“Los libros han sido nuestra guía y nuestra brújula en la vida, nuestra tabla de salvación y nuestra cama de clavos para disfrutar a gusto de las pesadillas que también saben provocar.”
— Corazonadas, Benito Taibo
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“Los libros han sido nuestra guía y nuestra brújula en la vida, nuestra tabla de salvación y nuestra cama de clavos para disfrutar a gusto de las pesadillas que también saben provocar.”
— Corazonadas, Benito Taibo
Y como decía el escritor argentino Tomás Eloy Martínez: «Somos, así, los libros que hemos leído. O somos, de lo contrario, el vacío que la ausencia de libros ha abierto en nuestras vidas».
– Benito Taibo, Persona Normal
Studio Ghibli
I don’t own or take any credit for any of these pictures.
“La parte difícil era la de construir día a día relaciones duraderas poniendo en cuestión los roles sociales asignados y los que cada uno acaba asumiendo en la pareja; la de intentar respetar los espacios de cada cual en un compromiso virtuoso sin dependencias obscenas ni sentirse abandonado en los momentos difíciles; o la de construir interacciones igualitarias, sin regodearse en la capacidad de dominio que te proporciona el que alguien te necesite. Amarse, al fin, con libertad, pero al mismo tiempo, apoyo, compromiso, mutua responsabilidad.”
— “Y 4. Aprender a amar en el siglo XXI”. Núria Alabao a Ctxt. 14085/CTXT-feminismo-amor-romantico-familia-nuria-alabao.htm
“Es más, la pervivencia de la cultura androcéntrica que mantiene este contrato también tendría como resultado la normalización de los valores “masculinos” en el ámbito privado, aspecto que conllevaría el respeto de los hombres a la “regla de distancia emocional” propia de la masculinidad estereotípica, y que para Hite despertaría el rechazo de muchas mujeres, socializadas en una cultura femenina de reglas opuestas. El deseo de reciprocidad de las mujeres tiene de este modo un papel clave en los conflictos presentes en las relaciones afectivas heterosexuales, produciendo incluso que muchas de ellas, agotadas por el esfuerzo de “hacer funcionar” sus relaciones con los hombres, opten por trasladar su amor a otros campos, entre los que Hite menciona la amistad, el trabajo, la política, el arte o la naturaleza”
— El amor como objeto de estudio del Feminismo del siglo XXI, Ana Dolores Verú Delgado.
“[…] la tesis de Carole Pateman que, en discrepancia con Freud, Lévi-Strauss y Lacan, no ve en el asesinato del padre el acto violento que funda la vida en sociedad y da paso a un contrato entre iguales, y se sitúa en cambio en un momento precedente que habla de la posibilidad de dominación del patriarca. […] Pateman apunta a la violación, en el sentido de apropiación por la fuerza de todas las hembras de su horda por parte del macho-padre-patriarca primitivo, como el crimen que da origen a la primera Ley, la ley del estatus: la ley del género”
— Las estructuras elementales de la violencia, RIta Laura Segato
“Mientras que, en su sufrimiento, la víctima tiene una oportunidad para la lucidez y la conciencia regeneradora, es la humanidad del supuestamente «no afectado» la que se deteriora sin noción y sin remedio, y se sume en una decadencia inexorable”
—
Rita Laura Segato, “La guerra contra las mujeres”
“La pedagogía de la crueldad es indispensable para la fase actual del capital, que depende como nunca de la falta de empatía, o sea, de la insensibilidad con relación a lo que sufre el prójimo. La pedagogía de la crueldad nos habitúa y nos insensibiliza respecto al despojo y a la incursión de formas cada vez más abusivas de explotación del trabajo y de la naturaleza. Una contrapedagogía de la crueldad es una pedagogía de la vincularidad, que coloca al arraigo local y comunitario en el centro de la vida. Ese arraigo es, por excelencia, disfuncional al proyecto histórico del capital.”
— RITA SEGATO
“Las cosas que pasan con el cuerpo de las mujeres, es un error minorizarlas, es un error empujarlas al campo de la intimidad, consideradas como residuos de la política. Es indispensable que veamos lo que nos pasa a las mujeres como termómetro de los tiempos, como una forma de diagnosticar la fase de la economía por la que estamos atravesando y la crueldad creciente, no solamente en la manera de dar muerte, la crueldad moral con la violación, sino también la manera de despachar los cuerpos, de dejar los cuerpos en basureros, en bolsas de basura. Son todas formas que están en aumento y que tienen que ver con una pedagogía, o sea enseñar el desprecio a la vida y enseñar a la gente que estamos en un mundo de cosas, donde las cosas dominan la vida y donde los cuerpos son cosas… y las cosas no sienten. Aprender a no sentir, aprender a no sufrir, aprender a soportar el dolor, que es una característica de todos los entrenamientos militares, el callo del cuerpo, soportar el dolor del cuerpo propio y después ser absolutamente insensibles al dolor ajeno es indispensable para esa fase, es una pedagogía necesaria en una época en que la personalidad modal, la personalidad más funcional de todas a la economía de la época (que es una economía de dueños), es la personalidad no empática; donde el otro es cosa, donde el otro es instrumento para algo, donde la persona es incapaz de ponerse en el lugar del otro. En un mundo como este, en donde la acumulación traspasó todos los limites la premisa es: necesitamos una gente que pueda matar, que pueda ser matada y para la cual la vida valga muy poco, donde la crueldad no signifique mucho, que esté acostumbrada a un paisaje donde la crueldad es parte natural del ambiente.”
— Rita Segato “Contra-pedagogías de la crueldad”
"Yo me comprometo a vivir con intensidad y regocijo, a no dejarme vencer por los abismos del amor, ni por el miedo ni por el olvido, ni siquiera por el tormento de una pasión contrariada. Me comprometo a recordar, a conocer mis yerros, a bendecir mis arrebatos. Me comprometo a perdonar los abandonos, a no desdeñar nada de todo lo que me conmueva, me deslumbre, me quebrante, me alegre. Larga vida prometo, larga paciencia, historias largas. Y nada abreviaré que deba sucederme: ni la pena ni el éxtasis para que cuando sea viejo tenga como deleite la detallada historia de mis días".
"La emoción de las cosas", Ángeles Mastretta
📷Robert Frank
Cada quien tiene su novela, va cargándola, la teje todos los días. Y, a veces, trama en ella el paso de sus ancestros como si del suyo se tratara.
Ángeles Mastretta
Necesitamos toneladas de amor y cariño. Es tanto afecto el que necesitamos, que una sola persona jamás podrá cubrirlo. Es injusto pedirle al amor romántico que nos de toda esa ternura que necesitamos, es inútil pedirle a la pareja que se responsabilice de esa necesidad de amor. Lo que necesitamos es una enorme red de afectos en la que haya mucha gente: amigos, amigas, familia de sangre y tribu elegida, compañeras de estudios y de trabajo, vecinos y vecinas del barrio, amores y amantes, ex amores y ex amantes. Sólo con una red amorosa diversa podremos amar en libertad, y relacionarnos en pareja sin miedos y sin dependencia emocional. El amor del bueno está en toda la gente que forma o ha formado parte de tu vida, y toda la que está por llegar. Esa gente con la que celebras la vida, gente que te apoya en los momentos difíciles, que te cuida cuando lo necesitas, y a la que cuidas cuando te necesitan. Tu gente, todas aquellas personas que te apoyan en momento difíciles, que te escuchan con amor, que te hacen sentir bien, que son felices si estás feliz. Gente con la puedes ser tú misma, gente con la que conversas desnuda y abres tu corazón, con la que aprendes día a día, con la que compartes un trocito de tu vida, con la que bailas y ríes en las fiestas. Es nuestra red amorosa a la que hay que cuidar y alimentar: todo lo que necesitamos es dedicar tiempo y energías a nuestros seres queridos, y crear espacios sociales en los que poder dar y recibir mucho amor del bueno.
Texto de Coral Herrera Gómez.
“No puedo dejar de pensar en las lecciones del oído humano que permite la música, que permite el equilibrio…, o la oreja de gato, la cual puedo estudiar mejor, las espirales y rugosidades a la vista Parecen un indicio del interior del cráneo, que no puedo ver, el lóbulo, la región, la parte del cerebro que es pura supervivencia La parte más primitiva a la que regreso de noche empujando la cortina de piel con los dedos desnudos luego con el cuerpo desnudo Allí donde se registra cada herida como tejido cicatrizado ¡Una caverna de cicatrices! antiguo, arcaico empapelado acumulado, capa a capa, de la más temprana, blanco de ensueño, a la de ayer, un garabato rojinegro, una boca roja que se va cerrando poco a poco Remontarse tan atrás que haya otro lenguaje, si te remontas lo suficiente el lenguaje ya no es personal estas cicatrices dan testimonio pero si de reparación o de destrucción ya no lo sé”
— Adrianne Rich, «Meditaciones para un niño salvaje» (II) en Sumergirse en el naufragio. Poemas 1971-1972. Traducción de Patricia Gonzalo de Jesús.
“Un joven es siempre una incógnita. Matarlo es matar la posibilidad del misterio, todo lo que hubiera podido ser, su extraordinaria riqueza, su complejidad.”
— Elena Poniatowska, La noche de Tlatelolco
Extraño también a mis otros amores que se han ido, me pregunto si alguna vez conseguiré que alguien invoque mi presencia y me reviva, como yo los revivo a ellos, cualquier tarde en que el polvo que fui alborote su imaginación.
El cielo de los leones, Ángeles Mastretta.
Dicen que deposito demasiada fe en mis alumnos, que el mundo con sus durezas, terminará por desmotivarles. Dicen que debería unicamente dedicarme a enseñar lo que esta estipulado y punto, pero una que es toda una necia, loca idealista, va más allá de lo que dicta la “norma”. Soy la clase de maestra que ve a sus alumnos y alumnas como quien mira la esperanza en el horizonte, con la firme creencia de que al final harán todo lo posible por ser ver su valía, cada uno desde su esencia, que se convertirán en promotores de cambio, siendo siempre fieles así mismos, a sus sueños, a sus ideales. Que así sea. Soy Ligia, soy Maestra y amo serlo.
Ligia Pach Jara
El amor es para el niño lo que el sol para las flores. No le basta pan: necesita caricias para ser bueno y para ser fuerte.
Concepción Arenal