El baile entre la vida y la muerte. 2017
Se llamaba Leonardo y hacía tan solo 6 meses que acababa de perder a su hija. Desde entonces vivía sumido en un infierno.
Despierto, todos sus pensamientos eran ocupados por ella y cuando dormía la pesadilla de su muerte no le dejaba descansar.
La primera vez que le vi era una noche cualquiera, en el sueño yo era él, tenía una niña cogida de mi mano, tendría unos 8 años, paseábamos por la ciudad, nada avisaba que aquella mañana iba a ser la última que la iba a ver. Era demasiado pequeña, demasiado frágil...
-Un año más...-le susurré al oído. Jillian abrió los ojos y me sonrió. Hoy era un día muy especial, hoy era nuestro baile.
Un año más la puerta entre la vida y la muerte se abriría, celebraríamos tal acontecimiento bailando y dando la oportunidad a dos personas de reencontrarse.
- Te veo esta noche- Me dijo Jillian mientras salía
- Allí estaré.
Leonardo recibió su billete de tren una semana antes, al principio me costó que lo aceptará. Lo tiró varias veces a la basura y una de ellas lo quemó, pero yo no me rendiría. Le había visto en aquel sueño, había notado su sufrimiento y estaba dispuesta a que al menos, una sola noche, pudiera volver a ver a su hija.
Aquella mañana le deje el billete sobre la tumba, al final entre lágrimas lo guardo.
Desde hacía unos pocos años los humanos habían descubierto lo que sucedía en este noche y se había vuelto popular que millones de personas, desde distintos puntos del mundo acudiera a Madrid para ver aquel mágico tren volar, sabiendo que en su interior se encontraban los fantasmas de las antiguas parejas que se habían encontrado, recordando lo que un día fue un baile para ellos y acogiendo a los nuevos.
A las nueve en punto esperé a Leonardo, apareció puntual por la desierta estación. Le noté asustado y no muy convencido, en cuanto me vio me miró extrañado:
- A si que es verdad las leyendas que hablan de ti- Asentí con la cabeza
- Bonita máscara...- y con ese último comentario le acompañe al tren. Nos sentamos al lado de la ventana. Cada vez el tren estaba más transitado.
- ¿Estas emocionado?- Le pregunté
- Si...-dijo casi llorando
- Es importante que me escuches...esta noche es especial, olvídate del pasado, olvídate del futuro, céntrate en el presente, la noche no dura mucho y a las 12 se cierra la puerta, aprovecha cada segundo
- ¿De verdad la veré?
- Por supuesto, y bailaras con ella, espero...que esto te ayude
Cuando llegamos le agarré del brazo y comenzamos a entrar en la sala. Le miré y le sonreí, tan solo quedaban cinco minutos para que la puerta se abriese. Jillian aparecería. Aunque todo se había solucionado, cada baile desde aquel día siento que es la primera vez, nuestro primer baile y no puedo evitar sentirme eufórica.
El baile fue genial, como todos los años terminé llorando cuando vi su reencuentro. Abrazos, besos, lágrimas, notaba su alegría, su esperanza. La música comenzaba y empezamos a bailar. Jillian estaba guapísimo, sus brazos me rodeaban y cada paso que dábamos sentía como la magia nos invadía, cada segundo que pasaba era como mil años de amor. Me dejaba llevar por la música y bailé, baile sin parar. Me movía como aire entre los brazos de Jillian, pero el final empezó a llegar, la puerta se estaba cerrando, los fantasmas estaban desapareciendo, me agobie por Leonardo, quien se aferraba a su hija, lloraba desconsoladamente.
La música cesó y durante unos instantes el silencio se juntó con la oscuridad, la despedida había llegado. Cuando la luz volvió comprobé horrorizada el cuerpo de Leonardo. Se había ido con su hija.
















