COLUMNA ‘Mercadum Dei’: Feliz día de los enamorados (¡del marketing!)
Por Modesto León
Ah, San Valentín. Una de mis fechas favoritas. Pero si crees que es porque soy un ‘romántico empedernido’, te equivocas. Y es que en el mundo del marketing si hay una fecha que nos mueve el corazón es esta. Hagamos un pequeño análisis de esta fecha que nos roba el corazón por estos días. Casi como mi separación.
¿Sabías que el limeño en promedio gasta 375 soles en San Valentín? No es ni la décima parte de lo que me está costando el divorcio, pero no deja de ser una cifra significativa en un mercado como el nuestro. Pero por sobre todas las cosas, esa cifra nos está diciendo que no hay nada más romántico y apasionante que una oportunidad de negocios. No podemos darnos el lujo de desaprovechar potenciales nuevos clientes o nuestra vida al lado de una persona que solo nos critica y que a mamá no le gustó nunca del todo.
Al grano: soy la clase de profesional que no desaprovecha las oportunidades, aún cuando estas sean ‘la gota que derramó el vaso’ según mi ex. Pero no se alarmen, que no usaré esta columna para ventilar mi vida privada. Veamos más números, señores.
De acuerdo con cifras al 2016 se exportan más de 200 toneladas de flores desde sudamérica hacia los Estados Unidos para San Valentín. ¿Les da eso una idea un poco más clara de cuán amplio y vasto es el mercado de esta fecha en esta economía globalizada? Las oportunidades son infinitas. Y si no ‘captas’ esto, tal vez deberías sentarte a conversar con mi exesposa. Ella jamás pudo ‘captarme’ y siempre me pidió más de lo que podía ofrecerle.
Pero no nos detengamos en lo anecdótico, que después de todo San Valentín OBVIAMENTE no es caminar de la manito, comprar globos o sentarte durante una hora frente a un ‘psicólogo’ para hacer ‘terapia de pareja’ y ‘tratar de salvar lo que queda del matrimonio’. Tal vez hubo algún tiempo en el que creí eso. Pero les digo desde ya cómo es la cosa realmente: esto se trata de hacer crecer el potencial de tus clientes y de proponer modelos de campaña disruptivos y audaces. ¿Te quedó claro eso, Raquel?
Si algo debes recordar de tus años de universidad o instituto, cuando eras un joven marketero en ciernes y pensabas que habías conocido a la mujer con que pasarías el resto de tus días es que San Valentín es -junto con el Día de la Madre, el Combate de Angamos y el día del Pollo a la brasa- una de las fechas más emocionales para el peruano.
O sea, en buen cristiano: full branding emocional y sensorial. Y tú puedes sacarle provecho a tu marca, además, convirtiéndola en una lovemark. ¡Qué mejor fecha! Así podrás establecer una conexión mucho más profunda con tus clientes. Al menos mucho más profunda que la que pensé tener con mi esposa. Estoy sanando.
Y es que no solamente tienes que vender flores, chocolates o tener un próspero hostal para poder maximizar ventas y engagement con tu target en esta fecha. Algo tan sencillo como un ‘Feliz Día de los Enamorados’ con tu logo sobre fondo rojo puede salvar tu relación o aumentar exponencialmente tu número de likes.
Veamos el panorama completo: en Estados Unidos, el día de San Valentín mueve alrededor de 13 000 millones de dólares anuales. Si entendemos que ese es nuestro umbral de crecimiento, nada nos puede parar. Salvo que, además de quedarse con la casa, mi esposa ya no me deje ver a los chicos porque mi “depresión” les hace “daño”.
Finalmente, la innovación es un componente que no debemos subestimar en un contexto hiper emocional como el Día de los enamorados, ojo. Recordemos a esa empresa de reparto de flores que se asoció con una conocida marca de cervezas para enviar ‘ramos’ de latas con chela. Si me preguntan, una de las mejores ideas de joint venture y algo que hasta puedes mandarte a ti mismo, para burlarte un poco de los convencionalismos y tomarte en el almuerzo esas latas de cerveza tú solo, llorando. Pero de risa, obvio.
¡Salud!
Sobre el autor
Modesto León, ‘El Tigre de las ventas’, es Ch.D en Sales Intelligence Neural Estrategy (básicamente un Ph.D en Marketing pero sin valor oficial en varios países), padre de familia y un hombre felizmente divorciado que no le teme al futuro. Escribe sobre campañas, avisos y cultura del consumidor.










