nvranko:
fugaz contacto ajeno, da pie a la cascada de afecto que se desencadena por un instante: blonda envuelve cadera foránea entre sus brazos, asegurando agarre entre las aberturas pequeñas por donde pasa cinturón. rostro angelical entre musculatura se oculta, anhelante de aroma masculino que grabado bajo su piel ya se encuentra. pero es la razón la que le hace tomar distancia nuevamente, figura curvilínea se abre paso (adelantando a su acompañante) para dar palabra de su salida momentánea. su turno se extenderá otras dos horas en la noche, pero principal atención se encuentra vertida sobre tercero que en el pasillo espera. documentos firmados / una promesa verbal, la fémina vuelve al encuentro de hombre para caminar finalmente a la salida de hospital. brisa fresca los recibe, y la pronta primavera ya se muestra en el colorido de la ciudad, pero desfile de autoridad parece opacar la felicidad palpable que en el aire de a poco se extingue. militares portan el estandarte del orgullo, y es un muestra de poder que hace dar un paso atrás a la mujer. “¿reeves?” inquiere suavemente contra el hombro del interceptor, tomando en automático su mano para encontrar fortaleza que ve perdida por el instante de indignación. “creo que deberíamos irnos…”
Se mantuvo en silencio mientras permitía que la menor realizara todo el papeleo indicado para su salida aquella tarde, y aunque algunas dudas surgieron en su mente sobre la manera en la que llevaban la cosas en aquel lugar, no se permitió hacerlas, no deseaba insmiscuirse en cosas que podrían no ser de su incumbencia. En el momento en el que puso un pie fuera, en compañía de la menor, rápidamente sus orbes se centraron en aquellos trajes militares, no tenía que ser genio para saber cual era exactamente su función ahí, infundir temor en los habitantes de la ciudad. Por lo que su cuerpo no pudo hacer otra cosa más que tensarse, casi por instinto propio, a pesar de los gestos y las palabras de la rubia, no se movió ni un centímetro. — Algo aquí parece fuera de lugar y no diría que se trata únicamente de ellos, me pregunto a donde desea llegar con este teatro de mal gusto... — Musitó en voz baja al mismo tiempo que rodeaba los hombros la menor con su brazo para después apretar su hombro suavemente, sin remover su mirada de los hombres frente a ella. — La solución nunca es huir hacia el lado opuesto, Natassia, si lo que busca es pánico, eso es algo que no conseguirá de nosotros. — Le explicó con tranquilidad mientras comenzaba a andar con lentitud y tranquilidad, sin soltar a la joven, como lo hubiese hecho en cualquier otra situación. — Si algo ocurre, yo lo resolveré, no tienes de que preocuparte. — Le aseguró teniendo en cuenta lo nerviosa que se podría sentir ante la situación, pero Alaric no huía de nada y aquello era algo que esperaba que la menor aprendiera.












