Un cuento transgresor del tiempo y del espacio
El árbol fue escrito en mil novecientos treinta y nueve por la escritora chilena María Luisa Bombal.
Es la historia de Brígida, la última de seis hermanas,hija de un padre viudo que, ya cansado de lidiar con la educación de las hijas mayores, no se interesa por la menor; abandona su crianza y la deja en manos de sus propios gustos. De este modo, la protagonista juega con sus muñecas, a pesar de su edad, no se inclina por los estudios sistemáticos. Sus intereses no son los predilectos de sus congéneres de ambos sexos, por lo cual es apartada. Su limitado raciocinio hace difícil que encuentre un marido y solo le queda la unión con un viejo amigo de su padre.
La narración tiene un fondo musical aportada por tres grandes de la música clásica. La autora juega con el tiempo y el espacio, que en el presente es una sala de conciertos, Mozart nos lleva junto al personaje principal a su pasado reciente, mostrándola bella en sus dieciocho años en el comienzo de su matrimonio. Imágenes de la naturaleza también están presentes.
La narradora nos mete de pronto en la actualidad al escuchar la voz de alguien que le pregunta por su exmarido e introduce una característica de él: "Tiene todo el pelo blanco".
Mozart la devuelve a su asiento con los demás asistentes al concierto, vestida de negro, la vemos que aplaude, sin darse cuenta de que lo hace.
Beethoven la lleva en suaves oleajes a su relación con su marido. A sus reproches por la falta de ternura, de comprensión, por la falta de amor de Luis. Recuerda su primera discusión. ¿Quién podrá consolarla?
El árbol que ella mira desde la ventana de su cuarto de vestir, le sirve de consuelo.
Chopin la lleva al verano con su viento caluroso, a la lluvia que se resbala por el vidrio y juega entre el follaje del árbol. La risa y los gritos de los niños alrededor del gomero y ella dando golpes en la ventana llamándolos para que la incluyan en sus juegos.
Vuelve a la realidad con un estruendo que no sabe si viene de la música o de la imagen del gomero que cae de un hachazo, dando paso a la luz que entra en su cuarto de vestir, que lo inunda todo. Nada puede ocultarse en esa habitación, ni siquiera sus sentimientos. Afuera la fealdad de la calle, adentro la de su casa. Luis a quien ve como es; un hombre demasiado viejo para una mujer joven como es ella. Es la realidad. Su intimidad que su amigo árbol ya no protege. Ahora tiene una explicación que darle a Luis. Ya sabe por qué se va , porque ha dejado de quererle.