que diluye cualquier idea de distanciamiento político.
De afectos te llene el presidente que el resto son meras entrevistas. Mano al corazón y asentimiento que no necesita fonética para hacer retumbar en la mente de cada mexicano testigo en linea o elipsis: yo sé, yo sé.
Certezas en todos lados. Líbranos Covid-19 de la diferencia. La disposición del escenario tiene un apartado para las goteras, que al fin y al cabo existen. Una nota perdida en la uniformidad por informar que los días entre febrero y mayo de 2020 están cruzados por el coronavirus, señala que cuatro entidades (Nuevo León, Coahuila, Tamaulipas, Durango) y un funeral (Michoacán, el del PRD) solicitarán a la federación que “reembolse” el dinero destinado a atender a la población con Covid-19. Tantos significantes hacen irrelevante la diatriba salvo en la posibilidad de inventar al alba formas de distanciarse de la realidad.
- Hijo, revisa bien al de las noticias porque no me queda claro si debo salir o no de casa
Otra gotera en el escenario, aunque esta tapada por unas cuantas rejas a manera de cárcel, corresponde a los empresarios. Inmersos en el amplio debate entre innovar o —tal cual ocurre hace 35 años— subsistir, perdieron la cuenta de los monóculos estrellados cada que escuchan una oración que sin contexto y sin rostro suena bastante fácil de entender: la estrategia es atender a la población en situación de pobreza.
Pero la chocante institución mental amigo presidente sujeta esta mano color legitimidad obra poderosamente. Luego entonces se hurga en el bolsillo del pasado para solicitar apego a formas achicharradas por la sangre hirviente del saqueo sistemático a las lanas sudadas por millones. Sean los bienaventurados de la acumulación originaria a la mexicana quienes jalen de nuevo la economía. Si ya decrecimos en productividad .7 por ciento en 35 años, si se esmeran alcanzamos el punto porcentual en menos de 10.
Es que el doctor es bueno, deveras. Dice que no es político, pero inauguró un nuevo peldaño en la escalera de los afectos: “La fuerza del presidente es moral, no es una fuerza de contagio”. Además, líbranos Covid-19 de la diferencia, tardó menos de un mes en acaparar la fuerza de investigación a cargo del lumpen y, de esposo con esposa, su estatus mejoró a sin esposa para finalizar en celebridad interceptada al realizar tareas del mundo de lo sencillo… como ir al super sin cubrebocas.
El debate irresuelto por un artefacto cuya efectividad carece de referente, salvo la comprobada y amplia gama de maneras de usarlo. Dame un pedazo de tela, que yo te devolveré sinfín de cuadros barnizados por lo grotesco. Culpa de nadie, aun en temporada donde las mismas se aparean en cada esquina.
¿De quién es la culpa el encierro? Del gobierno, supongo. ¿Qué les impedía ser tan eficientes como en Nueva Zelanda? El ladrón hace suponer que la falta de ovejas. Vale revisitar la figura del ampón genérico, quien perdió el usufructo de ocultar el rostro para despojar de pertenencias al prójimo. ¿Ya mencionamos a los gobernadores reunidos y portando cubreboca? No piensen mal, es por aquello de la efectividad…
Ya en el terreno de la miseria humana, valga la pena y la decadencia que comunica un ladrón de aquellos que ya no existen gracias a que el INE se descubrió ciudadano e interesado en que no engañen al pueblo con cartas, caramba. Las investigaciones en NY contra Genaro García Luna por narcotráfico continúan, pero no era a ese delincuente la referencia del párrafo, sino quien fungió como su jefe formal. Entre inmundicia y comedia Felipe Calderón posee cuentas como aliados principales: la de banco y la de Twitter.
Inmundicia: existir como exocupante de la institución formal presidencia.
Comedia: atestiguar que el ciudadano presidente en turno lo tuesta poco a poquito, lo pasea por el comal de la amenaza tácita, lo menea en la manteca putrefacta construida a sangre poselectoral y fuego de guerra civil.
Líbranos Covid-19 de la diferencia. Emociones de júbilo y pisando los terrenos de lo sacro por incrementar la escalada de la violencia colocan un cuestionamiento en el aire: ¿se imaginan una consulta popular para que el pueblo decida el destino de Felipe Calderón y que se realice un mes antes de las elecciones federales de 2021?
Tiempos de fe, y más para el hermano en Cristo presidente: “Manifestaré mi júbilo por haberme tú salvado: las gentes que me perseguían han quedado sumidas en la perdición que habían preparado contra mi. —En el lazo mismo, que me tenían ocultamente armado, ha quedado preso su pie”. Salmo IX, 16.