Caminaba distraída, con la mirada baja y ensimismada en su propio juego que consistía en no pisar las líneas del pavimento. De la nada aumentó la velocidad, sin notar que alguien se encontraba adelante, provocando que chocaran—. Lo siento —se disculpó, mientras que a su vez se agachaba a recoger sus pertenencias, que ahora se encontraban dispersadas en el suelo.
— Fíjate por donde caminas, idiota —masculló al sentir el choque, aunque en parte había sido culpa suya, pues iba con la vista fija en su celular sin prestar atención por dónde iba—. Quiero decir, uh, lo siento yo también, no hay problema —se apresuró a agacharse, juntando las cosas de la chica—. Lo siento, mal día, fue sin querer, no quise decir lo primero —pronunciaba con tono cansado, pues en realidad no tenía ánimos de discutir, y menos con el dolor de cabeza que tenía.










