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@kaleen-a-blog
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&&. KILIAN
Asintió con su cabeza y sonrió un poco. “agua mineral por favor, con hielo” pidió son más. Estaba a nada de abandonar aquella fiesta y no quería seguir bebiendo más alcohol. Regresó una vez más su mirada a su alrededor para volver a enfocar sus claras orbes en las ajenas ante la voz femenina. “de hecho sí” admitió suspirando un poco. “buscaba a mi hermana, desde que llegué no la he visto así que intentaba encontrarla pero parece que se escondió de mi o algo parecido” bromeó soltando una pequeña risa.
”Te acompañaré en esta. Pido lo mismo que él” señaló a la persona contraria mientras le comunicaba su pedido al camarero. Sin más, volteó su mirada hacia el muchacho y prestaba atención a sus facciones. “Así son los hermanos. Nunca los encuentras cuando los buscas” negó con la cabeza y una leve risita se escapaba de sus labios. “Dime como es físicamente y te ayudaré a buscarla”.
&&. ANNA BLANCA
—Puedo así notarlo —contesta entre sorprendida y demasiado ocupada tratando de no reírse en el rostro de la blonda y así ofenderla —Y creo que son suficientes martinis, también —agrega, sonriendo sin mostrar los dientes. Es entonces cuando su brazo es sometido al apretón de manos más fuerte y salvaje que en su vida ha dado. La carcajada no la puede evitar cuando su mano es liberada y se ve obligada a abrirla y cerrarla un par de veces para volver a sentirla debidamente. —Debí suponerlo, las polacas suelen ser mujeres preciosas. Y fuertes. Mucho, sin dudas —agrega con aires bufones. — No muy bien, en realidad. Me ha comenzado a doler la cabeza y tal parece que el sueño ya ha llegado a mí. A pesar de eso, no puedo dejar de seguir bebiendo —responde, alzando los hombros y bajándolos luego, con semblante culpable. —¿Qué hay de ti? ¿Cumple esta fiesta con tus expectativas?
“Dímelo a mí que mi hígado esta a punto de decir sus primeras palabras y apuesto a que dice ‘Ayuda’“ carcajeó tras haber dicho aquella frase. Notó que el apretón de manos por parte de ella había sido un tanto fuerte, por lo que rápidamente se preocupó por la princesa. “Ow, muchas gracias. Y lamento mucho haberte lastimado. Suelo desarrollar una fuerza extraña a veces” se disculpó con una sonrisa en la cara. “Las españolas no se quedan atrás. Tienen un porte y una gracia que es realmente envidiable” la halagó con suma sinceridad. Formó una mueca al haberse enterado del mal estar de la fémina. “Espero que te sientas mejor y que disfrutes un poco más que la noche es joven. Por mi parte, te igualo en cuanto a que no pueod dejar de beber, pero meh la fiesta carece de un poquito de diversión. Está muy estructurada”.
&&. MÍA
Sus labios se sellaron ante las palabras de la rubia, una ladina sonrisa elevando suavemente las comisuras de sus carmesíes al escucharla. “¿Batir el récord, eh? ¿Cuántas copas llevas, exactamente?” Por alguna razón, sintió que no había necesidad de llamarla usted, por lo menos esta vez. Tanta formalidad ya había terminado por aburrirla, mas esperaba que la contraria no lo encontrase como una impertinencia de su parte. “Ah, ¿por qué no otra? ¿Crees que se te va a subir a la cabeza y terminarás dando un espectáculo? Si es el caso, descuida, puedo cuidarte para que termines en una pieza y sin tu dignidad estropeada.” Asintió con su cabeza, decidida frente a sus propias palabras. No sería la primera vez que terminaba cuidando a una amiga. “Mi nombre es Mía, de Chile. ¿Cuál es el tuyo?”
”No lo puedo recordar con exactitud, pero alrededor de seis copas. Sí” curvó la palma de su mano y la movió hacia los costados, realizando un gesto de “más o menos” y frunció la nariz. “Sí, algo parecido. No soportaría otra tapa de revista con una foto mía haciendo cualquier cosa más que nada para no tener que dar explicaciones a la mañana siguiente” su expresión de hartazgo cuando relataba aquella situación hipotética se hacía muy evidente. “Gracias por ofrecerte, eres muy dulce. Lo tendré en cuenta” llevó un mechón de cabello hacia su oreja, tirándolo para atras mientras sonreía. “Soy Kaleena, de Polonia. Es un placer, Mía” se presentó sonriente y estrechó su brazo.
&&. SEIER
—No tuve una infancia tan atroz como para que desconocidos tuvieran la oportunidad de invitarme un trago —respondió, elevando levemente las cejas.— El trauma apareció en la juventud —una ligera sonrisa curvó sus labios mientras se atrevía a tomar la bebida que anteriormente había mencionado, agradeciendo al camarero que había tenido la amabilidad de alcanzársela.— Seier Thygesen, tercer príncipe de Dinamarca —se presentó ante la fémina, realizando una leve reverencia con su cabeza antes de probar un sorbo de la bebida con la que acababa de hacerse.— Creo que por la mañana será cuando más resaca tengas… Mejor deja ese asunto en mis manos, Kaleena. Sólo espero que para mañana no hayas olvidado por completo esta conversación.
”¿A sí? ¿Y puedo saber por qué se originó en esa época o ya estoy siendo muy entrometida?” llevó la palma de su mano hacia su barbilla dando soporte a su mandíbula y escondió la punta de sus dedos formando un puño. Por alguna razón se sentía curiosa. “Es todo un honor poder conocerlo” imitó la reverencia que Seier había hecho con anterioridad. “Descuida, yo recuerdo muy bien mis acciones y las conversaciones. Más aún cuando son importantes” expresó con un ademán seguro. “Haré lo que tú digas”.
&&. ASTORIA
De entre todos los Asoáin, ella era la menos indicada para asistir a fiestas. Se podía notar por la manera en que sus tonalidades cacao se deleitaban con la obra literaria ubicada sobre sus muslos y debajo de la mesa, oculta ante los ojos de terceros, mientras agraciadas falanges danzaban alrededor del borde de su vaso de jugo natural, ausente a todo lo que la rodeaba. No quería parecer maleducada ante los demás nobles pero le era inevitable aislarse durante el festejo, acción motivada principalmente debido a su carácter introvertido y la cual era secundada por el gusto que poseía la española por los libros. Una exclamación repentina ocasionó que la menuda castaña diera un respingo, sus irises alzándose sólo para encontrar un dedo apuntando en su dirección. ‘ ¿Disculpa? ‘ cuestionó con entonación suave, avergonzada, mientras ladeaba su cabeza un par de lados al costado. Las palabras de la muchacha de verdad la habían pillado por sorpresa. ‘ No es necesario, estoy bien. ‘ contestó varios latidos después. ‘ De todas maneras, gracias, es usted muy amable, princesa… ‘ su voz decayó mientras la realización llegaba a ella. ¿Princesa qué? No la conocía.
“Como tú prefieras” asintió con la cabeza y estiró su brazo, intentando descontracturarse del movimiento brusco que habia realizado anteriormente. Sus párpados se abrieron casi en su totalidad ante la afirmación de la castaña. Había acertado con respecto a ser princesa; no le sorprendía, pero la tomo desprevenida la manera en que la llamó. De todos modos, ella tenía de vista a la castaña hace ya un tiempo “No hay por qué, ¿Astoria, no?” no estaba muy segura si era su nombre, pero había algunas probabilidades de que así fuese. Observó la tapa del libro que de alguna manera había captado su atención, por lo que el bichito de la curiosidad tenía que indagar qué era lo que estaba leyendo puesto a que la literatura también era del agrado de la polaca. “¿Qué leías? Suena como estaba muy entretenida con ello”.
&&. ANDRÉS
Media sonrisa se posó en su rostro ante sus palabras y no pudo evitar levantar una ceja algo provocativo ante ellas. “¿Segura? Esas son palabras muy comprometedoras preciosa, no valla a ser que no puedas cumplir tu palabra luego.” Respondió echándole un vistazo a la princesa sin dejar de sonreír. Para eso del juego de la seducción el chico tenía sus tácticas, sus labia como le llamaban por ahí, pero una vez bajo los efectos del alcohol podía ocurrir cualquier cosa. “Quiere decir que es una bebedora, sabe lo que es bueno.” Comentó con diversión llamando al chico tras la barra con un movimiento de la mano. “Hoy no es día de privaciones, buena forma de ponerlo…. Un wisky a las rocas por favor.” Le ordenó el príncipe sonriente. “ Seguiré sus palabras, princesa, continuaré haciendo lo que me de la gana sin remordimientos.”
”Mira cariño, si hay algo por lo que me caracterizo es por ser una mujer que cumple con su palabra siempre. No soy una gallinita miedosa como son algunas” inclinó su torso más adelante, procurando que sea una conversación totalmente privada y sin interrupciones. Se formó una sonrisa pícara en sus labios mientras bebía lo último que quedaba de su trago, para luego limpiar las gotas que habían quedado en su comisura con su dedo pulgar. “Me lo enseñaron antes de decir mi primera palabra prácticamente, así que debo admitir que si se qué es lo bueno. Otra característica mía” le guiño un ojo divertida. Alzó una ceja y asintió con la cabeza luego de que el moreno haya ordenado su bebida. Buena elección. “Has aceptado un buen consejo. Espero que tú cumplas con tu palabra” lo señaló posando su dedo pulgar mientras se acercaba aun más hacia el príncipe.
&&. RUBY
“En mi defensa, solo así sabrás que fue realmente una buena fiesta.” Sonrió al escuchar la carcajada de la rubia, gustándole la forma en la que había logrado una reacción de ese estilo. Siempre intentaba crear vibras positivas. “Bien, bien… me conformo. Además y, quien sabe, tal vez el alcohol haga lo suyo y te termine tentando.” Utilizó un tono pícaro, creyendo que sus palabras eran ciertas y una copa no era tan difícil de terminarse como ella lo estaba planteando en aquel momento. Observó como el camarero depositaba las bebidas en la mesa y no dudó un segundo en tomar la suya entre sus dedos, lista para llevarla a sus labios, pero siendo interrumpida. “¡Y por esta maravillosa fiesta!” Agregó con la curvatura de labios aún dibujada en su rostro y chocó su cristal con el contrario. “¡Salud!” Fue la última palabra que selló el brindis.
“Seguiré tus sabias palabras, pero si amanezco de lo peor jura que estarás allí sosteniendo mi cabello para ayudarme” apuntó con su dedo índice hacia la fémina, entrecerrando sus ojos para asegurarse que realmente lo hará. “Al fin y al cabo todo el mundo se rinde en la tentación, ¿no? Así que lo veo muy probable” encogió sus hombros y arqueó sus labios en una expresión divertida. Disfrutaba la compañía de aquella blonda. “¡Tú lo has dicho! ¡Salud!” chocó copas e inmediatamente bebió varios sorbos de la bebida, saboreando con sus papilas gustativas las burbujas que danzaban en el líquido. “Por cierto, soy Kaleena. Gusto en conocerte...” hizo una pausa para dar a lugar a la chica para que se introduzca.
&&. BLANCHE
Se vio cubriendo su boca una vez más, ahogando las carcajadas. No era que la letra de la canción per se le escandalizara, de hecho, Blanche solía tenerla en repetición. Pero vamos, que escuchar a otros cantando cosas así en su idioma natal era gracioso. ❛ no, no, nada malo. continua ❜
Estaba muy cerca de volver a cantar la famosa frase que probablemente nadie en la faz de la Tierra no cantó alguna vez en su vida, pero había algo en el rostro y la expresión de la chica que la hizo parar. “No, no. Me estás mintiendo. Ahora quiero que me lo digas” si bien quería manterse seria dejó escapar una sonrisa ladina.
&&. SEBASTIAN
El hombre iba caminando con la simple intención de recorrer el lugar, ya que no tenía mucho de haber llegado. Fue entonces cuando escuchó una voz femenina llamándolo. Se aseguró discretamente de que fuera él a quien le hablaba, y se acercó sin dudarlo. “Supongo que no puedo rechazar la invitación de una princesa” respondió con gracia, ubicando de vista a la atractiva mujer. “Pero tendría que acompañarme con un trago también, ¿no lo cree?” encogió los hombros, con una sonrisa pequeña y una expresión relajada.
“Supongo que no” alzó levemente su ceja derecha, mordiendo su labio inferior y posó su mirada en las orbes del castaño. “¿Cómo sabes que soy princesa? Podría ser una ciudadana común y corriente que te quiere acosar” bromeó divertida. “Está bien. Te acompañaré con un trago. Uno solito” alzó su dedo índice haciendo alusión al número. “Un Cosmopolitan, por favor” le comunicó al camarero.
&&. JOSEPH
Sus labios se entre abrieron tan solo un poco para soltar un casi inaudible ‘oh’, la verdad es que no podría estar seguro de aquel hecho, porque la verdad recaí en que jamás había escuchado alguna canción polaca. Aunque no desechaba la elección de hacerlo en algún momento, “Veamos si te gusta esta” comentó, escribiendo la canción pensaba, Safari, en el navegador y así ponerla a reproducir próximamente “Dime qué piensas, tal vez luego podrías enseñarme alguna música de tu país. Podría gustarme”
Esperó expectante ante la canción que iba a ser la elegida para el muchacho. Una vez que comenzaba a dejarse asomar el ritmo de la música, el cuerpo de la princesa también empezaba a moverse, disfrutando de la melodía. “No entiendo nada de la letra salvo “safari” que es universal” rió ante su propio comentario. “¡Es muy divertida! Sinceramente me agrada mucho, tienes buen gusto” expresó honestamente con una gran sonrisa. “Tal vez lo haga. Aunque ya te he advertido, no sé si te gustará” volvió a reir.
&&. HENRIKH
Observó toda la escena con una sonrisa, quizá por que estaba ya demasiado cansado como para ir a hacer algo más o realmente era interesante. Llevaban ya un par de horas de fiesta y parecía que iba a durar hasta el amanecer, no se quejaría tanto si no hubiera sido que había llegado solo hace unas horas al país, desembarcando y dirigiéndose directo hasta una fiesta de traje y corbata. “Yo si acepto un trago, whisky, gracias”, le indico al mesero que llevaba una cantidad de tragos, parecía que estaban llenando las bocas de una nación completa con la caridad de alcohol en este lugar. “Aunque me parece muy fuera de protocolo que me hagas beber solo”, bromeó dirigiéndose en ese momento a la chica de cabellos oscuros.
“Creo que si hay algo totalmente fuera de cualquier protocolo es que haga uno de mis actos de borrachera” comentó de manera divertida mientras posaba sus orbes en el rostro del muchacho. “¿Con quién tengo el honor de compartir un par de tragos?” inquirió con curiosidad, alzando su brazo para llamar al camarero y apuntó a su copa vacía indicando que lo vuelva a llenar.
&&. ZEPHYR
La fémina ladeó su rostro con curiosidad, sus iris posándose sobre la silueta de la otra fémina para examinarla con detenimiento. Por alguna extraña razón cada comentario y acción que ésta ejecutaba tenía una reacción en Zephyr: la hacía acordar a si misma. “Y yo sonreiría porque no tendría ni la puta idea de lo que eso significa” Alegó la austriaca, alzando sus comisuras discretamente. Había oído aquella expresión en un par de filmes, mas nunca la había usado. Debía preguntárselo a su hermana, a fin de cuentas ella era la inteligente. “Esto es extraño…” Musitó. “No sé si es obra del alcohol o de verdad eres una versión de mi más barata, rubia y claramente añeja” Soltó sin más entrecerrando sus ojos, copiándole el accionar a su interlocutora.
“Pues si mi memoria no falla creo que significa buena suerte. Me da mucha gracia que lo hagan pisando una copa al finalizar un casamiento. Que ironía...“ rió para si misma, negando con su cabeza mientras pensaba en la gran ironía que tenía todo el sentido del mundo para la blonda. Tras el comentario de la fémina contraria, frunció el ceño y alzó la ceja, casi sin poder evitarlo; pues realmente le resultaba extraño lo que había dicho pero no se lo iba a tomar como una ofensa. “Cariño estás confundida. No soy ninguna baratija y tal vez soy un poco más añeja porque tú tienes cara de haber violado el toque de queda infantil. Deberías estar soñando con ovejitas mientras estás tapada con tu mantita de ositos” hizo un gesto con sus manos como si estuviese acurrucando a una niñita.
&&. ANDRÉS
Una carcajada salio del interior del colombiano ante la invitación de la contraria, miró su vaso casi vació y acepto encogiéndose de hombros acercándose a ella. “A ver, ¿que me ofrece preciosa?” Preguntó con diversión tomando asiento junto a la barra, digamos que el colombiano ya se había pasado dos o tres tragos sobe su nivel de resistencia, si estaba algo ebrio, pero tampoco era como si no pudiera soportarlo. “ No suelo tomar tanto en estas actividades pero hoy como que no había más remedio, así que..” Hizo una mueca y tomo el ultimo trago de wisky en su vaso.
No pudo evitar sonrojarse ante el halago que le había dado el muchacho. Si bien había que mantener la compostura, ella tenía ese típico comportamiento de niña sonrojada ante el cumplido de alguien atractivo. Con una sonrisa dibujada en su rostro preosiguió a responderle. “Tienes lo que quieras a tu disposición. Dime lo que te gusta y yo con gusto te lo daré” jugó un poco con el muchacho, entrando en un papel de seducción. El efecto del alcohol era un tanto impredescible para la princesa. “Yo si suelo beber, pero creo que mi resistencia debe venir de mis raíces polacas. Ya sabes, vodka y todo eso” bromeó. “Pero ¡hey! Hoy no es día de privaciones así que haces bien en beber lo que se te de la gana”.
&&. JESPER
Una amplia sonrisa no tardó en acudir a las comisuras del danés. Ya iban unas dos copas de champagne que él recordara, y por supuesto no se privaría de negarse a la oferta tan atractiva que la rubia le hacía. —¿Estás segura de que quieres invitarme? —la diversión tiñó su tono de voz, quizás queriendo comprobar si era verdad lo que la fémina le ofrecía, mas podía apostar por un sí. —Te agradecería mucho si me invitaras a un whiskey. Nunca es suficiente para mí —la fiesta era mucho más tranquila a las que el príncipe acostumbraba a asistir. Aun así, no perdía la oportunidad para animarse él mismo aunque fuera lo más aburrido del mundo. Presentarse ante tanta gente no era su fuerte, y muchas veces su educación y compromiso desaparecían.
Si podía afirmar algo con suma certeza es que cualquier cosa que la princesa diga, no importa en el estado de lucidez en que se encontrase, lo diría con suma seguiridad y sin titubeos. Éste caso no iba a ser la excepción. “Tan segura como que me llamo Kaleena. Y si quieres te puedo mostrar mi identificación” bromeó tomando su bolso, estando realmente dispuesta a mostrar su tarjeta de identificación. “Bien dicho” celebró la última frase del muchacho. “Un whisky para él. Haz tu magia” le dio un golpecito en el brazo, bromeando con el camarero, mientras observaba cómo se dirigía hacia la barra. “Dime, ¿estás cansado de socializar o esta es la primera vez que haces contacto humano entre tantos semi-robots?” rió.
&&. ESTEFANÍA
La fiesta la pilló completamente desprevenida. La invitación había llegado al lugar donde dormiría un par de minutos después de su llegada al país, por lo tanto, se puso lo primero que encontró. Llevaba un vestido blanco algo holgado y su cabello caía natural a lo largo de su espalda, casi llegando a su cintura. Se encontraba en el lugar charlando con uno de los asistentes a la fiesta, y desvió su mirad de él sólo cuando una tercera voz entró melodiosa por sus oídos. Se dio media vuelta y negó, alzando la copa que tenía en la mano. ‘ No creo que eso sea necesario… ya sabes. ‘
Al haber escuchado la respuesta de la castaña no dudó en soltar un ‘¡Oh!’, cuando notó la copa con la bebida burbujeante. Observó al asistente que estaba al lado de la muchacha y se mordió el labio inferior, con una expresión de sorpresa. “Lo lamento, ¿interrumpí algo?”