—Porque me confundiste con una empleada de aquí, es esencial saber que no lo soy, desde lejos se nota la diferencia. Ya lo sabrás para referencias del futuro —retiró un mechón de cabello que caía sobre su hombros para volver a acomodarlo en su espalda—. Perfecto, necesito que me hagas un favor… ¿podría pasar estas botellas por la caja registradora? Te las pagaré afuera.
Creo que como ser humano tengo permitido equivocarme un par de veces al día, lo siento si tanto te ofende asemejarte a un buen empleado de target --respondió exhausta--. ¿Cómo? ¿Por qué haría eso?







