Aprendí a amarte de Guadalajara a Marte, bajé a la Rue Seveste, temblaban escalones a mis pies. Los artistas de la plaza gritaban clamando al cielo por un azul a juego con el duelo que les corroía de la noche al día. Los pies mojados, la lluvia clara que ampara cada paso errado. Cada vez más alejados, dándose la mano entran a la catedral rotos y desangelados. Me perdí con alimañas entre callejones, lámparas de gas en las pupilas… ¡Debe haber razones! No están haciendo fila, tendré que ir a buscarlas las cosas que me quedé debí regalarlas nada me sirve, nada poseo uno se muere y se extingue el ego. Tú naciste un siglo febril, como Prometeo, yo sólo encendí un candil, no puede inventarse el fuego. Me propuse vivir; lo dejé todo para luego, fui conductor de trenes, guía de museo, cuerda de guitarra: vibraba en tus dedos. Me volví a sentar para ver pasar aviones, hacer recuento de monedas y canciones, yo que soñé ser flor amarrada en los balcones o tela de araña en el azul de tus habitaciones. Me contaron de una caravana que viajaba campo a través, bajo estrellas en la madrugada; si te asomas aún la puedes ver ¡Bendito sea ese elefante que lo pone todo del revés!
Amanecimos, aún no era de día, se repetía dulcemente en nuestras mentes una melodía (MQN - TCF) que no era tuya y tampoco mía, nos atraía como canto de sirenas en cada avenida. Los puentes congelados en la ciudad de Querétaro iban rompiendo candados, fue como hacerle un favor, yo te miraba, tú me hablabas de un mundo mejor y nos asomamos al infierno en busca de calor en un acueducto con goteras extranjeras donde era todo el año primavera y si no lo era a tu lado lo parecía porque cada miga de alegría la sentía como la primera que me llevé a la boca cuando estuve hambriento por no llenar el vacío que dejó el tiempo. Deambulando desordenando sentimientos, si algo quedó en mis manos fue porqué lo quiso el viento y te regalé un poema ¡Qué mala la poesía que intenta poner palabras donde antes no las había! y sobre todo ¡qué mala mi caligrafía en las postales que pongo de header pensado que eras mía! Y todo lo que vendría: nos mentía el augurio cuando llegaba a mi estado del tuyo, con un pedazo de pan y postre aquel lunes 27 de Junio. Éramos nosotros el plenilunio… Hoy seguimos siendo un beso en medio del caos que existe en este mundo. ¡Benditos sean esos elefantes que lo ponen todo del revés! Sigo soñando que sumamos uno más al de antes y ahora cuatro seriamos terminando este mes...














