Cuando te acuerdes de mí ya habré muerto.
Cuando te preguntes dónde estaré, habré dejado ya de existir.
Cuando te duela el corazón y te lleguen recuerdos de mí ya habré dejado mi pequeño cuerpo doliente.
Cuando preguntes por mi, nunca podré responder porque mi voz se habrá apagado, mis ojos se cerrarán y mi corazón dejará de latir.
Y si quieres verme, oírme y sentirme de nuevo:
Búscame en el viento acariciando tu cara.
Búscame en mis libros, ahí sabrás más de mi que de todo lo que te he contado.
Búscame en mis canciones favoritas, ahí podrás escuchar todo lo que no dije.
Ve y busca a mis padres y diles cómo era, tan alegre, tan muerta de risa, cuéntales que algún día fui feliz.
—D. Bernal.



















