“¿yo? no, no. para nada.” afirmación resulta frágil, viéndose nuevamente en desventaja cuando el toquecito hace que de un pequeño brinco sobre su posición. claramente no está acostumbrado, naturaleza se caracteriza por ser tímida y un tanto hermética, lo que le hace cuestionarse si aquello resulta algo normal en las dinámicas sociales o solo se trata de alguien muy opuesto a lo que él piensa que es. continúa recorrido de la mano, teme perderle es la verdad, escuchando relato con comisuras alzándose un poquito. “¿tu otra apariencia?” ha escuchado hablar de les cambia formas, pero ni el pasado ni presente ha conocido a une. “¿en qué te conviertes?” tema consigue intrigarlo, comenzando a plantear en su cabeza una serie de preguntas y suposiciones. “¿y eres sensible a lo que hace tu otro yo, uh? porque si no es así entonces esos apodos no tienen mucha razón de ser.” especula, convirtiendo la diminuta sonrisa en una de mayor tamaño. “me encantaría conocerla — conocerte, gracias.” hace un ligero asentamiento con la cabeza rebosante de gratitud. si bien creció dentro de la comunidad brujil, han sido más los años en los que se ha desapegado de ella, logrando que la capacidad de asombro se intensifique. “¿dharma? no, yo no la inventé. tiene que ver con el karma, por eso pensé que sería gracioso. mientras que el karma la ley de causa y efecto, el dharma tiene que ver con elegir el camino correcto y fraternizar con el universo. hay incluso una canción de ello, ¿sabías? me refugio en el dharma por el bien de todos los seres.” comienza a tararea tonada, mas vocablos no logran salir de manera armónica. entre letanía casi consigue que apodo pase desapercibido, en lo que va de la velada ha recibido dos de ellos, lo que nunca pasó antes. “suena a wookie-tookie, no sé si me vaya muy bien.” le comenta, logrando que se le escape risita. “entiendo,” contrario lo cuenta como un asunto fácil y sencillo, sin embargo para él es difícil no verse influenciado por estímulos externos que parecen intrusos tocando insistentemente la puerta. “me hace falta práctica, de todos modos. así que yo no me confiaría mucho de mi intuición.” expone, señalándole. “por eso — no tengo problema en que tú termines de guiar.” deshace unión con suavidad, viendo como gesto se relaja frente al espejo y haciendo movimientos que súbitamente cambian de velocidad, como si esperara que en cualquier momento la imagen distorsionada de él mismo ejecutara otro ademán distinto. “¿no dicen que uno es malvado? no sé si me gustaría…” aunque con la invitación a fantasear le da cuerda a imaginación, quedándose pensativo algunos minutos mientras crea imagen mental. “¿acaso yo?” comparativa le resulta graciosa, pues es verdad que el pensamiento de que son bastante desiguales ronda su mente. “pienso que mi otro yo viviría en una gran ciudad, a un paso muy acelerado; tendría que ser una persona muy energética y burbujeante.” en contraste a él, que prefiere la tranquilidad de ese sitio recóndito en el mapa, donde no tiene que competir con nadie, ni siquiera él mismo. “si piensas que esa es, vamos, sí.” se acerca al objeto mencionado, toqueteando el marco en busca de alguna irregularidad que le permita saber el truco de todo el asunto y pronto lo consigue. “mira, si se abre.” un hilo de emoción de filtra en su voz y con un poco de esfuerzo consigue correr la puerta. adentro estaba todo muy oscuro, palpando bolsas del pantalón para sacar su teléfono y alumbrar cada paso. “¿vamos?” oferta nuevamente la diestra.
‘ en un lindo, felpudo y esponjoso zorrito~ ¿es como si tuvieses un gato? pero más pequeño y orejón,’ canturrea, y mientras deja correr su perorata animada se balancea de tal forma que arete característico tintinea en su oreja, resonando con un eco reverberante en ese ambiente plagado de espejos. ‘ bueno, sigo siendo yo cuando estoy en esa forma... y también debo haber tenido apodos lindos, ¡pero no puedo recordarlos todos! ’ y es que la infinidad de nombres que le habían ofrecido durante el tiempo previo a su llegada a la isla, cuando se colaba en casas ajenas para enternecer a sus dueños y obtener refugio gratis y comida, se perdían como si reuniese un acúmulo de identidades diferentes dispersas entre sí. hubo un tiempo en el que ni siquiera había sido capaz de identificar si ya era un humano o la diminuta criatura en la que se convertía, la comodidad de la forma animal volviéndose demasiado atrayente como para querer abandonarla. ‘ a veces es más fácil ser un animalito lindo y pequeño que una persona~ la vida es menos complicada,’ y dicho eso, su sonrisa se ensancha cuando el otro parece dispuesto a conocer esa faceta suya, lo que le lleva a que ocelos oscuros se iluminen con entusiasmo. ‘ bueeeno, quizás la próxima vez que nos veamos, entonces~ si te cae un pequeño animalillo en la cabeza, sabrás que soy yo,’ y cuando afirma eso termina por guiñar un ojo, de forma pseudo confianzuda. explicación que el más alto ofrece en cuanto a ese peculiar sobrenombre que ha pronunciado lo lleva a parpadear con curiosidad, atendiendo a la curiosidad con una concentración que es incluso inusual en él. le parece hasta adorable la forma en que emite ese pequeño cántico que termina por arrancarle una risita jovial, y entonces, pega otro pequeño saltito incluso sin soltarle todavía. a sus pies, parecían haber restos de vaya a saber qué cosa qué debió haber dejado abandonada alguna persona que estuvo antes que ellos. una vez pasa el obstáculo, le pone atención otra vez. ‘ dharma suena como algo más positivo que karma entonces, ¿no? ahh, y se ve que sabes mucho de eso~ yo apenas entendía lo que mi nombre implicaba,’ y ahí hace un mohín, resoplando un poquito. ‘ suena lindo~’ se queja entonces, agitando la manito que sostiene con la propia, como si fuese un modo de reclamo. ‘ kwackie suena como... cuack. ya sabes, como un patito,’ y ahí es que frunce la boquita de tal forma que sobresale un poco, como imitando al animalito mencionado. ‘ así que, no importa lo que digas, ahora eres kwackie para mí. has sido bautizado, está manifestado, dictado, no hay forma de que puedas hacerme cambiar de opinión~’ le dice, negando con la cabeza ágilmente. ‘ ah, la práctica... pero es aburrido~ además de entrenarlo, creo que también hay que sentirlo. aunque no sé como explicarlo...’ y ahí resopla, encogiéndose de hombros. a final de cuentas, su intuición se terminó desarrollando de una forma natural, conforme más y más expuesto se veía a las visiones futuras. ‘ pero no estás tan mal, digo, fuiste tú el que nos trajo justo aquí, ¿no? ’ y ahí ladea el rostro, como intentando convencerle de que, talvez, una parte de él casi inconsciente había movilizado sus pasos hacia el lugar en donde se encontraban ahora. mano que queda libre entonces se eleva para arreglarse un par de cabellos desordenados de la cara, en lo que su mirada viaja a distintas direcciones, estudiando el nuevo sitio en donde se encuentran. si se aleja un poquito del otro, quizás es porque se sumerge en esa pequeña inspección que está haciendo, curioseando de paso las superficies reflectantes de los espejos. ‘ ¿tú? ¿por qué serías tú? no estás feo, ni tampoco eres aburrido, de hecho esta breve caminata ha sido más divertida que cualquier semana seguidilla de citas con alguno de mis ex novios,’ le cuenta, medio entre risas, soltando tal comparación como si fuese la nada misma. ‘ tú otro yo se oye como todo un citadino, huh... creo que no me agradaría ’ afirma, pensándoselo un poco. ‘ así que, si te toca enfrentarte a él, gana por favor~’ y la broma burbujea con un tonito de voz suave, como si le ofreciese sinceramente un atribución por lo cómoda que percibía su compañía. de pie en el mismo sitio entonces, contempla como su compañía estudia esa abertura que han encontrado, y cuando parece que finalmente han localizado la salida, su sonrisa solo se ensancha más. así que es de esa forma que estira su mano, la entrelaza fuerte para no perderse en el camino, y avanza unos pasitos confiados, como si no tuviese nada que temer. ‘ vamos, vamos~’ y cuando atraviesa aquel sitio que funge como portal, sus ojos se cierran ante la oscuridad, permitiéndose envolver por ella hasta que son unas luces incipientes las que ahora cosquillean sobre sus párpados. cuando abre los ojos, están en el festival otra vez. ‘ waah~ de verdad lo conseguimos,’ canturrea, entusiasta, balanceando la manito que sostiene. ‘ ¿ves que pudiste encontrar el camino? al final lo conseguimos juntos~ tu intuición no está tan mal. ¡yo tenía razón!’ afirma, muy confiado. es cuando su teléfono vibra, anunciando la llegada de señal y notificándole un mensaje reciente, que pierde la concentración en su contraparte, atendiendo a la pantalla del mismo. entonces, resopla. ‘ oh, justo a tiempo. pff, que pena, nos tendremos que separar aquí, kwackie, un amigo me está buscando~’ le avisa, soltándole la mano y ahora posicionándose frente a él, inclinando su figura ligeramente para contemplarle desde cerca. ‘ gracias por el buen rato en los espejos, ¡me divertí mucho!’ aprovecha de comentarle, y aproximándose un par de pasitos, se pone en puntillas para depositar un suave besito en la mejilla ajena, acto acostumbrado en él cada vez que opta por expresar gratitud. cuando se separa, vuelve a sonreírle con la energía habitual. ‘ y también, gracias por ayudarme a salir de ese sitio.’ retrocede entonces unos pasos, agitando su mano cuidadosamente en señal de despedida. ‘ bye, bye~ ¡nos vemos otro día!’ y entonces se va corriendo, dirigiéndose hacia su próximo encuentro.