cabeza formuló listado de motivos por el cual invertir en regalos costosos era la manera apropiada de demostrar cualquier aprecio que pudiera poseer por alguien, impropio del ignis, decidió cuidar de sus vocablos en presencia femenina. — si lo dices en ese tono, suena como un crimen, además, para mi defensa, estoy esforzándome este año, ¿de acuerdo?, decidí ir a comprar los regalos personalmente. — confesó, alzando la barbilla con orgullo mientras que sus pies sorteaban entre la residencia, esforzando por seguirle el paso sin curiosear de sobremanera en las evidentes diferencias entre aquelarres, momentáneamente incapaz de decidirse si eran de su agrado. interiormente preguntándose razones por las cuales había accedido, aunque tratándose de la persona indicada, no hacía falta ponerle mucha presión para hacerlo ceder y si tenia que ser sincero, no había podido olvidarse del último encuentro. no había esperado que la pythia se acercara a él en el centro comercial, mucho menos que lo invitara a acompañarle en una actividad tan peculiar. quiso explicarle como él nunca se ensuciaba, porque bajo su crianza, seria falta de concentración en la actividad, sin embargo, culmino en un alzamiento de comisuras. — de acuerdo lavander, soy todo oídos, ¿me repites que haremos? — concedió en cuanto termino de encargarse del nudo a sus espaldas, celeste no conteniéndose de viajar por la habitación, inevitable que su bichito de la curiosidad no despertase. — ¿este espacio lo comparten todos? —
¿Acaso no era uno? Al menos debería de serlo. Para todas esas empresas tan grandes no significaría daño alguno que sus posibles clientes no invirtieran en el lujo, mientras que para pequeños negocios autogestionados como del que era propietaria un cuarto de esa cantidad era demasiado. Además, no era tan personalizado, no podía expresar muchos sentimientos porque suelen ser objetos creados en serie. “¿Qué?” No debería de sorprenderse, en su lugar suelta una risa, negando. “Estoy segura que tus amigues no olvidarán este regalo, nunca jamás. Deberías sentirte aún más orgulloso” Permite que el otro se instale en su lugar de trabajo, caminando unos cuantos pasos hasta toparse con una cajonera de la cual saca un par de frascos con polvos de distintas tonalidades de marrón, así como rodillos, espátulas, pinceles, navajas y otros utensilios necesarios para empezar con las piezas. “Unas piezas de cerámica, ¿no te parece grandioso?” Sus ojos se abren para connotar la emoción, chillido de emoción evacua carmesís al tiempo que alza los pulgares y los acerca a su rostro. “Pueden ser piezas para una vajilla, porta velas, floreros o un simple adorno, cualquier idea es bienvenida” Antes de sentarse toma un cuenco con agua del grifo, lista para hidratar la mezcla. “¿El taller? Uhm, hay cosas de todes aquí pero lo he expropiado, no se lo digas a nadie porque es mi secreto” Ríe bajito. “Es justo, creo, nadie lo usa tanto como yo.” A medida que habla, sus manos danzan entre la superficie de madera rústica, extendiéndole en un nuevo envase la mezcla espesa al contrario para que la comenzara a trabajar. “Puedes usar los dedos o el rodillo.” Indica, ella lo hace con las manos, buscando la consistencia deseada. “¿Tú vives en Ignis o tienes tu propia casa?” Curiosa, desearía saber más detalles de la vida del otro.