En cuanto el rostro de Lys surge en su mente, su mirada pierde todo indicio de lo que resultaba tan gracioso hasta hace un momento. La mención de su aquelarre tampoco le hace sentir mejor. Sabe que tarde o temprano deberá tomar una postura frente a las acusaciones que el Consejo hizo a Ursuline, pero le cuesta siquiera imaginar a alguno de sus compañeros como marioneta de la Hermandad DeLacre. ❛ También es mi hogar. Durante el día estoy en la biblioteca, pero no tengo más opción que volver allí de noche. ¿A dónde más iría? ❜ Nunca vio necesario rentar su propio piso en la ciudad. El convento le proporcionaba un techo, una cama y suficiente espacio para guardar sus libros; eso sin contar que su vida estaba repartida entre Londres y Nueva Orleans. Pero teniendo en cuenta que la nueva indicación podría mantenerle en América un buen tiempo, quizá sea hora de revisar esa cuestión. ❛ Además… ❜ empieza, pero vacila, como si él mismo cuestionara la sensatez de lo que va a decir. ❛ No abandonaré a mi aquelarre ahora. Incluso si hay traidores, el resto de ellos corre peligro. ❜ Ambrose no es un hombre que se deje influenciar fácilmente por una opinión contraria, a no ser que dicha opinión venga de un grupo selecto de personas. Mandy es una de ellas. ❛ ¿Crees que estoy mal? ❜
Apenas siente el abrupto cambio de energía en su amigo lamenta haber tocado el tema; sin embargo, de quedarse ella con las palabras atoradas en la garganta, probablemente el otro lo percibiría también. Era curioso lo vulnerable que se sentía en esta amistad, sobre todo cuando sus habilidades los condenaban a una mutua sinceridad. “Te entiendo, Moe.” Asiente con la cabeza un par de veces mientras lo escucha, habiendo pasado de una casa a otra desde un inicio, conoce muy bien lo que es al fin encontrar un hogar. Además, imagina que de suceder lo mismo en su aquelarre, sus acciones no serían muy diferentes y, de hecho, durante las últimas semanas ha pasado más tiempo ahí que de costumbre. “Solo quería recordate que si alguna vez necesitas otra opción, puedes quedarte conmigo”, se encoge de hombros y sus labios se elevan en una pequeña sonrisa cuando recuerda que la relación entre Cerbero y su amigo es complicada, pero aun así mantiene la oferta. “No estás mal y tú lo has dicho, es tu hogar.” Hace una pausa y observa alrededor, le parece surreal tener que enfocarse en aprender una nueva habilidad cuando traen tanto a cuestas. “¿Sabes qué? Incluso si hay traidores, creo que es necesario dar con el por qué. ¿Y si tenían una razón para hacer lo que hicieron? No todo es blanco y negro en este mundo.” Se pregunta si ahora ella está mal y peca de ingenua, si sus propios valores son tan maleables y caóticos al punto de tener que escuchar toda la historia antes de juzgar a los responsables de todo esto. Muerde su labio inferior, nunca antes se ha atrevido a expresar lo que verdaderamente piensa de los responsables, menos aun cuando una de las víctimas es la madre de la que considera su mejor amiga. “Todo esto me ha dado mucha hambre,” suelta repentinamente y no es raro, siempre está llevándose algún bocadillo a la boca. Empieza a imaginar opciones para pedir algo de comer, cuando un olor peculiar la distrae y casi al mismo tiempo, siente la agitación de otres brujes en el lugar.