Después de un tiempito, se me ocurrió escribir de nuevo (ya estoy re agrandado, hago autorreferencias a la periodicidad con la escribo y todo, bien de gran autor publicado, sepan disculparme la pelotudez matinal) por un tema que vi muy repetido en mi ciudad (Necochea) pero que no es ajeno a cualquier otro ámbito, por lo menos argentino y por lo que puedo anticipar: latinoamericano en su mayoría y hasta ahí (hasta que le pierda el miedo al hecho de que un avión deje de funcionar en pleno viaje y conmigo adentro).
Es un divertido personaje a priori, un poco detestable después y odiable hacia el final: el hijo de puta solidario, o como dice el título: el solidario hijo de puta. Para que se entienda a grandes rasgos la tipología de persona a la que me refiero, bastarán algunos ejemplos cotidianos y si me sale, al final armaré una conclusión un poco más estructurada, para el fácil acceso de quien quiera perder de 5 a 20 minutos de su vida leyendo este artículo (el tiempo dependerá de qué tan rápido se me apague el cerebro, de cuánto tarde usted en aburrirse, o simplemente de cuánto mal le han hecho en la escuela pública… si fue a escuela privada seguramente ya sabe todo, no hace falta que lea nada más). El solidario hijo de puta se caracteriza por un alto grado de disociación de sus actos, mayoritariamente en dos partes desiguales, directamente proporcionales en su intensidad, opuestamente proporcionales en su efecto en la sociedad que lo circunda, a saber: durante la mayor parte del día critica todo, todo está mal, nada sirve, el fin de acerca. Oportunamente ante un acto de vida, ante una noticia (mejor que sea de nivel nacional o foránea, si es de ámbitos locales o regionales, seguro es mentira, o seguro que el tipo le pega a la mujer. En caso de ser mujer, seguro que lo caga al boludo que la mantiene) se vuelve la persona más tierna del mundo, comprensiva, amorosa, tolerante y a veces hasta tolerable. Hay varios tipos de Solidarios Hijos de Puta (SHdP en adelante) entre los que nos dedicaremos a resaltar dos o tres (disculpen la imprecisión, con el desarrollo iré viendo si dos de los casos que tengo en mente se pueden integrar a la misma categoría o no) sólo a modo de anticipo de mi libro (jajajajaja, perdón perdón, no pude evitarlo….. no, no hay libro, ando agrandado pero no tanto). Los tres tipos que anticipadamente presento son:
1- El Solidario Hijo de Puta Religioso (o Moral). 2- El Solidario Hijo de Puta Económico. 3- El Solidario Hijo de Puta Saludable.
Antes que nada (bueno, después de todo lo que ya leyó, claro) cabe aclararse que dentro de la primera categoría, al haberle incluído la posibilidad de nombrarlo “moral” y no sólo religioso (a ver si se me ofende Bergoglio (Hijo de Puta todos los días)) podrían entrar todos los otros, pero no seamos aburridos y permitámonos jugar con dos categorías más.
1- El Solidario Hijo de Puta Religioso (o Moral)
Muy característico de nuestra sociedad, construída en la dicotomía judeo-helénica (esto lo escuché en algún lado y vi que quedaba bien, no vaya a pensar que lo entendí) tenemos la culpa que nos ordena nuestras vidas y ese antropo-etno-ego centrismo que dirige nuestras miradas al único futuro posible que es el nuestro, perdón, el mío. Todos los días estamos ocupadísimos en que nos vaya bien a nosotros, pero no solamente eso, si no que debemos procurar que al otro le vaya un poco peor; un poco porque sí y otro poco porque es una garantía de nuestra prosperidad (si usted no lo entiende así, no sea blando, péguele a su perro o gato y fíjese qué lindo es menospreciar al que tiene al lado (ojo, que después el animalito puede disfrutar del mismo placer sin avisarle mucho). Por lo tanto ignoramos al que tiene un problema constante, todos los días y de fácil (aparente) solución. Uno de los ejemplos que más se ha visto en redes sociales y en la calle en general (en la calle por la que caminaba Mirtha Legrand y en otras también) es la rara discusión interna que tienen algunos anti-abortistas. Por un lado acusan a todo aquél que proponga la discusión acerca de la punibilidad del aborto en ciertos casos específicos, alegando amor a la vida (la vida en general entenderá usted, como entiendo yo) sin embargo no duda en señalar a cualquiera que haya cometido el delito que sea (más aún si es un homicidio en ocasión de robo) con la pena de muerte. Acá aparece de nuevo la culpa, porque la justificación simple es: el pibito no nacido todavía no hizo nada para merecer la muerte, el ocasional asesino sí. Recalquemos lo de “ocasional asesino” porque en esto muy nuestro de ser más jueces que los jueces (y ser mejor profesional incluso sin diploma que cualquier profesional) solemos saber con anticipación y detalladamente quién merece vivir o no, algo meramente inexplicable. Los no nacidos son angelitos, bellos y buenos, que le compran rosas a las mamás y juegan felices con tierrita en la vereda (porque después con Ala o Drive, o Ace se limpian la ropita) mientras que los pibe’ que andan por la calle (y no necesariamente “los pibes de la calle”) son vagos, chorros, drogadictos… que en una de esas, por dos pesos te matan (y merecen morir, claramente). Ni hablar de las muertes ocurridas por mera imprudencia o por accidentes inevitables (términos que juntos, son redundantes) en la que dependiendo del origen social del “ocasional asesino” nos permitimos juzgar con menor o mayor dureza al mismo. Dejaremos en este punto este caso, para no seguir redundando en ofensas a la “gente buena”.
2- El Solidario Hijo de Puta EconómicoEste caso se ve más a menudo y suele quedar como “normal” o coronado con la gloriosa frase: “no te queda otra”. También en esta tipificación encontramos la disociación judeocristiana de la cotidianeidad y del “momentum” (acá tiré fruta con al latin, no me crea). Ejemplos varios: nadie pone un tarrito de agua para los perros callejeros (por el dengue, vió?) y nadie deja que en la caja del super (cuando uno está con muchas cosas) le cobren primero al que tiene el pan y la mayonesa, que está siete clientes detrás nuestro (este no sé por qué, no sé si es un amor a la legalidad que surge de vez en cuando o qué carajo, no me lo pregunten hoy). Y por otro lado, basta con que haya una campaña para ser bueno un día al año, para que corramos desesperados a dar no una, ni dos: TRES MANOS a la causa! Para dejarlo con más claridad: nadie invita a nadie a tomar una tacita de algo a su casa, a menos que sea un conocido, conocidísimo o alguien “importante”. Sin embargo hay campañas (no la voy a nombrar aunque sea muy evidente) que nos hacen sentir bien en nuestra culpa contínua (esta debe ser la parte judía, no?) donando “de sin te re sa da men te” un litro de algo, un kilo de otra cosa (siempre de la marca más pedorra, porque somos buena gente, pero tampoco vamos a permitir la anarquía de que los pobres tomen o coman de la misma marca que tomo en casa, yo que laburo, no?). Para terminar de cerrar el concepto, cito algo que pasa habitualmente y que incluso yo, jodido como soy, suelo hacer: todos vivimos en el mismo país, los que nos tocó esta provincia, la provincia, y los coterráneos distritales, en Necochea, por lo que los impuestos del índole que sean van y vuelven en obras o en sueldos estatales, o en pensiones o no vuelven culpa de alguna falla en el sistema o de la corrupción (dejemos también ese margen) pero seguros debemos estar que es nuestra plata, que va y vuelve, o que anda por ahí, haciendo otras cosas, incluso cuando “la roban”. Mucha gente no pide ticket, ni boleta ni nada dándole la posibilidad al comerciante de no pagar el IVA (cierto es que mucha gente está en contra de este impuesto, quedan eximidos de cargo y culpa quienes así piensen, porque lo hacen adrede) y convirtiéndose automáticamente en cómplices de este “delito”, las excusas que fundan su inocencia son varias, entre ellas: por qué no voy a robar si a mí me roban todo el tiempo”… bueno, buen hombre (o buena mujer) justamente por eso m’hijo! Si a usted no le gusta que le roben, no robe. Si nos ponemos a pensar un poquito, el iba es el 21% del valor que pagamos, aproximadamente (para que el texto no pierda actualidad de un día para el otro) que según lo que compremos pueden ser centavos o miles de pesos ( que en caso de no generar ticket o boleta, no entra al sistema en el que después volvería a toda la población); el SHdP Económico desiste (cuando puede) de recibir ticket, para no darle plata a los vagos ni a los pobres ni a nadie, si es necesario, pero cuando nos convocan a donar HAY QUE ESTAR, cuando tenemos que ver un coro HAY QUE ESTAR, cuando hay que tirar una moneda a un pobre delante de todos HAY QUE ESTAR (porque los mendigos no están en los barrios, están en el centro, donde a la gente bien, como a uno, pueden verla “no dándole limosna al desdichado”. La última parte, por si no la notaron, es la de la solidaridad. Vale la pena aclarar que hay quienes no son solidarios nunca, que no dan nunca, este tipo de gente se salva de este texto, no lo convierte en mejor que el SHdP, solamente lo excluye del análisis que nos compete hoy. Una última aclaración para esta subcategoría: el ejemplo del IVA probablemente sea el más discutido/discutible, pero no quería caer en lugares muy muy comunes (más de lo que lo hago habitualmente) y preferí que algunos no compartan mis opiniones a decir lo “ya dicho” con más intensidad.
3- El Solidario Hijo de Puta Saludable.
Para cerrar (aunque se me acaba de ocurrir otra subcategoría, que bien podría fusionarse con la número 2) vamos hacia un sector menos popular, aunque muy de moda por estos días (sector del que a veces me siento parte, convirtiéndome en un Hijo de Puta Solidario “ocasional”… ahá, ha visto cómo mi propio texto me sirve para defenderme?) que son las personas que despiertan de ven en vez con la realidad de que su cuerpo no es perenne, de que algún día todos morimos y que de no mediar camión (o en mi caso, avión cayendo), somos grandes responsables del tiempo que nos tome acostarnos en el algarrobo, pino, roble o la madera que elijan en equipo el dueño de la funeraria y nuestros familiares. Estas personas se escudan en frases hechas como “la vida hay que vivirla” y otras similares que ni vale la pena repetirlas para sobrepasar cualquier límite tolerable en la ingesta de alimento, alcohol o humos varios para después, en algún momento del mes, semana, año (disculpen la imprecisión, no tengo registros comprobables de la periodicidad en este caso) toman decisiones rotundas acerca del cuidado de su cuerpo, hilando innegablemente esta decisión con cuestiones más espirituales, hasta metafísicas.A esta altura usted (si no es que ya dejó de leer hace 16, 17 minutos) se preguntará una cosa (saque la obvia “qué carajo hago leyendo esto a esta hora de la mañana/tarde/noche?”): En qué momento este personaje se convierte en solidario?. Y aquí la desilusionante respuesta: no es que estas personas sean necesariamente solidarias ni nada parecido; este tipo de personas cabe en una franja borrosa y compleja que podemos llamar en futuras publicaciones (….. jaja, perdón, no evito la tentación a veces) Solidaridad forzada. Estas personas, ante el descubrimiento de lo perecedero de su cuerpo intenta comunicarlo a viva voz a todos y a cada una de las personas que se cruce, haciendo que él o ella, transiten el camino inverso de los demás SHdP’s; por intentar ser solidarios (en ese ejercicio, y no como los demás, negando la cotidianeidad ja’eputa) se vuelven hijo de puta insoportables.Una aclaración necesaria para este tercer caso: téngale un poco de paciencia, por ahí con el tiempo termina construyendo algo para todos.
Dentro de una subcategoría que también sobrevuela a todas las demás, me permito agregar un detalle más, o una caracterización mínima más: el Solidario Hijo de Puta Legal, que a veces poco tiene de solidario (y por esa razón queda afuera del análisis formal) ya que tiene la capacidad de moldear las leyes según sus necesidades o las necesidades de alguien determinado, quedará para otro momento (acá sí me negué a la tentación de poner cosas como “publicación”, vió?) el análisis de esta franja social.
Agradeciendo como siempre la paciencia, las críticas y las sobadas de lomo, concluyo estas líneas justo antes del punto éste que usted está viendo a……. hora!.