nivnq
“ qué no, ” le insiste, frunciendo los labios cuando el otro no parece querer entender su postura de que no lo hace por tenerlo contento simplemente. “ y sé que no importa cuantos golpecitos te de, no dejarás de pensar una y otra vez en esa cabeza tuya, ” agrega, tocando la frente opuesta con su índice. “ aunque el hecho de que pienses más en ciertas cosas… me ayuda a pensar un poco también, creo. cuando mis padres me insisten en reflexionar sobre ciertas cosas, creo que al final termino haciéndolo porque no quiero cerrarme a creer solo en lo que yo quiero creer. supongo que contigo es algo similar… no puedo ponerlo de ejemplo con otros, porque tampoco es que mis amigos sean… huh, de reflexionar mucho tampoco. ” si consideraba que la mayoría de sus conocidos eran población hangil, se entendía un poco hasta donde quería llegar su comentario. su punto era, que deseaba empezar a tener más en cuenta los sentimientos y razonamientos de los demás, porque a la larga, su mundo estaba compuesto en parte por los lazos que ha formado con otras personas –hyungu entre ellos. “ no quieres discutir conmigo, hyungu. ” le advierte, pero en un tono que no demuestra malestar o amenaza alguna. solo quiere hacerle ver que las cosas no son del todo como él piensa que son, al menos cuando se trata de qing. “ soy muy persistente cuando quiero tener la razón. justo ahora, creo que tú la tienes, y por eso no discuto. no es tan profundo. ” se encoge de hombros, exhalando pesado, todavía sintiendo los vestigios de la vía aérea silbando en su pecho. la sensación de la frente impropia sobre la suya consigue que termine observándolo, sus pestañas cayendo un poco –antes de que arrugue un poco el ceño con un sentimiento de determinación. “ pero ya eres parte de mi mundo, ¿sabes? no hay forma en que no pueda considerarte. o pensar sobre ti, o en nosotros. ” se da una pausa, sopesando sus palabras, y entonces continúa. “ pero es cierto que hay cosas que también encontraré por mi cuenta. hay cosas que quiero que sean así, y otras que quiero que sean contigo. entonces… no me apartes. ” qing mismo había decidido que quería estar cerca de él, que quería compartir un mismo espacio con él y aferrarse a ese nuevo tipo de felicidad; quería abrirle la puerta de su propia vida, y mostrarle todas las cosas que tanto disfrutaba. por eso se abría sin tapujos, demostraba un lado de sí mismo que difícilmente era accesible a cualquiera e insistía en correr justo a su lado, buscando, buscando, buscando. y era persistente, por lo que no deseaba rendirse en esa búsqueda de encontrarse directamente con él otro y conocerlo, entenderlo. solo quería estar a su lado. era un sentimiento sumamente simple, y qing se caracterizaba por no complicarse y embeberse de esa misma simpleza. es en caricias que luego el otro efectúa sobre él que se permite relajar su mente nuevamente, apagar las inquietudes que le han perseguido desde el momento en que lo ocurrido con haena había comenzado a atormentarlo, como una pesadilla sin fin. y es a esa calidez que se entrega abiertamente, rodeando aun más fuerte al otro, estrechando un abrazo que le hace sentir reconfortado, que calienta sus mejillas y humedece un poquito sus ojos –mas ahí se detiene, porque ha decidido no llorar más por todo esto. esta vez quiere ser fuerte y afrontar lo que venga, desea encontrar las respuestas que busca y evitar que algo como esto pueda sucederle a alguien más –quiere ser el último experimentando una tortura tan inimaginable como esa. y de esa determinación se empapa, y con ella, las palabras que le dice el otro, solo lo fortalecen más. “ no estoy siendo fuerte contigo ahora… otra vez, ” bromea, señalándole que ya le ha dejado ver, una vez más, una parte vulnerable de sí mismo. “ voy a terminar acostumbrándome a este paso, ” y presiona aun más su cara en el pecho impropio, de pronto balanceando ambos cuerpos de adelante hacia atrás. “ yah, tengo derecho a pensar de vez en cuando, incluso si… los hangil no siempre pensamos, ” comenta, con un tonito más suave. la sensación de los dedos ajenos enredándose en sus cabellos le llevan a frotar el rostro ahí, donde permanece oculto en el refugio de sus brazos, como si se tratara de un animalillo buscando caricias. “ lo comprendo… debe ser insoportable pensarlo, ” agrega, seguro de que todo el pánico de imaginar a sus seres queridos sufriendo debe ser un sentimiento compartido no solo por el otro, sino también para otros que lo ven como alguien importante –sus progenitores, sus amigos. y se promete, silenciosamente a sí mismo, que al menos a sus padres no les revelará lo que ha sucedido. al menos, no por el momento. “ pero ya estoy bien. mucho mejor. ” y es en la afirmación que le da el contrario, asegurándole que sí se quedará con él, que qing se deja poseer por una sensación sumamente extraña, nueva y que vibra dentro suyo, haciendo que se alce desde donde está, mirando al otro a la cara. y allí mismo, se acerca, y es un beso suave en la mejilla ajena lo que deja, acompañado de una pequeña y genuina sonrisa. “ gracias. ” y entonces, se aproxima otro poco, su nariz rozando la ajena. “ si quieres yo puedo ser tu almohada ahora. ”
ladea su rostro cuando aquella comparación llega, porque cree que de ese modo simplifica bastante bien para él el grado de importancia que le da a sus palabras. ‘ pero tus padres tienen derechos que yo no tengo ’ es inevitable que una pequeña curva se forme en sus labios después de hacer esa aclaración. ‘ ¿lo ves? lo pusiste de un modo en el que es más fácil encontrar el problema, estoy actuando como un padre para ti ’ y a diferencia de lo que puede ocurrir con los progenitores contrarios, lo cierto es que hyungu no puede jurarse con más conocimientos que él, o con mejores opiniones, o más experiencia de vida — son sólo tres años los que lo separan, después de todo. ‘ de acuerdo, olvídalo ’ le pide, porque cree que es un asunto que pueden resolver en otro momento, ya que actualmente son otras las prioridades. ‘ nos estamos desviando del tema inicial, ¿qué es lo que quieres hacer con lo que te ocurre? ’ quiere saber, con su mirada buscando la de él, tratando de descubrir a qué conclusión ha llegado después de aquel ida y vuelta de reflexiones y opiniones. ‘ bien, yo tengo la razón ’ accede, porque en ese preciso instante piensa que el contrario está poniendo en práctica esa terquedad de la que le habla, y que hyungu en realidad conoce bastante bien. a pesar de aceptar su derrota, sin embargo, es inevitable que las ideas que le ha compartido persistan en él. cuando qing vuelve a hablar, siente aquella familiar pero casi olvidada sensación posándose en su pecho, aun cuando la percibe amortiguada quizás por el amuleto que pende de su cuello. ‘ no digas... eso ’ le pide, dudando un momento antes añadir algo más, porque no cree que aquel sea el momento propicio ni las circunstancias más adecuadas para que discutan sobre temas como aquel. deja que un suspiro se cuele por su pecho, y su mirada busca refugio en los alrededores, optando al final por no decirle nada más respecto a aquello. en los tiempos más recientes, se ha planteado en más de una oportunidad el dejar de pensar al respecto, el dejarse perder nuevamente en esa ilusión de la que fue arrancado, precisamente, ese día en el que nian qing le aseguró que ahora formaba parte de su mundo, porque era claro que estar con él, fuese por el motivo que fuese, era lo que el contrario quería. y siendo el futuro tan incierto, llegó a preguntarse por qué no brindarle esa ilusión de felicidad mientras pudiera, pero continuaba considerando posiblemente desastrosas las consecuencias que llegarían después, si es que al final lograban sobrevivir a aquello también; era difícil descartar esa posibilidad, no podía fingir que no existía. su cabeza comienza a doler una vez más, y es por eso que sus párpados caen, y por un instante quiere apagar toda la actividad en su cabeza, y centrarse únicamente en lo que siente en ese instante. el frío que lo rodea y lo hace consciente de lo desprotegidos que están, el contraste con el calor que le transmite aquel abrazo en el que mantiene al contrario cerca de él, esos pequeños pero perceptibles movimientos que lo hacen más conscientes de su presencia, como el subir y bajar de su pecho ante lo alterada que resulta su respiración. cuando qing vuelve a hablar, sus ojos se abren una vez más, pero su mirada se pierde entre las copas de los árboles. ‘ acostúmbrate ’ le pide, porque el estar a su lado cada vez que se sienta vulnerable, es algo que quiere y está dispuesto hacer — que consigue separar por completo de todos los otros miedos que lo inundan. ‘ no me importa ayudarte a cargar todo que pesa sobre tus hombros ’ le asegura, mientras su mirada desciende hasta él una vez más. ‘ necesitas apagar esa mente si lo que quieres es dormir ’ menciona, pero por algún motivo lo siente a cada segundo que pasa más enérgico, con más ánimos, más inquieto ( porque aun cuando no se escapa de esa presa que le representan sus brazos, no deja de removerse en su sitio ). ‘ espero que nunca vuelvas a pasar por eso ’ murmura, y es un deseo sincero, porque no quiere siquiera imaginarlo reviviendo aquello que ha tenido que atravesar. ante aquel beso que de imprevisto recibe, siente como desde lo más profundo de su ser nace una calidez que últimamente creía olvidada, su rostro volteando hacia él, y su oscura mirada hallándose con la del hangil. niega apenas con la cabeza, tanto como el escaso espacio entre los dos le permite. ‘ no podré dormir ’ le asegura. ‘ duerme tú ’ y en ese instante siente como tortura esa proximidad que despierta un sinfín de impulsos y altera perceptiblemente el ritmo en el que normalmente late su corazón, casi como una presión involuntaria e inconsciente por parte del contrario para que tome una decisión, porque la cercanía de su rostro casi consigue inducirlo a optar por una en particular, porque es tan fácil, porque está tan cerca, porque sólo es necesario que se mueva unos escasos centímetros para tirar por la borda todos los esfuerzos que hasta entonces lo mantuvieron apartado, incluso, de ideas semejantes. y si duda y duda por segundos en los que permanece inmóvil, sin apartarse y también sin romper con esa mínima distancia que los separa, es porque cree que de aquello no hay vuelta atrás. ‘ ¿por qué me invitas a hacer algo de lo que me puedo arrepentir? ’ le reclama, en un tono de voz bajo, que no denota ningún signo de molestia en realidad. ‘ duerme ’ murmura.













