Ben Barnes as Nick Tortano in By the Gun (2014) dir. James Mottern

祝日 / Permanent Vacation

pixel skylines

Discoholic 🪩
wallacepolsom
Three Goblin Art
todays bird
Claire Keane
Cosmic Funnies

Kaledo Art

No title available
$LAYYYTER
Keni
Aqua Utopia|海の底で記憶を紡ぐ
tumblr dot com
we're not kids anymore.
dirt enthusiast
Lint Roller? I Barely Know Her
Game of Thrones Daily

❣ Chile in a Photography ❣
let's talk about Bridgerton tea, my ask is open
seen from United States
seen from Ireland

seen from Saudi Arabia
seen from Türkiye

seen from Canada

seen from United States
seen from Canada

seen from Brazil

seen from United States
seen from United States
seen from Bulgaria
seen from United States
seen from United Kingdom

seen from United Kingdom

seen from United Kingdom

seen from Russia

seen from Mexico

seen from United States
seen from United States
seen from United States
@koraxmorker
Ben Barnes as Nick Tortano in By the Gun (2014) dir. James Mottern
Round one, side A
Who do you like more?
Alina
Darkling
“If only I’d known you’d prove such an apt pupil.” His voice was genuinely admiring, almost surprised. To my horror, I found that pathetic orphaned part of me taking pleasure in his praise. “Why come to me now?” he asked. “Has it taken you this long to recover from our skirmish?”
If that had been a mere skirmish, then we really were lost. No, I told myself. He’d chosen that word deliberately, to intimidate me.
I ignored his question and said, “I didn’t expect compliments.”
“No?”
“I left you buried beneath a pile of rubble.”
“And if I told you I respect your ruthlessness?”
“I don’t think I’d believe you.”
The barest smile touched his lips. “An apt pupil,” he repeated
H e r
.
.
A veces te miro entre la levedad de un segundo roto, que estiro a través de mis tinieblas para hacerlo infinito.
Ahí, tendido en un mar de terciopelo negro y estrellas, eres tan eterna como yo. Etérea en tu cálida naturaleza, estás hecha de sentimientos y pulsos de vida.
Eres fuego salvaje que marca mis sombras con rojo furioso y trazos de humedad. Voy y regreso; de una noche a otra para verme de nuevo en tus ojos de verde infinito.
La brisa matutina no borra el rastro de tu aroma: insiste, indeleble en la punta de mis dedos hasta que el día se desvanece y otra vez vuelvo a pertenecerte.
.
.
Empty
.
.
No hay nada aquí.
En este infinito espacio vacío, solo queda el recuerdo de una tibieza que apenas se puede percibir. Una chispa diminuta temblando entre las arenas del tiempo. Las manos ateridas ya no saben hacer otra cosa que aferrar trozos de recuerdos, afiliados, punzantes, dolorosos.
Es imposible sostenerlos sin hacerse daño en el proceso.
Algo se ha ido y no puedo recordar su forma o su color. Yace en la mente un espacio vacío como unico indicador de su existencia. La ausencia pesa, y busco inútilmente algo que me traiga de regreso aquello que me hace falta.
No hay vida aquí en este rincón oscuro plagado de sombras. Nada puede surgir sin el tibio pálpito de la esperanza.
Y de eso ya nada queda. No desde que tú te marchaste.
.
.
Broken
.
.
En esta silenciosa ausencia, te he abrazado con el dolor inundando esta alma corrupta con dedos temblorosos; la garganta seca y los ojos inyectados en sangre.
Eres el dolor en mi lengua, la daga afilada entre mis suspiros. No hay un solo día que no pague por la afrenta cometida y el error que me llevó a perderte.
Eras aquel peso inevitable reptando por mi espalda en cada madrugada en que el silencio de mi alcoba se hace inmenso. Eres una herida abierta que no mata, pero tampoco deja de sangrar.
Eres lo que no quisiera jamás haber tenido. La tensión en mi conversación y la herida en mi costado. Eres la fiebre en mi sangre y el peso en mi conciencia al saber que te he dado demasiado.
Eres el cielo infinito y el más profundo abismo. Eres mi culpa, mi error sin solución y lo único bueno que jamás me sucedió en la vida.
A Walk Through The Shadows
.
.
Retén el aliento, sostén la respiración: Aquí, entre las sombras, un corazón palpitante y un ritmo de exhalaciones atraen nefastas criaturas.
No buscan realmente hacerte daño, pero no saben nada sobre cuerpos delicados hechos de carne: atraídos por la tibieza de tu existencia y acostumbrados al frío, caerán sobre tí con hambre de vida, intentando atrapar entre sus garras y fauces algo del pálpito que hace tantos eones han perdido.
Sus manos intentarán abrazar, pero en su vehemencia destrozarán, y el peso de su desesperación te convertirá en despojo mucho antes de que puedas pensar en correr.
Así que, mantente a mi lado, silente, tras el manto impenetrable de mi presencia. Ellos yacen en mí, me conocen, así que están acostumbrados a mi deambular frío y desinteresado.
No buscarán jamás entre mis sombras.
Nunca imaginarán que hay una tierna vida oculta tras mi manto.
Cierra los ojos y pon atención a mi voz.
Si sigues mis reglas, puede que sobrevivas.
.
.
Kiss
.
.
Me rendí a tu beso cediendo a tus ganas, abrazando las mías.
Le diste un poco de profundidad.
Presionado más allá de mis labios, para flotar dentro de mí hacia abajo, con alas brillantes.
Tu deseo se ciñó alrededor de mi garganta con temblorosa expectativa y tiró de mi voz hasta arrancarme las palabras que buscabas.
Nunca supe cómo terminé gimiendo tu nombre.
.
.
“I don’t regret us but I wouldn’t do it again.”
— Unknown
Hunger
.
.
Debes ser fuerte, debes ser lista y cuidadosa cuando te deslizas cada noche entre mis sombras…
Esas cosas que tanto amas, tienen garras afiladas, colmillos puntiagudos y veneno mortal en su mordida.
Si te recuestas por demasiado tiempo junto a ellos se volverán tarde o temprano salvajes; se olvidarán de que les quieres y entrarán por tus ojos, abrirán tu pecho, drenarán tus venas.
Comerán de tu carne dejando solo tus blancos huesos como un recordatorio triste de que alguna vez exististe.
No les permitas devorarte.
Nunca entregues todo de ti, mucho menos a ellos, que hambrientos, claman por sonrisas brillantes.
.
.
Bleed For Me
.
.
Cuántos eones desechos en odio y altivez. El tiempo que por nosotros no pasa, aún se siente pesado sobre mis hombros inmortales cada vez que escupo tu nombre.
Estoy cansado de ser el culpable.
No me digas que no disfrutas de las heridas de guerra que han quedado marcadas en mi espalda. Sé de tu sadismo disfrazado, de tu agria sed de venganza.
No me puedes culpar por no sentir lo mismo que tú.
Pero insistes y solo cuando estás recostada sobre el lecho que alguna vez compartimos es que sonríes, triunfante.
Permíteme borrar esa sonrisa con el filo de mi espada en tu garganta.
No hay arrepentimiento o duda esta vez, mi amor.
Mi petición es clara y precisa.
Sangra.
Sangra para mí y demuestra que de verdad puedes ser capaz de cumplir cada uno de mis caprichos, como tantas veces aseguraste.
Sangra.
Sangra por la herida que yo mismo he hecho y crea un océano de dolor en donde lavar las lágrimas que ambos hemos derramado.
Sangra, y cuando se haya escapado de ti hasta la última gota de vida, vuelve desde el Hades y veamos entonces si somos capaces de perdonarnos.
.
.
Your Eyes And My Death
.
.
Hoy me disperso entre los sueños, buscando entre las oraciones a los dioses, alguna que me hable de tí.
Esta búsqueda se siente como una eternidad.
Deslizo mis dedos etéreos entre los cabellos de las musas, buscando hallar las palabras adecuadas en ellas una vez, mil veces.
Un millón de veces.
He gritado y clamado por una respuesta perdida entre los eones, pidiendo por esas palabras precisas y perfectas; no las de siempre que han sido golpeadas, abusadas y usadas en exceso hasta casi perder su real significado.
Sin embargo, aquí estoy, siempre dispuesto a abrir mis labios otra vez para pronunciarlas, para hacerlas rodar dentro de tu cabeza y suavemente deslizarlas a través de tu oído y que así caigan en tu corazón, aún con algo de esperanza.
Y así soñar con que tus ojos se alcen a mí, muy seductoramente tomando ese lugar preciso junto a mi muerte.
Tus ojos y mi muerte.
Curioso.
A veces pienso que ambos pueden unirse deliciosamente, en una misma reveladora sentencia.
.
.
Paroxysm
.
.
Ella yace en la cama como si estuviera rota, una ofrenda madura creada a golpes de rezos y gemidos, alimentada en la forma de una voraz boca que ha surgido entre las sombras.
Hay algo allí que no se deja ver. Una presencia densa, alborotada y nerviosa que ondea en el aire a pesar de ser invisible. El peso de su existencia torciendo la realidad en que se posa, cambiando la esencia del aire que ambos respiran.
Ella lo espera y él llega como una oleada fiera de anhelo, un peso invisible forzando las barreras qué ella ha impuesto más por miedo que por voluntad. Es más terrible para ella perder el corazón que perder la vida.
Él respira de su aire, la acorrala y sublima su piel con la ajena en un caos agobiante de caricias y besos mojados. Repta por ese cuerpo, se apodera de la respiración entrecortada y obliga a la voz temblorosa de ella a susurrar su nombre, ese antiguo tatuado en el lienzo de las estrellas.
La devora, durante todo el tiempo que permanecen las sombras. A veces es una noche, otras, son días y días de penumbra ciega, donde yacen los amantes perdidos en la boca del otro, alimentándose del deseo inagotable, hasta que alguien cede y la luz vuelve a invadir la habitación.
Solo por un tiempo. Solo hasta que vuelva a caer la noche.
.
.
Epifanía
.
.
"Lámeme.
Dime a que te sabe la muerte."
Esboza con saliva y aliento el contorno indefinido de mis últimos momentos. He aprendido a yacer sobre tu cama con el alma amordazada y la respiración inquieta.
Abre tu boca, devora los últimos vestigios de cordura que aún cuelgan de mi mente rota. Saborea el momento de gloria que implica convertirse en una diosa y tener mi vida en tus manos.
Hurga en mi pecho con la filosa arma de tu indiferencia. Rasga y arranca, deshazte de este músculo insensato que no merece seguir latiendo. Soy todo aquello que nunca quise, pero la vida volvió inevitable.
Cierra tus labios sobre mi boca, arráncame en un beso el último suspiro. No hay nada que anhele más que pertenecerte; ser de ti y para tí hasta que el amanecer de un nuevo día te reciba con mi cuerpo exánime sobre tu cama rota y los dedos tibios manchados de rojo carmín.
Te regalo mi vida por el simple placer de verte sonreír.
.
.
Possession
.
.
Soy el suspiro errante que vibra sobre tu piel desnuda.
Hay un beso pendiente, una caricia en espera, deslizándose por debajo de tu ropa, esperando el momento perfecto para atraparte y no soltarte ya más. Ahogado en la esencia de tu soledad, dibujo patrones sobre tu lecho para envolverte en la serenidad que otorga mi abrazo intenso, mis deseos por tenerte, mi apetito por reclamarte.
Me vacío en tu boca con el beso anhelado cuando cae la noche y soy uno con sus sombras. Lentamente seduzco a la tibieza de tu piel para que acepte mis frías caricias, impregno tu aroma, aferro tu esencia.
Me disperso entre tus curvas, tus piernas y tu silencio, para que sientas mi presencia en cada parte de tu cuerpo.
Lentamente soy capaz de devorarte, hambriento del tacto sedoso de tu existencia. Soy capaz de deslizarme bajo tu piel hasta volverme la tinta indeleble de tus pensamientos y ser así parte de ti, tal y como yo soy parte de todo.
.
.
Poisonous
.
.
Tú, con tus malvados dedos de araña.
Tú, con tu ambicioso y cavernoso corazón o lo que sea que tienes bajo el frío inerte de tu pecho.
Siempre rasgando, destruyendo, arrancando ese túnel eterno que bautizas como tu vida, en busca de algo que te diferencie. Intentando limpiar la pérdida incrustada como espinas en la piel de tus palmas.
En ti no hay demasiado, excepto resentimiento y silencio. El silencio dentro de tus pulmones, de tu cuerpo sin espíritu.
Porque debes buscar como llenar el vacío, siempre debe haber algo ahí para engullir. Algo para devorar y desechar.
Algo para paladear más sangre en la punta tu venenosa lengua.
.
.
Invocation
.
.
Es parte de mí y a veces también soy parte de ella.
Su noche me mira con ojos de estrellas, temblando de frío entre las hojas del recuerdo.
Hay calma y soledad en el arrullo silencioso de las sombras. Me disgrego en el calor de sus manos y me vuelvo aire que respira, me convierto en aliento espectral que vaga entre las copas de los árboles y sus cabellos etéreos, sonidos nocturnos que cuentan historias antiguas a cualquiera que tenga el deseo real de escuchar.
(¿Puedes oír cómo llora el viento?)
Hay un algo sin nombre que nos ata, nos fusiona y nos condena; algo que nos mantiene unidos con grilletes de sangre y dolor.
(Tantas veces he muerto entre tus manos y tantas he sido yo quien te ha matado)
Entonces, mezclándome con el aullido incólume de los lobos, la llamo. La llamo, susurro su nombre como viento que pasa, arremolinándose en sus ropajes hechos de lino negro y alabastro. La llamo y le cuento su nombre a la luna, acariciando su esencia que ha quedado colgando del aire que envuelve mi manto bordado de sus estrellas.
La llamo porque nunca llego a tiempo. Cada vez que estoy, ella acaba de marcharse. Nunca está cuando me quedo. Y aparece justo cuando he decidido irme.
.
.