Día a día cada vez un mayor porcentaje de la población mundial tiene acceso a Internet y a las redes sociales. Pero…¿somos conscientes de la exposición que esto implica? ¿Tenemos conocimiento de qué tan privado son nuestros perfiles en Facebook, Instagram, Twitter, etc? Sin ningún lugar a dudas, el acceso a Internet ha permitido una libertad que hasta ahora se desconocía pero si ahondamos un poco en esta libertad, podríamos ver que tal vez esta palabra deba escribirse entre comillas. Esta libertad, según el artículo A Bill Of Rights in Cyberspace de Jeff Jarvis, debe estar protegido y debidamente regulado. Sí existe el derecho a la conexión a Internet y a la conexión con otros usuarios libremente, pero de las reglas que plantea Jarvis… ¿todas son respetadas? ¿Tenemos pleno derecho de controlar nuestra identidad, la información que publicamos? Existen innumerables casos que demuestran la exposición a la que nos sometemos todos los usuarios en los diversos sitios de Internet. (Claro está que todos aceptamos dicha exposición al cliquear en el tan leído por absolutamente todos “Acepto los términos y condiciones”). Podríamos poner muchísimos casos como ser los videos o fotos íntimas, hackers o hasta delitos que se han cometido por la exposición a la que nos sometemos; pero el caso de un falso pedófilo que adjunto ejemplifica el riesgo: http://www.elobservador.com.uy/simulo-ser-un-pedofilo-mostrar-los-riesgos-las-redes-n668672 A partir de casos como este es que nos surge las interrogantes de qué tan conscientes somos de la exposición, hay realmente reglas que regulan estas situaciones, y por sobre todo, si se regula esto, ¿se estaría atentando contra la libertad que tanto nos gusta de Internet? Definitivamente esto es un debate que no es fácil de resolver, y existe una delgada línea entre los conceptos de privacidad, libertad, seguridad… Los gobiernos ya han tenido que comenzar a tomar medidas al respecto de estos temas, pero como todo lo nuevo, cuesta afinar, pulir su regulación y mientras tanto los usuarios siguen pagando las consecuencias de directamente aceptar los términos y condiciones sin siquiera leer una palabra de dicho artículo, en los que se establece que el usuario brinda libremente toda la información que vaya a publicar en su red. Llegó el momento de tomar cartas en el asunto y empezar a cuidarnos en qué mostrar, qué datos aportar a una red, con quién nos conectamos y de, de una vez por todas, leer los términos y condiciones.