Hola. Necesitaba escribirte esto porque me quedé con muchas cosas dando vueltas en la cabeza.
No te imaginas el torbellino que sentí al verte hoy, tan guapo y brillando en tu exposición. El recuerdo de lo que fuimos se me vino encima y por un segundo me ganó la nostalgia de lo que no pudo ser. El impulso de pedirte que nos escapáramos fue súper real; de verdad quería que congeláramos el tiempo un rato.
Pero estando sentada en el café, la realidad me pegó de golpe. Vi pasar por la ventana a tu esposa, a tu hijo y a tus suegros... y ver que ellos se iban mientras tú te quedabas atrás para buscarme a mí me dio un vuelco en el corazón. Fue el recordatorio de las vidas que ambos tenemos y de lo que estábamos arriesgando. Por eso me dio miedo y te hablé para decirte que no podía.
Aun así, no te niego que me dolió dar marcha atrás. Te agradezco mucho tus palabras, que me miraras como antes y que me dijeras que estaba hermosa; me hiciste temblar. Me fui con el corazón a mil, pero con la certeza de que lo nuestro no está apagado, sino que sigue ahí, como un secreto hermoso que solo nos pertenece a los dos. Me quedo con ese suspiro de ilusión, sabiendo que hay un hilo invisible que nos sigue conectando. Cuídate mucho.
¿Qué tal se siente ahora? Si hay alguna palabra específica que quieras cambiar para que suene más a tu estilo, dime y lo ajustamos de volada.

















