Las hermanas Acosta, Flor y Angie.
Y ahí asomado el Inglés / Madrileño Wil Greg. Al costadito en el sillón, Gaia.
Risas, porque Wil pesó a todas las chicas.
Dijo que no era su responsabilidad el mensaje, que él era solo el mensajero. Un inglés espectacular, un ex soldado, dueño de un velero con el que viajó un año, recientemente solo, buen tipo, me recuerda a mi gran amigo Gero. Introspectivo, profundo, querido. ¿Y qué haces tú? Me decía de pronto. ¿Si, no? Me decía cuando yo le contestaba. Jajaja Compartimos el cuarto 4 en Chez Zany y hablamos de cosas muy importantes. El tiene 32, igual que yo, pero parece más grande. Esta semana tal vez nos crucemos por Cabo Frío, en Arraial do Cabo.
Angie y Flor. Únicas. Orgullosas Santigueñas. Tan auténticas. Salimos un lunes a la noche a la Pedra do Sal. Que bien que estuvo. Pero Flor tenía el celular de Angie y no pasamos un tumulto de gente que ya le habían robado el celular de Angie. Por suerte no él de ella misma, porque era mucho más caro.
Angie estuvo triste, enojada, con esa sensación horrible un rato. Flor sintiendo culpa como nunca.
Yo resolví hablar. Esa semana ellas fueron parte fundamental de una familia que apenas duró una semana. Pero tuvo todo lo lindo de una familia.
Gaia, la italiana que al principio fue conocida por qué gritaba. Es re copada, porque es mitad argentina, recientemente separada de un novio futbolista argentino picaflor, abandonada por su amiga Bi, brasileña viviendo desde los 15 en italia, que se enamoró de un Paulista y bueno.
Sentí una gran conexión de amistad con Gaia. Voy a verla en Italia muy pronto, voy a visitar Ancona.
Ellos conocieron a Gaia, a Bi, a Juliana, candomblé que vive en Brasilia, profe de matemáticas, una Barbie según las otras chicas, a Kris (argentino de Tierra del Fuego), a Ian y a Nially, a Jerome Galpy, el francés, a Eduardo, de la Serra de Río de Janeiro, que apenas aparecía porque tenía muchas Dates. Y seguro me olvido de gente. Pero que lindo, que hermoso, que suerte.