El cambio (ese heterodoxo ser de la palabra), ¿se preconiza o se constata?
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El cambio (ese heterodoxo ser de la palabra), ¿se preconiza o se constata?
Disertación sobre la otra brújula.
El mapa de los astrónomos, la catedral de los teólogos y la brújula de los navegantes transfiguran el cuerpo en un punto en el espacio. Develando un allá, lo sitúan. Se valora ir desde el Punto A hasta el Punto B en términos de tiempo. Aceptando que el pasado —como el mapa estelar o el norte— son abstracciones que nos dispensan de experimentar el vértigo puro de lo ilimitado, el empleo de otro antiguo artificio del ingenio humano —la brújula del tiempo— hace de la vida humana un metáfora que, por esta correspondencia entre significantes, no se estimaría en tiempo. Ir desde el Instante A hacia el Instante B ha de calcularse en espacio.
¿Cuándo estás?
¿Cuánto espacio hay entre tu ahora y el mío?
Te paras frente al boquete, junto a los nombres de los muertos. Miras el agua. Te vas. Es triste, pero sobre todo es parco. Ir ahí es como pararse a ver una cicatriz. Y nada más. En el filme From Hell, Jack el Destripador dice: «Algún día los hombres mirarán atrás y dirán que yo di a luz al siglo XX» (creo que la cita no existe en la novela gráfica de Alan Moore). El 9–11 dio a luz al siglo XXI. En muchos sentidos, este siglo es terrorífico. ISIS parece imparable, al igual que la sui generis guerra en Siria. Tenemos hackers contra corporaciones, trolls anónimos en las redes sociales, los teléfonos han matado a la cámara fotográfica, Netflix está matando al cine, narcoestados y narcogobernantes, terroristas asesinando inocentes en Francia. Quizá es que vamos muy rápido, o simplemente no sabemos lo que estamos haciendo.
Ruy Xoconostle
Porque escribí no estuve en casa del verdugo ni me dejé llevar por el amor a Dios ni acepté que los hombres fueran dioses ni me hice desear como escribiente ni la pobreza me pareció atroz ni el poder una cosa deseable ni me lavé ni me ensucié las manos ni fueron vírgenes mis mejores amigas ni tuve como amigo a un fariseo ni a pesar de la cólera quise desbaratar a mi enemigo.
Enrique Lihn, porque escribí, extracto Cuánto te debemos. Cuánto te debemos nosotros, los poetas menores, los que nunca hemos pretendido más que la miseria. Los que no hemos subido más arriba del subsuelo. Los que somos menos que poetas menores. (via entropias)
Que lo cotidiano no provoque la más mínima admiración explica hasta qué punto el grueso de la especie humana continúa despreciando secretamente su existencia.
Vuelvo una noche de invierno a la plaza de mi pueblo natal, luego de un par de años en total alejamiento. Tomo asiento en una dura banca de metal. No veo a un solo amigo. Reconozco, eso sí, a los mismos ancianos hastiados y ebrios que ya merodeaban el lugar cuando yo era joven; observo también a un grupo de mosalvetes aspirantes a pandilleros que fuman torpemente. Una pareja joven avanza en silencio por los portales, encorvados y más bien sombríos. Abro mi libro. Apenas si puedo terminar de leer una línea. ¿A dónde han ido todos? No los devoró la tierra. No han muerto (que yo sepa). ¿Y a dónde me fui yo? ¿De qué me he perdido? El local que años atrás alimentó mi amor por el café está abandonado. Su letrero cuelga melancólicamente de una cadena. El viento helado lo mece. Es falso pensar —me digo— que quien ha cambiado solamente soy yo y que este lugar es el mismo—. Cambiamos. El mundo ha cambiado y estar aquí para narrarlo es desolador. Nadie vendrá. Los viejos amigos están en casa, tomando la cena u observando entretenidos las pantallas de sus móviles. Ninguno de ellos se tomaría estas palabras demasiado en serio. Los conozco lo suficiente para asegurarlo. No importa. Alguien tiene que decirlo. Estamos acabados.
Siento el imperativo de vivir como un salvaje en esta sociedad nuestra, tan civilizada; tengo que liberarme de los gobiernos. Mis simpatías están con el pueblo, debo hablar directamente con él, aprender de él, y él ha de concederme un modo de ganarme la vida.
Gustav Courbet
No existes para vivir. Sólo existes para cumplir esa función, esa responsabilidad que nadie te ha asignado y, que sin embargo, tienes ya encima de tus hombros. No quieras esa responsabilidad. Piensa. No evolucionas por llevar ropa. No dejas de oler mal por conducir un coche caro. No dejas de ser una mierda por tener un cuerpo perfecto. Acepta que eres el residuo más tóxico de la ambición del hombre y piensa. Piensa. Piensa. Como destruir para crear. Como infectar al mundo con la marginalidad que él mismo crea. No reivindiques tu sitio en esta sociedad y destrúyela, a ella y a ti mismo. CHUCK PALAHNIUK
Fight Club
El ser humano es ser dinámico, febril; el ser literatura es ser paciente, reposado. Para saber lo que un libro es, es imperativo negarse el movimiento propio de la especie humana y abandonarse a la parálisis del estar ahí.
Un texto: paciente forma de ser.
Rage, rage against the dying of the light.
El autoexiliado no anhela. Lleva todo consigo. Por su ausencia de nostalgia se le reconoce. Habiendo renunciado libremente a la patria, el mundo civilizado se vuelve un territorio donde las fronteras son excusas y los pueblos, mitos. Perdido irremediablemente en ese vasto espacio, puede ir en cualquier dirección y cambiar de rumbo sin ningún reparo. Se emplaza y se desplaza de manera ambivalente. Incluso su casa le es ajena. Las cosas que en ella se encuentran son causa de perplejidad o vértigo. El gesto de confusión constituye toda la identidad del autoexiliado. Tal confusión no es mental sino orgánica. Lo que hay es un cuerpo a la deriva. Una lacónica y poco frecuente sonrisa es su única victoria: se marchó sin morir en el intento.
Ya que nunca aprendí a consolar a las personas acerca de la muerte, me di a la misión de consolarles acerca de la vida.
Two ways
A place
There is a place
where a frozen fern is a true;
a place
with a desert and a low moon.
You can sing there a savage song to the black sky
and yell and cry as a mad wolf.
There is a place, there’s something else...
but we are just men
and the world is young.
El Poeta/La Poeta crea el mundo y su aniquilación. Son ella y él quienes nos revelan la vida indemne, hermosa y frágil.
Som om de ver born i barndommens
eventyr horer de vinden fortaelle
om de afbraendte marker
men born er de ikke
der er ingen der baerer dem mere
(Como si fueran niños en los cuentos
de la infancia escuchan a los vientos contarles
de los campos quemados
pero no son niños
ya no hay nadie que los lleve en brazos)
Las escritoras y los escritores nos ofrecen el arrojo, la memoria, el soplo fugaz de valentía y las palabras necesarias para salvar ese mundo.
That you are here—that life exists and identity,
That the powerful play goes on, and you may contribute a verse.
(Que estás aquí—que la identidad y la vida existen,
que el implacable drama continúa, y que tú puedes contribuir con un verso.)
Beautiful women de Walt Whitman
Difícilmente entiendo eso de que, para ser poeta, hace falta ser Poeta. Mira al profeta de Elqui, a María Font, a la reina Marie Charlotte Amélie Augustine Victoire Clémentine Léopoldine de Saxe-Coburg-Saalfeld de Chapultepec, a Cortés recorriendo airoso la calzada de Tenochtitlán. Un solo verso no dejaron; en cambio, contempla la desmesura de sus vidas, el riesgo, el arrojo; asómbrate de la embriaguez de sus almas y envidia el intenso carmesí de sus vísceras.
Luego, se trata de vivir así: permitiéndose todo cuando de entrar en la morada de la muerte hablamos.