La mañana.
La mañana arriba sórdida, lúgubre y cotidiana, como siempre ha pasado desde tu ausencia, ausencia que habitaba mucho antes de que te fueras.
A mi alrededor las cosas de siempre me lo confirman; Trato de echar mano a la esperanza......y “nada”, busco en algún rincón a la alegría......y “nada”, hasta eso te llevaste contigo.
Quisiera contarte que haz dejado aquí la mitad de un viejo corazón destartalado y moribundo, por que la otra mitad sin darte cuenta, te la llevaste contigo;
Me imagino que te llevaste la parte del corazón que funcionaba, ya que la mitad que me dejaste, late dolorosa y agónicamente.
Es el tiempo del vacío sin ti, el que me puebla ahora, el que me subyuga, ¿como le hago ahora? ¿que le digo a este corazón mutilado?
Lo cierto es que tu te haz ido, o lo poco que quedaba de ti se me ha olvidado, sólo estas letras que te escribo te sostienen, o la triste mitad de un corazón enamorado.
— Marco Aguila










