((&. riley.))
Un cabizbajo jovencito recorría edificios llenos de murmullos sin fin, con arduos esfuerzos de hilar coherentes pensamientos y no caer en aquél sueño que se mantenía en su mayor flote. ¡Vaya sorpresa! Eran escasos los días así, el poseedor de cristalinos orbes tan abatido, deseoso del más merecido descanso. El hablar ajeno fue lo único que logró esfumar aquél detestable trance. “No fumo.” respondió simplón, seguido de sus finos carmesí en una clara mueca al no ser un buen servidor. Rebuscó en ambos bolsillos, ansiando encontrar el pequeño aparatillo utilizado clases anteriores, dando con él pocos segundos después. “Puedes tenerlo, no creo que vuelva a ser de mi utilidad.” ofreció, estirándolo.
Una débil sonrisa se dibujó sobre los labios femeninos sin intención previa, las contestaciones ajenas causando una sensación semejante a la dulzura en su interior y dando pie a un análisis mudo acerca del acompañante de áureos cabellos. Tomó la ofrenda material con simulada timidez, encendiendo el cigarro y exhalando una grisácea humareda en un reducido lapso temporal. “No sería equitativo quedármelo.” Sentenció, jugando con el objeto entre los dedos de su mano izquierda. “¿Te parece justo si te invito algo en la cafetería?”










