Para concluir estas palabras, conoce, Lector, que el verdadero poeta que busco en nuestra lengua será aquel que haga que me indigne, me apacigüe, me goce, me duela, ame, odie, admire, me asombre; en resumen, quien mantenga la brida de mis afectos, llevándome de un lado a otro según su antojo.
Joachim Du Bellay- Defensa e ilustración, libro III, (1549)













