Escuchó la puerta y deseo tener un elfo doméstico que se encargara de atender a las visitas por él; Se sacudió la cenizas de los deslavados vaqueros que llevaba puestos pues había estado limpiando el nido de un Colacuerno antes de abrir la puerta. No se sorprendió al ver a la muchacha, a menudo venían personas desde muy lejos para ver a los dragones y supuso que ese era el motivo de su visita.
— ¡Bienvenida al santuario de Dragones! —Dijo con un marcado acento Rumano mientras leía el pergamino que parecía tener el slogan en él, su voz era lenta y cansada como si estuviera harto de repetir el mismo discurso cientos de veces (y así era). — 10 Galeones por un recorrido, no se permiten cámaras ni vuelaplumas, no puedes montar un dragón no importa lo que hayas oído antes y desde luego no puedes alimentarlos, debes respetar la línea amarilla en el suelo y esto no es un zoológico así que nada de guías ni tiendas de recuerdos, contamos con kit de primeros auxilios en caso de quemaduras leves, y chimenea directa a San Mungo para emergencias. —Hizo una pausa y miro a la chica casi suplicante. — ¡Por favor, trata de no necesitarlos! —Pidió y acto seguido guardó el pergamino, sacó de su bolsillo un cigarro y se lo llevó a la boca. — ¿Alguna pregunta? —Cuestionó al tiempo que lo encendía, su mirada estaba fija en la muchacha y mientras aguardaba una respuesta no podía evitar pensar que la conocía de alguna parte.
1x1 Privado para: @liztxt
Emily estaba por terminar sus estudios de Magizoologia, sin embargo era importante que llevara a cabo prácticas con los diferentes profesionales que se encontraban en el mundo mágico y como no quería pedirle ayuda a su familia opto por ver varias opciones sin embargo en todas las que habia elegido ya tenían cupos llenos por lo que no le había quedado otra opción que viajar a Rumania cuando un compañero de clase le dio una tarjeta con la dirección del Santuario de Dragones perteneciente a la familia Ridgebit.
Una vez transcurrido el largo camino llegó a su reserva la cual tenía un toque de elegancia y tétrico a la vez, tomo el timbre un poco temerosa, esperó a que alguien saliera mientras abrazaba sus libros, en su espera creyó que era mejor guardarlos en su mochila, deseaba que nadie hubiera venido a solicitar sus practicas al santuario de Dragones antes que ella pues había viajado desde muy lejos y se estaba quedando sin opciones. Mientras seguia aguardando miro a su alrededor el ruido de la puerta abriéndose la hizo girar su vista hacia aquel sujeto.
"¡Buenos días!" Expresó con una sonrisa tratando de empatizar con él, sin embargo, fue lo único que alcanzó a decirle, pues él empezó a darle indicaciones sobre el santuario, quedó un poco impactada y a la vez asustada, saco de su bolsillo 10 galeones y se los dió sin pensarlo, había decidido tomar el recorrido para averiguar que le aguardaba en caso de que el aceptara su solicitud. Mientras que al observar al joven no pudo evitar pensar que le era bastante conocido de alguna parte. "Con gusto tomaré el recorrido pero, ¿podría conversar con usted después de ello?" dijo mirándolo sonriendo un poco esperando que aceptara aquella propuesta.










