vilhok
plantear pies fuera de burbuja compartida, siempre ha sido asunto a evitar. porque esta esa parte suya que suplica que haga caso omiso de las insistentes palpitaciones y los revoloteos dominando, que solamente deje a la corriente fluir y espere a que encanto inicial se apague como el resto de encuentros sentimentales que jamás han llegado a nada, pero no puede. no quiere hacerlo. siquiera siendo capaz de reducirle a idealice romántico del que buscar huir al tenerle de frente, obstáculos desaparecen, claro como agua el afecto y compresión que le ha brindado sin esperar nada a cambio, la manera en la que ha burlando toda seguridad hasta hacerse de espacio en órgano cardiaco. consigue apaciguar vorágine interna, atendiendo pensares impropios, pupilas viajando sobre rostro, completa atención vaciada, memorizando espacio temporal que siente como la calma antes de tormenta. pero pronto cayendo en cuenta que presunciones sobre dilemas internos opuestos habían sido escasas, y que son más similares a propios de lo esperado, redirección de agarre, enviando propio a comenzar serie de caricias sobre aseveran silenciosos nula intención de alejarse. convicción detrás de siguiente diálogo provoca nuevo vuelco de locomotor, luego otro, disparando calidez efervescente por venas, significado alzándose paulatinamente hasta invadir pecho. quiere creer que discurso es certero aún cuando fantasmas de pasado le acechan tan de cerca psique, con el paso de los años, perdido entre concepciones auténticas y las fabricadas por otros de sí mismos enredadas minuciosamente entre terminales nerviosas. ‘ no estoy aquí porque me sienta en deuda contigo, por cómo sé que te sientes o por los detalles… si no por ti. por lo que me has dejado conocer. ’ recupera decibeles entre nudos, súbita sensación de vértigo entre resquicios de sentido común que aclaman aún poder hacer control de daños que le llevan a recuperar espacio, reacomodando cuerpo sobre colchón, pero solo para que brazo rodeándole invite a compositor a recostarse por completo, así permitiéndole abordarle de perspectiva superior, utilizando zurda de apoyo en sintonía de diestra elevándose a pincelar cada centímetro de dermis que le es posible, descendiendo lento, trazando cuello para continuar por clavícula en sendero que regula respiración, roces que pronto complementa con breve contacto de rosáceos y brinda claridad de lo que anhela. ‘ river, me gustaría darte mas noches donde no tengas que preocuparte por esas pesadillas, acompañarte en tu propio proceso y sé que me falta mucho por descubrir sobre cómo lidiar con esos demonios, pero contigo, de verdad comienzo a creer que puedo llegar a hacerlo. ’ por fin, revela lo que esperaba se aglomeraría en interior hasta desaparecer y de la mano de liberación, el sentir, lo que fuese. es un cuento del que conoce desenlace y por ende, le asusta posibilidad de que vuelvan a darle la espalda y termine náufrago, otra vez. ‘ lo que siento por ti, el como me haces sentir, también es real. me importas, mucho y no quiero estropear esto. ‘ enreda brazos alrededor de cintura menor y rostro yendo a refugiarse contra cuello, para quien se jacta de no sentir nada, emociones sobrepasándole. ‘ no tenemos que conversarlo ahora, pero … si comienzas a hacerte de una idea hacia donde quieren dirigirse esas intenciones genuinas, ¿podrías compartirlo conmigo? ’
son esos latidos los que condecoran la instancia, revueltos en un sentido errático, condicionado por esa efervescencia que lo envuelve, que le hace sentir una serie de nervios única, que no le hacen temer, sino que se vuelven presentes para resaltar un momento de suma relevancia. un punto de inflexión, y desde hace tiempo, cree que son fáciles de reconocer. el sentirse al borde de un precipicio, observando al vacío repleto del alquitrán interno, de las garras de una ponzoña que anhela tocarlo, y la sensación de vértigo de no ser capaz de sobrevivir a la caída. la diferencia reside en la existencia de una compañía que le recuerda que no está solo, no en esa ocasión. así que, es sencillo que se deje llevar sin resistencia, y que la espalda descanse sobre el colchón para verlo. al alzar la mirada, lo único que lo aborda es la influencia de los otros iris, en esas profundidades en las que se pierde, de las que no puede apartarse, y que le hacen verse a sí mismo también. el contacto que recibe eriza libre a su paso, convirtiéndose en el epicentro de todo lo que reciben los sentidos, que bien se sentía como si lo atravesase a través de dermis. en ese color carmín que complementa facciones, tan sólo anima a que diestra toque el costado ajeno, como sosteniéndose, y el toque entre rosáceos busca devolverle los sentidos. se cuestiona, una y otra vez, ¿estará bien? volver a entregar todo, arriesgar a perder el último pedazo de sí que lo mantiene. pero el anhelo va más allá. porque no es tan simple. desea que vilho tampoco pierda, que se mantenga pleno, que puedan encaminarse a una versión de ambos en los que nunca más exista ese miedo. ‘ hagámoslo juntos ’ logra que el hilo de voz resuene, aún si lo hace con la voz baja propia de la cercanía e intimidad que comparten, pero con la fuerza de una voluntad que habla de sentimientos genuinos. ‘ sin importar qué suceda, jamás te dejaré solo ’ la promesa que no teme cumplir, queriendo otorgarle toda la seguridad que porta, aún con todos esos temores propios, lo único que anhela es ser esa persona para él. las afirmaciones ajenas se vuelven revoloteos entre entrañas, carentes de piedad, y ante las que comisuras se elevan de forma sutil al sentirlo tan cerca. diestra va a dedicar caricias a las otras hebras, en plena muestra de afecto que busca relajarlo, mientras que con el otro brazo lo cubre en un pseudo abrazo. ‘ es algo que sé desde hace tiempo ’ a donde iban encaminadas sus intenciones, o sentimientos, ha sido algo que ha visto con tantísima claridad, que ha puesto su mundo patas arriba desde entonces. ‘ al soplar las velas de mi cumpleaños, mi único deseo fuiste tú ’ emprende, volviendo a sumirse en ese condenado nerviosismo, y en ese mando cerebral que le insta a hablar, a dejar en remarque sus sentimientos, como si el acantilado no existiese. ‘ desde que me acerqué a ti, y me permitiste adentrarme en tu mundo, eres lo único que ha existido en el mío ’ la confesión que prosigue, que inevitablemente trae recuerdos del pasado que pide silenciar, y que así hace al aferrarlo un poco más a sí, como para recordarse que vilho no merece cargar con las dudas que otras personas dejaron en sí. aún, permite que diestra abandone contacto, tan sólo para sostener el otro mentón, alzándolo para que las miradas vuelvan a encontrarse. ‘ quiero estar contigo — que estemos juntos ’ diestra va a posarse sobre la otra mejilla, sosteniéndola, dedicándole leves caricias en las que deja todos los sentimientos que le queman. ‘ que nos apoyemos el uno al otro …. que aprendamos a perdonarnos a nosotros mismos ’ dedica, los labios se aprietan leves, otorgándole una leve sonrisa. ‘ merecemos tener experiencias que nos hagan sentir felices, que hay un lugar en el mundo para nosotros — y que está justo aquí’














