Así empezó la gira #Ecos de Soda Stereo. Nada más que decir.

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@locoapaciguado
Así empezó la gira #Ecos de Soda Stereo. Nada más que decir.
Un hombre va al médico. Le cuenta que está deprimido. Le dice que la vida le parece dura y cruel. Dice que se siente muy solo en este mundo lleno de amenazas donde lo que nos espera es vago e incierto.
El doctor le responde "El tratamiento es sencillo. El gran payaso Pagliacci se encuentra esta noche en la ciudad. Vaya a verlo. Eso lo animará".
El hombre se echa a llorar. Y dice "Pero, doctor... yo soy Pagliacci".
🎬 Watchmen (2009)
Atrapados
en estos torpes cuerpos,
con solo dos cuencos como ventanas,
condenados
a dar saltos de fe,
a la incertidumbre,
al miedo,
a ser transeúntes de este laberinto de espectros,
sin saber si son propios o ajenos,
llevando como una condena inamovible
el deseo irrefrenable de un otro,
de buscar otra mano ciega
que se lance con nosotros
hacia el mismo vacío,
un vacío que nos lleve,
en un acto piadoso,
hacia algún milagro imposible.
Me gusta la gente rara.
Sed de voz. Sé de vos
Que te ocultas tras cuencos insólitos, que pregonas un auto-patriotismo, que cultivas el don de la amnesia, ya lo sé. Como también sé que al pensarme, taciturna, soy la contradicción errante de tu alevosa superación. Desconoces la hermosura detrás de tus bellos dragones, los destellos que gravitan, los suspiros cardinales, la envidia de los vergeles, las prórrogas indefinidas,
y sobre todo, la nostalgia de la aldaba dorada.
Como tu voz provoca mi silencio, tu silencio desata mil clamores. Si mi mutismo es tu sosiego pídeme a gritos que calle. ¡Exclama!
—Ramé Miakasha
Un seductor diario
A veces soy feliz, especialmente cuando amo. Dejo que la vida me pase por los ojos y me dejo existir con una pasividad que no hace resistencia al temor ni a la idea de morir. El espíritu de inquietud cede sus furores al silencio, y una especie de bruma adormece las impaciencias del alma.
Pero el amor, aunque es mi sentimiento más creativo, no puede ser nunca la imagen de un amor feliz. Tiene que ser, necesariamente, un sentimiento de turbación, de ruptura. Tenerlo a distancia para conquistarlo, en esa lucha radica su belleza. Poseer plenamente un ser es destruirlo. Así, un sol deslumbrante destruye la luz, sofoca la mirada y arruina el esplendor de los objetos. La posesión es mortal al deseo, le roba su encanto, su misterio, ese misterio que es la esencia del amor, su arma más seductora. Por eso, la mujer que oculta su identidad en un antifaz, es excitante hasta la locura: estimula nuestra pasión de posesión, nuestra pasión creadora. Su ocultamiento se abre como un desafío a nuestra sed de conquista.
La mujer, al entregar su amor, debe conservar para sí una zona inédita, de penumbra, ésa que el hombre descubrirá después de la posesión, que casi siempre deja en el espíritu un sentimiento de rendición y nostalgia.
Si en ese proceso de la conquista esa zona se ilumina con la plenitud, los amantes deben renovarla, crearle al cielo de la pasión una nueva estrella y una nueva distancia. Y así, el proceso creador del amor se hará infinito, y el sexo dejará de ser un reclamo transitorio del instinto, para convertirse en un poema de vida y atormentada belleza que sellará su duración, salvándose de las amenazas de la rutina y el tedio.
No proclamo la astucia y la traición que son armas fraudulentas del amor pueril. Quiero excitar a la mujer a una rebelión de su naturaleza para que se sacuda los complejos seculares de la burda dominación que la tienen sometida a un destino miserable de objeto erótico y justificador del egoísmo viril. Esta liberación será posible cuando la mujer decida romper las antiguas estructuras que no le permiten más alternativa que una fatalidad procreadora, y cuando abandone el coqueto narcisismo del eterno femenino, por cuya imbecilidad ha pagado un precio demasiado caro. Entonces sí será un ser humano, un espíritu creador de valores cuyo porvenir no sólo es el hombre, sino la Historia.
Todos amamos alguna vez, y fracasamos un poco. La experiencia, unida a la reflexión sobre los sentimientos, nos enseña a conocer la naturaleza del alma, que es compleja como el misterio del mundo.
El amor tiene dos enemigos mortales: la felicidad total y la desdicha total. Ambos, si se erigen en sistemas eternos de vida emocional, acabarán por destruirlo. Lo ideal sería una verdad de amor cuyo equilibrio radicara en un poco de certeza y un poco de duda; de posesión y de lejanía; de plenitud y ansiedad; de ilusión y nostalgia. En la síntesis de estos opuestos el amor encontrará su centro de gravedad, su energía y sus fuentes de duración.
—¿Por qué nunca dices que me amas?
—¿Para qué? Adivínalo. Si te lo estuviera recordando a toda hora te aburriría y dejarías de amarme.
Tenía razón. Con su silencio ponía en movimiento mi fantasía, me excitaba a una lucha con sus fantasmas interiores, me ponía a dudar, a padecer los terrores de la esperanza, o las dulzuras de la desesperación.
El único porvenir del amor es el presente, y merecerlo cada día. Pues el amor tiene la duración de las cosas efímeras: del día, de la ola, del beso. Su “eternidad” depende de ese movimiento continuo para que una ola forme a la siguiente, y el beso induzca de nuevo al deseo. Con este ritmo incesante el amor puede ganarse como una victoria para cada día, que es mejor que para toda la “eternidad”.
Esa es, en esencia, la naturaleza y el destino del amor: lo que nace, vive, languidece, muere, y constantemente resucita. Y su resurrección dependerá del milagro que no es otra cosa que la Poesía. Pero esta poesía no son versos, ni se refiere a idealismos despojados de carne. Esa Poesía es Vida, está hecha del cuerpo de los amantes, sus deseos, sus silencios, y de cada átomo de energía viviente.
El amor, esa efusión, no es un divorcio del cuerpo y del espíritu, sino sus bodas. No existe el amor carnal ni el amor ideal. Tales prejuicios son aberraciones de la moral. El auténtico amor, el puro amor, es la apoteosis de cuerpo y alma en la unidad viviente de dos seres triunfando sobre la muerte.
Digamos en su honor que el amor es un misterio, y que su única evidencia es que existe. Pues sin duda existe y aclara otros misterios con su poder revelador. A veces, en noches de desamparo y amargo ateísmo, en brazos de una mujer, he descubierto el rostro de Dios. Por eso para mí es sagrado, porque colma en mi alma los abismos de lo divino, la necesidad de un ideal que dé sentido a la vida y haga florecer la tierra. Pues Dios es todo lo viviente, sobre todo una mujer amada, excepto cuando carga el amor de cadenas, de servidumbres, para hacer de la vida un infierno.
Esos pensamientos que imprimo sobre el amor son la respuesta a una pregunta furtiva de una mujer burguesa. Ella quería saber si el amor era para mí algo espiritual o material. Yo le dije con sumo respeto:
—Señora, son las dos cosas, pero en la cama.
Como era célibe y puritana se escandalizó. Pero yo no tengo la culpa de que el rostro de la verdad sea, como en el amor, un rostro desnudo. Mejor dicho, dos rostros desnudos.
—Gonzalo Arango
RAZÓN DE AMOR
Si la voz se sintiera con los ojos ¡ay, cómo te vería! Tu voz tiene una luz que me ilumina, luz del oír. Al hablar se encienden los espacios del sonido, se quiebra al silencio la gran oscuridad que es. Tu palabra tiene visos de albor, de aurora joven, cada día, al venir a mí de nuevo. Cuando afirmas, un gozo cenital, un mediodía, impera, ya sin arte de los ojos. Noche no hay si me hablas por la noche. Ni soledad, aquí solo en mi cuarto si tu voz llega, tan sin cuerpo, leve. Porque tu voz crea su cuerpo. Nacen en el vacío espacio, innumerables, las formas delicadas y posibles del cuerpo de tu voz. Casi se engañan los labios y los brazos que te buscan. Y almas de labios, almas de los brazos, buscan alrededor las, por tu voz hechas nacer, divinas criaturas, invento de tu hablar. Y a la luz del oir, en ese ámbito que los ojos no ven, todo radiante, se besan por nosotros los dos enamorados que no tienen más día ni más noche que tu voz estrellada, o que tu sol.
Pedro Salinas
El Loco
Nos construimos de a pedazos, a contrarreloj, a contramano, solemos saltearnos renglones y dejamos espacios en blanco. Nos forjamos a contra viento, con sangre, hasta con duelos, desesperados, tan sonrientes. De rodillas, con manos vacías, avanzamos sin haber caminos, nos quedamos y regresamos, y en ese vaivén, esa cadencia, se hace tarde, a nuestro tiempo, nuestra danza, nuestro mapa, nuestro prólogo, nuestro epitafio.
Luces en vano ante el esplendor nocturno Detrás de las ventanas sueños y preguntas Casi todos se mueven hacia el futuro de sus vástagos más que al suyo, a pesar del suyo. Los que ambicionan el mundo sonrien en las calles repletas de gente olvidada. En el mar de miradas botes de bondad intacta resplandecen en silencio entre el hartazgo mudo. Atrapado en estos ojos escribo poesía al caminar para entender el mundo. Así me olvido de mí esparciéndome en todo.
"Sentí lo que sentimos cuando alguien muere: la congoja, ya inútil, de que nada nos hubiera costado ser más buenos".
―Jorge Luis Borges
Navegando entre canciones, me encontré con una que me clavó en el corazón: una canción que habla sobre el autismo.
Está narrada desde la perspectiva del niño y sus conflictos a la hora de convivir con sus propios padres. Pude saber que la letra fue inspirada en el sobrino de Ben Cooper, vocalista de la banda. Teniendo yo un hijo dentro del espectro, siento menester compartir la letra con su traducción.
Bueno, cuando era niño, principalmente hablaba dentro de mi cabeza Well, as a child I mostly spoke inside my head
Tuve conversaciones con las nubes, los perros, los muertos I had conversations with the clouds, the dogs, the dead
Y pensaron que estaba roto, que mi lengua estaba cubierta de plomo And they thought my broken, that my tongue was coated lead
Pero simplemente no pude hacer que mis palabras tuvieran sentido para ellos But I just couldn't make my words make sense to them
Si solo escuchas con tus oídos no puedo entrar If you only listen with your ears I can't get in
Y pasé mis tardes sacando estrellas del cielo And I spent my evenings pullin' stars out of the sky
Y los arreglaría en el césped donde me acostaría And I'd arrange them on the lawn where I would lie
Y en el viento probaría los sueños de vidas lejanas And in the wind I'd taste the dreams of distant lives
Y me vestiría con ellos durante la noche And I would dress myself up in them through the night
Mientras mis padres dormían en camas separadas y se preguntaban por qué While my folks would sleep in separate beds and wonder why
Y a través de esos días yo era un fantasma encima de mi silla And through them days I was a ghost atop my chair
Mi papá me consideraba una cruz que tenía que llevar My dad considered me a cross he had to bear
Y en mi cabeza cantaría disculpas y miraría And in my head I'd sing apologies and stare
Como mi mamá colgaría la ropa al otro lado de la línea As my mom would hang the clothes across the line
Y ella trataría de mantener el vacío de sus ojos And she would try to keep the empty from her eyes
Entonces una tarde me vestí solo So, then one afternoon I dressed myself alone
Empaqué mi funda de almohada con todo lo que tenía I packed my pillowcase with everything I owned
Y en mi cabeza dije adiós, luego me fui And in my head I said goodbye, then I was gone
Y me puse en los talones de lo desconocido And I set out on the heels of the unknown
Para que mi gente pueda tener una nueva vida propia So my folks could have a new life of their own
Para que tal vez pueda encontrar a alguien So that maybe I could find someone
Que pudiera escuchar las únicas palabras que conocía Who could hear the only words that I'd known
Libro: "Cinema Panopticum", de Thomas Ott
Estabas tú ahí contemplando algo de lo que era ciego. Despertaste en mí el deseo de escudriñar esos horizontes en los que suponía yo estabas tú perdida. Así me acerqué, con la inocente pretensión de salvarte de alguna tormenta sombría. Quizás todo, desde el primer acercamiento hasta aquel adiós que no supimos fue el último, fue parte de un plan maestro que urdiste desde tu silencio, mientras estabas tú ahí contemplando algo de lo que era ciego.
Nocturno en que nada se oye
En medio de un silencio desierto como la calle antes del crimen sin respirar siquiera para que nada turbe mi muerte en esta soledad sin paredes al tiempo que huyeron los ángulos en la tumba del lecho dejo mi estatua sin sangre para salir en un momento tan lento en un interminable descenso sin brazos que tender sin dedos para alcanzar la escala que cae de un piano invisible sin más que una mirada y una voz que no recuerdan haber salido de ojos y labios ¿qué son labios? ¿qué son miradas que son labios? Y mi voz ya no es mía dentro del agua que no moja dentro del aire de vidrio dentro del fuego lívido que corta como el grito Y en el juego angustioso de un espejo frente a otro cae mi voz y mi voz que madura y mi voz quemadura y mi bosque madura y mi voz quema dura como el hielo de vidrio como el grito de hielo aquí en el caracol de la oreja el latido de un mar en el que no sé nada en el que no se nada porque he dejado pies y brazos en la orilla siento caer fuera de mí la red de mis nervios mas huye todo como el pez que se da cuenta hasta ciento en el pulso de mis sienes muda telegrafía a la que nadie responde porque el sueño y la muerte nada tienen ya que decirse.
—Xavier Villaurrutia
Final del año
Ni el pormenor simbólico de reemplazar un tres por un dos ni esa metáfora baldía que convoca un lapso que muere y otro que surge ni el cumplimiento de un proceso astronómico aturden y socavan la altiplanicie de esta noche y nos obligan a esperar las doce irreparables campanadas.
La causa verdadera es la sospecha general y borrosa del enigma del Tiempo; es el asombro ante el milagro de que a despecho de infinitos azares, de que a despecho de que somos las gotas del río de Heráclito, perdure algo en nosotros: inmóvil.
—J. L. Borges