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Nathan | Universal Studios | 5/10/14 (credit)
—La espera por una respuesta parecía eterna, teniendo en cuenta que las esperanzas de a castaña habían decaído y las posibilidades de que aquello se tornara rápidamente en una despedida habían superado los valores originales. El simple observar al ojiverde le recordaba que aquellos sentimientos persistían allí, en su interior, y que no habían logrado ser reducidos durante el tiempo en que no se habían visto siquiera; y, entonces, una amarga sensación recorrió su cuerpo con sólo saber que él había progresado en acercarse al anhelado olvido y ella se mantenía en la misma posición, luchando por lo que consideraba propio. Ella brindó un sutil asentimiento, limpiando rápidamente con la manga de su abrigo su húmedo rostro, debía ser fuerte, sobre todo cuando él vacilaba sobre el tema, y sus ojos brillaron esperanzados—. No quiero presionarte, ¿está bien? Pero hay dos factores que, por más patético que suene, pueden influenciar ostensiblemente en una decisión que te acompañarán durante el resto de tu vida: el amor y el orgulloso, aquellas partes tuyas que poseen deseos opuestos. Y la simple elección de uno puede cambiarlo todo —un suspiro abandonó sus labios, sabía que quizás se adelantaba demasiado con el tema, que él necesitaba tiempo, como muchos le habían asegurado, sin embargo ella conocía que el tiempo, algunas veces, nos aleja de quienes nos importan sin darnos cuenta; por lo que cada oportunidad de realizar un comentario positivo era valiosa para ella. Se acercó sigilosamente a él, tal como si al hacerlo a gran velocidad le fuera a espantar, y colocó, sin consentimiento alguno, su mano sobre el pecho ajeno, donde su corazón yacía, latiendo contra su tacto con cierta fuerza y posó su mirada sobre la ajena, penetrante, como si de alguna manera pudiera ver a través de ésta, generando que involuntariamente sus comisuras se curvaran—. Por eso, te pido que cierres los ojos y te enfoques en tu corazón… ¿qué es lo que él quiere?
Frunciendo su ceño, negó estáticamente con la cabeza, en tal punto ya ni siquiera su cuerpo le respondía correctamente. Él no era de la clase de personas que se dejaban llevar por el orgullo, o eso creía, por eso se tomó otros largos, largos segundos para analizar lo que ella le decía, indagando en el fondo de su ser, pidiéndole a su mente que eligiera un camino del cual no fuese a arrepentirse después. Vagaba por su subconsciente, la cual le decía que debía darle una oportunidad a la chica, que todo lo que pasó semanas atrás no había sido porque ella lo quisiese, no estaba lúcida en el momento y por eso había actuado de aquella forma, él mismo sabía que bajo los efectos del alcohol era imposible recapacitar sobre las cosas. Por estar tan concentrado en sus pensamientos, no se dio cuenta que ella volvía a acercarse hasta que la mano en su pecho lo hizo sobresaltar y parpadear un par de veces, enfocando su vista de nuevo en la castaña, pero sin llegar a moverse de donde se hallaba. Entonces, cuando creía haber tomado una decisión, las últimas palabras ajenas lo hicieron reflexionar. Debía de ver por sí mismo, por su cordura y su tranquilidad. Sin llegar a cerrar los ojos, pues no quería perder el contacto visual ni un segundo, trago en seco, elevando su mano para tomar la contraria y alejarla lentamente, soltándola de igual manera. —Mi corazón quiere poder verte como antes, pero no puede, al menos no ahora. Aún necesita tiempo, ya que estar en otra relación no forma más parte de sus planes —respondió, hablando con un tono de voz más seguro de lo que en realidad se sentía—. Lo siento, pero creo que es mejor que ambos… superemos esto.
¡SIIIIID! ¿Vamos a jugar en la nieve? :3
¿Acaso quieres morir con mis poderes de Sid o qué? JAJAJAJ pero sí, no tengo nada más que hacer (:
Peroooooo es que te pareces al mono, no puedes negarlo. Eso sonó más penoso que llorar en mi hombro ¿Te das cuenta? ¿Estás en lo oscurito? AJJAJAJAJAA. Sí, ya me siento importante (h) Nope tengo que ser Frankie el que ama a todos ¿okey? AJAJJAJAJAJAJAJAJAJAA mi ser volador no me quiere :c solo aparece cuando se le da la gana, Bueno, buscaré por todos lados esa cosas que me dijiste.
LO NEGARÉ TODO LO QUE QUIERA. No, mentira, ya aprendí a aceptarlo. Además, Sid es guapo y él juntó a la manada, JÁ. POR JESUCRISTO, FRANKIE JAJAJAJAJAJA ¿Qué clase de cosas piensas? Aunque ahora me estoy riendo en lo oscurito. Vale, siéntete importante, pero no lo andes soltando por ahí. Amarás a todos menos a los perezosos :( eso también cuenta como bullying y discriminación. JAJAJAJAJ deberías de aprender a controlarlo. Okay, si no llegas en diez minutos, lloraré de nuevo.
Si hubiese estado estaría hibernando, no lo dudes —Rió—. Pues dormir acompañado con frío es lo mejor, así que probablemente eso quieren.
Apuesto a que hibernaste donde quiera que estabas —rió, negando con la cabeza— ¿Dormir? ¡¿Dormir?! Pero qué clase de chico eres, con este frío dormir no basta para entrar en calor.
Movie Night || Max & Giselle.
Giselle: La castaña sintió como un calor subía de pronto hasta sus mejillas, sabiendo que se había ruborizado ante sus anteriores palabras que se le habían salido y que él había recibido muy bien. —Oh... ¿Yo soy especial?— arqueó ambas de sus cejas, luego sonrió de manera amplia —Estoy segura que algo se te ocurrirá pronto... ¿Sabes? En serio no me había dado cuenta de lo mucho que nos cambiamos el apodo, pero es bueno tener variedad— dijo aquello último entre risas. —¿Cómo es eso?— preguntó curiosa al no haber entendido. Movía sus labios al ritmo de los de él, de manera lenta y suave, ella sonrió internamente al sentir como las mantas dificultaban la acción del chico por lo que bajó su mano de su nuca para mover la manta y que no les estorbara más, acto seguido volvió su mano al lugar en donde estaba. Sin siquiera detenerse a pensarlo, abrió camino para la lengua contraria, dándole el permiso que estaba esperando para adentrarse en su boca. Ella deslizó su mano por el cuerpo del chico, desde su cuello hasta su abdomen, para dejarla en éste y empezar a proporcionar leves caricias allí.
Maxwell: Rió suavemente por el sonrojo de la castaña, enternecido por ese gesto. —¿Y aún lo preguntas, Giselle? ¿En serio?— Chasqueó la lengua para aparentar desaprobación por ello, pues la respuesta a su pregunta era más que obvia. —Somos creativos por eso, además, no podemos conformarnos con un sólo apodo, ¿o sí?— Añadió, para luego negar con su cabeza. —Nada— Murmuró, riendo por lo bajo, restándole importancia a sus palabras que comenzaban a carecer de sentido. Sonrió leve entremedio del beso ante la acción de la chica, agradeciéndosela en silencio y con la misma sonrisa, ahora sí, jalando un poco de ella para acercarle más. Su ritmo cardíaco iba en aumento y se había olvidado por completo que el frío ahí podía matar a cualquiera. Jugueteó con la lengua ajena, sintiendo sus pulmones vaciarse de a poco, pero incapaz de cortar con aquel beso. Era exactamente así como recordaba que la muchacha besaba, ya que, sin querer, su mente se había puesto a recordar la última vez que eso había pasado. Alejando tales pensares, movió su mano hacia la nuca de ella, tratando de perdurar aún más el beso.
Pero si es con amor :(
Mentira. Todos sabemos que te diviertes con mi sufrir.
Exacto, te ganaste un premio ¿Qué quieres?
Que me dejes de hacer bullying.
Peeeeeeeero no te pareces hércules, él tiene más músculos y es más sensuela, jee.
¿Estás diciendo que no tengo músculos y no soy sensual como Hércules?
Espera ¿Qué mierda tienes de parecido a Hércules? creo que me quede ciego o conocemos a diferentes Hércules, hay muchas opciones.
¿QUÉ GANAS CON HACERME SENTIR MAL? Me parezco más a Hércules de lo que crees.
Pero ni siquiera te dije quien salía en la cajita o frasco :(
Y NO NECESITO SABERLO. A menos de que sea Hércules, si es Hércules sí quiero saberlo.
Hoy día en una tienda te vi en el frasco de una leche en polvo, eres todo un famoso.
SERÁS EL PRIMERO EN SER DETENIDO CUANDO LA LEY “NO AL BULLYING A MAX” SEA APROBADA.
¿Tu si sabes que mientras Elena te ruega perdón... tambien se anda besando con cuanto hombre le pasa por el frente? Ni pienses en darle una segunda oportunidad, te clavará la estaca cuando menos lo esperes, otra vez.
Al parecer mi plan de no congelarme en Oslo no resulto, ya que me fui una semana y siguen aún en el mismo lugar.
Pero miren quién volvió, creí que estabas de ermitaño como siempre —bromeó—. Seguimos aquí porque, al parecer, el frío hace que las personas se junten y eso le trae buena fama al programa.
Movie Night || Max & Giselle.
Giselle: La castaña encogió un hombro, sonriendo de manera amplia —Me alegra que sea así, porque eres especial— admitió sin pensar, acto seguido, mordió su labio inferior. —¡Pues yo tampoco tengo! Realmente yo también te digo de muchas formas, aunque ocupo más tu apellido, ya sé— dijo aquello último entre risas —No tienes que llamarme de una forma fija, la verdad es que disfruto de que cada apodo con el que sales en cualquier momento— alzó ambas de sus cejas. Cuando terminó de darle aquél beso en la mejilla, se quedó mirándolo y sonrió al sentir como el dedo del chico se entretenía en su rostro, mientras ella simplemente se le quedaba mirando. Segundos después, se encontró a sí misma besándolo, sus labios unidos por fin. La castaña llevó la mano que se encontraba en el abdomen de él hasta su nuca, para, de alguna manera, mantenerlo así e incluso intensificar el beso un poco más, disfrutando cada momento de éste.
Maxwell: Le sonrió sinceramente, tan amplio como le fue posible, casi llegando al grado de que su mandíbula le dolía por sonreír tanto. —Gracias, Gi— Murmuró, arrugando su nariz con terneza. —¿Lo ves? Ahora tendré que buscar un apodo tan especial como tú, ya verás, lo encontraré y será el mejor que alguna vez vayas a escuchar— Rió suavemente y, acto seguido, dio un asentimiento. —Eso sí, mi impulsividad está conectada con mi creatividad— Encogió un hombro, no dándole mucha importancia. En cambio, lo que más le importaba en ese momento era el beso que habían iniciado. Moviendo sus labios al mismo ritmo que el otro par, recorrió su mano hasta la cintura de ella para intentar atraerla, si era posible, aún más a él, maldiciendo internamente a las mantas que le dificultaban esa acción. En cambio, eso no lo detuvo, pues abrió paso a su lengua, pidiendo el permiso para adentrarla a la boca contraria.
Movie Night || Max & Giselle.
Giselle: Ella carcajeó y asintió ante sus palabras —Y de hecho, eres al único que le llamo por su apellido, no sé— se encontró extrañada por ello, puesto que sí, no sabía por qué siempre le llamaba por su apellido, no recordaba haberlo hecho con nadie más, ahora que lo meditaba —Que bueno que no te moleste porque de igual manera, iba seguir llamándote así— dijo entre risas. Se sentía realmente bien teniéndolo de tal forma, tan cerca de ella y ambos parecían a gusto. La película comenzaba pero por más que su vista estuviera fija en la televisión,no podía prestarle atención a la película, realmente no le interesaba mucho el verla, no en ese momento. El frío aminoró, ya no le afectaba mucho gracias a las mandas y al chico que la mantenía cerca de él. De la nada, sintió ganas de levantar la mirada, para verlo a él y así lo hizo. De puro impulso, se estiró un poco para dejar un beso en su mejilla, el cual duró un poco más de lo usual.
Maxwell: —Vaya, eso me hace sentir especial —bromeó, aunque en el fondo sí lo sentía de aquella manera. En seguida, soltó varias carcajadas, dándole un pequeño toque en el abdomen— Es injusto que yo no tenga una manera de llamarte fija, ¿sabes? Te digo de demasiadas formas que creo ya excedí mi récord de apodos contigo —exageró, tratando de mantener una expresión seria para hacer juego a sus palabras pero no consiguiendo su objetivo del todo. Apenas sintió la mirada de la chica sobre él, hizo lo mismo, sonriéndole ligeramente antes de cerrar los ojos, mientras ella depositaba el beso en su mejilla. Riendo quedamente luego, elevó su mano para, con su dedo, trazar círculos en su pómulo, deslizando el mismo hasta su mentón. Actuando sin pensar demasiado, remató por acercar más sus rostros, haciendo que sus labios se unieran con los opuestos.
—Su boca se sentía cada vez más deshidratada, seca, el sabor metálico amargo permanecía como recuerdo en sus papilas gustativas, y relamió sus labios, alzando su mirada nuevamente para mirarle, en algún momento de sus palabras había desviado ésta al suelo, no logrando soportar el dolor que sus verdosos ojos le proporcionaban—. ¿No quieres volver a tener nada conmigo? —infirió con rapidez por sus palabras, cuestionando por el punto que no había sido aclarado directamente, su voz ahora vacilante, próxima a quebrarse. Simplemente pensar en aquello había humedecido la parte posterior de sus ojos con lágrimas—. No te pido que lo olvides… porque sé, por experiencia propia, que simplemente no se puede, se trata de algo que te marca para siempre —comentó distante, su visión nuevamente lejana a la ajena y posada en un punto cualquiera de la pared, recordando los principales errores de su relación previa, reconociendo velozmente la etapa en que su acompañante se encontraba, una en donde se convencían a sí mismos de una idea sobre el contrario para procurar desvanecer sus sentimientos con el empleo de la ira que susodicha idea crea. No obstante, había vivido lo suficiente el caso para conocer los pasos posteriores, donde, por último, antes de conciliar el olvido anhelado, lamentas haber desperdiciado aquella oportunidad de ofrecerles un nuevo intento; y no deseaba que el castaño viviera por semejante remordimiento—. Pero hoy lo único que puedo pedirte es que me otorgues una segunda oportunidad, una nueva oportunidad para demostrarte cuánto me importas, hacer que todo esto valga la pena. Porque si aún encuentras mi mirada y ves a la chica que amaste, hazlo por ella, por volver a reír como antes, por llenar aquel vacío —deslizó su mano por su rostro, encontrándolo húmedo al tacto, comprendiendo tardíamente que había iniciado a llorar en un punto desconocido de la conversación, por lo que cerró sus ojos con fuerza, deseando tener el tráfico de lágrimas—. ¿Me concederías esa oportunidad? —aquello era ahora un hilo de voz, tornado en un ruego, implorando su perdón y demás—. Por favor.
—Inhalando profundamente, desvió su visión hacia uno de sus costados, escuchando cada una de las palabras salidas de la boca de la chica. Era casi verdad que no quería volver a tener algo con ella; era la persona más desconfiada y, un punto en su cabeza, le decía que las cosas que los llevaron a la ruptura volverían a suceder, inclusive por parte propia, no en especial por ella. Era como estar entre la espada y la pared, sin saber qué elegir. Como ya le había dicho anteriormente, las segundas oportunidades no formaban parte de lo que él podía otorgar; había dado demasiadas en el pasado para aprender a no brindarlas más, aunque, tenía que admitir, no había sucedido en el tema amoroso, tal razón era la que le impedía tomar una sólida decisión. Elevando su brazo para pasarse una mano por el rostro, emitió un sonido de frustración desde el fondo de su garganta. Cuando fijó su vista en la ajena, se topó con la no grata sorpresa de que la chica lloraba, eso era la último que quería en esos momentos. Maldiciendo internamente, sin darse cuenta llevó de vuelta sus manos hacia su rostro, ésta ocasión también colocándoles sobre su cabeza por unos segundos, los suficientes para despeinarse el cabello con exasperación. No sabía qué hacer, pues no quería dejarla ir así como así cuando aún sentía algo hacia ella, pero también era cierto que ésos sentimientos ya no eran tan cuantiosos como semanas atrás—. No... no lo sé —murmuró, dejando caer los hombros casi con cansancio. Vaya respuesta era aquella pero era la verdad, todo era confusión dentro de su mente en esos instantes, aún ni siquiera se creía listo para volver a hablarle, menos para tocar el tema tan pronto, la circunstancia lo tomó fuera de guardia—. De verdad, no lo sé, Elena. Una parte de mí quiere que todo vuelva a como era antes, ¿sabes? Pero la otra se rehúsa a eso.