If/when Mattel brings back Monster High and Ever After High, the cartoons should start with a character saying something along the lines of "It feels like we've been taking a break for long time." or "It's been awhile since anything's happened.".

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If/when Mattel brings back Monster High and Ever After High, the cartoons should start with a character saying something along the lines of "It feels like we've been taking a break for long time." or "It's been awhile since anything's happened.".
Stop farting.
Wow, I didn't know New Orleans is actually in the Hoenn region.
Found this book at work. Wondering if a copy can be donated to the White House. You know. Just for reference...
Una nota sobre los chistes fáciles
La importancia de la ejecución de los mal llamados "Chistes Fáciles".
COMPARTO UN TEXTITO QUE ESCRIBÍ EL 6 DE JULIO DEL 2010, LO COPIPASTIÉ, SOBRE TODO POR RESPETO A MI MISMO (CUESTIÓN IMPORTANTE SI LAS HAY), SÓLO AGREGUÉ ÉSTO, HASTA EL PUNTO Y APARTE QUE VAN A VER EN SEGUNDOS NOMÁS, PARA ACLARAR ALGUNAS CUESTIONES SI ES QUE SURGEN DEL TEXTO ORIGINAL, SALUDOS!.
Después de horas de reflexión, de debates acalorados con diferentes colegas, he llegado a la conclusión de que hacía falta, de que era necesario, exponer la teoría que destierra la falacia chiste fácil. Ubiquémonos en tiempo y forma: utilizamos esta frase a menudo, cuando alguien, en una reunión o en un diálogo, utiliza algún recurso verbal que le ofrece la otra persona, para derivarlo a una situación hilarante, a una humorada, chascarrillo, etcétera, sin aparente esfuerzo.
La acusación de fácil proviene del siguiente ejercicio mental: todos lo pensamos, por lo tanto es fácil; si todos podemos hacerlo, no cuesta nada.
La pregunta, a priori, sería ¿por qué nadie lo dijo/hizo (de aquí en adelante: ejecutó)?. Podemos encontrar respuestas varias a nuestra encrucijada, pero vamos a avanzar primero por explicar el porqué de la necesidad de ejecutar los chistes que de ahora en adelante llamaremos consecuentes.
Cuando en una reunión (nos estableceremos en la situación “reunión” para no entrar en desarrollos y vicisitudes que son exclusivas de los diálogos) se llega a un punto en el que los presentes, o la mayoría de ellos, tiene en la mente (y cuenta con la posibilidad de ejecutar) un chiste consecuente (situación que llamaremos momento conjuntivo (momentum coniunctivus)) se establecen jerarquías que han sido malinterpretadas durante la última parte de nuestra historia. Hoy en día, el individuo que se separa del resto para ejecutar el chiste consecuente es observado, señalado y discriminado momentáneamente como alguien obvio, común, ingenuo, chabacano y analizado con más rigidez, inferior. No perderemos energías explicando el porqué de este común error, nos limitaremos a refutar esta idea.
Que todos hayan pensado en hacer un C.Consecuente similar o idéntico, no tiene que ver necesariamente con la dificultad del proceso creativo, lo relacionamos en cambio, con los conceptos que unos y otros manejan de la misma manera, que visitan con la misma asiduidad para estructurar sus relaciones dentro del grupo, elementos que hacen al conjunto, elementos conjuntivos. Aquel que pone de manifiesto, que pone en superficie el producto de las relaciones constantes dentro de la estructura grupal es quien encabeza dicha estructura, es aquel que da forma a las relaciones, que maneja los tiempos, que dosifica risas y silencios; por lo menos en dicho instante.
Comparemos esta situación comunicativa con una de otra índole, por ejemplo amorosa. Qué sucede si un amor de pareja no es expresado en el tiempo indicado (no nos metamos con la manera, ni con los porqués, terreno pantanoso si los hay), qué pueden pensar de la situación de cada uno, los individuos, con respecto al otro, con respecto a la relación entre los dos? No es tema de análisis en este caso, pero sí debemos resaltar la importancia de la verbalización de los elementos conjuntivos de las relaciones, en un caso el amor, en el que nos compete en cambio, el humor. Por qué otra razón estarían juntas dos personas (o tres, o más) si no fuera por amor? Por dinero, por ventajas laborales, etcétera. Por eso es necesario expresar un amor que para cualquiera podría ser obvio, en palabras concretas; lo mismo pasa con nuestra materia de estudio: si obviamos los chistes consecuentes, cómo podemos pretender solidificar las relaciones de un grupo de amigos, de un grupo de compañeros de salidas, de compañeros de trabajo inclusive? Cada vez que se obvia un chiste consecuente, se está dando un paso hacia la disolución de una unidad grupal amistosa (también conocida como GFU, por sus iniciales en inglés, Groupal Friendship Unity). Porque cada vez que se obvia un CC (chiste consecuente) los chistes que no son tales, se acercan a esa condición, cada vez son más los consecuentes, cada vez se obvian más chistes, con la irreparable pérdida de diálogo, de conversación y la inevitable muerte de la GFU. Sin intenciones de ser dramáticos instamos a que no dejen de ejecutar los chistes consecuentes, por la mera subsistencia de los grupos de personas, y puesto en perspectiva, la subsistencia de la sociedad como hoy la conocemos.
Retomando una de las razones por la que los CC son silenciados, hablemos del prejuicio “todos podemos hacerlos”. Es completamente falaz esta premisa, no todos, ni siquiera muchas personas en el mundo podrían haber pensado en esa humorada que está en la cabeza de todos en ese mismo momento, sólo los que estaban ahí, y más aun, sólo aquellos que comparten vivencias, experiencias en común que los hacen parte del grupo, por lo que el todos se convierte en un mínimo todos nosotros; y en este detalle recala la importancia máxima de los CC, en la identidad. Pongamos por caso, otro ejemplo de otra índole. En los estadios o en los lugares donde se desarrollan actividades deportivas en equipos, se suele separar a lo simpatizantes de cada uno (mucho más, si nos limitamos a nuestro país, donde otro factores como la violencia social histórica y la intolerancia nos empujan a la obligación de hacerlo), entonces aparece la pregunta: ¿Por qué, si están limitados por vallas, por puertas diferentes, por sectores opuestos, se visten con los mismos colores, entonan los mismos cánticos y festejan las mismas cosas con quienes tienen a su lado (a veces sin siquiera conocerlo previamente)? La respuesta es muy simple: identidad, todos están identificados con una cosa, con un elemento, los colores, los cánticos y los abrazos son las expresiones conjuntivas, ineludibles para el funcionamiento del grupo social. Los CC vienen a cumplir la misma función (o muy similar, si nos vamos a poner detallistas) conjuntiva identitaria: nosotros nos reimos de este chiste, no cualquiera, pero sobre todo, no otros. Nosotros que entendemos los precedentes del chascarrillo, nosotros que compartimos esa información que termina siendo la base del humor, lo que erróneamente le da el status de fácil al chiste.
Para no extenderme demasiado y quitarle elocuencia al texto, sólo quiero enfatizar una cuestión: la próxima vez que nos encontremos con la posibilidad de ejecutar un chiste consecuente, no lo dudemos, hagámoslo. Pensemos que (sin querer exagerar) de ese chiste puede depender la subsistencia de la especie.
Russell Madness (2015)