Little Nadia
&& Bro.
Ella volvió a llamarle la atención por su despreocupado comentario, pero Adam lo ignoró y siguió observando a su hermana. Frunció el ceño mientras escuchaba la situación que tenía su melliza con el otro príncipe, procesó un poco la información y asintió lentamente. “Si creo que voy entendiendo tu complicada forma de expresarte” se burló, sonriendo ampliamente. “Sabes que me preocupo, por eso estoy hablando este tema contigo” dijo Adam, poniendo una mueca de preocupación. Ante la mención de “sobrinos”, el príncipe sólo rió por lo bajo. “Quiero sobrinos, los suficientes para poder malcriarlos así como lo haré con Aurora”.
Que se preocupara tanto la estaba preocupando a ella. Adama había escuchado ya de Zino, tantas veces que Nadia se junto con el pero ahora que venia a hablar de otra manera del príncipe coreano ¿Reaccionaba así? Tomo de su copa, un trago largo, quisiera o no, Adam era su hermano. Era un Kalis y los Kalis tenían buena intuición con las cosas. “Quizá…tengas razón. Pero es raro, no puedo decirle que no a Zino” Nunca se confesaba con alguien, sus problemas eran de ella y ella solamente pero este era un tema que ya había tocado su hermano. “Oh no. Suficiente con la mal crianza que le esta haciendo madre, deja eso para tus sobrinos y tus hijos, La Aurora ya tiene mucho, saldrá como las princesas de película que son malcriadas a mas no poder. ¿Donde queda la humildad, Adam? Por dios, se nota que eres hijo de mama” Y es que su hermano y su madre tenían esas ganas malcriar a su hermana, de brindarle brazos, regalos, de todo. E incluso cuando Nadia amaba a su hermana profundamente, sabia que no debía hacer aquello, que no le estaba haciendo un favor.
Suspiró y se abstuvo de seguir insistiendo, o de seguir molestando. No podía meterse en algo que no lo implicaba, como las relaciones amorosas de su hermana melliza. Pero era obvia su reacción, es el Adam posesivo el que no quiere que toquen a su hermana. Una intuición de que algo, quizás, no salga como se esperaba. Se encogió de hombros. “Bien, no voy a decir nada más del príncipe, estamos aquí para jugar y verme borracho... así que, hagámoslo” Cruzó sus brazos por sobre su pecho e inclinó para ver a su hermana hablar. Más bien regañarlo, si al fin de cuentas siempre lo hacía. Rió por la reacción de melliza. “Vamos, Nadia... Sabes que cuando digo malcriar lo digo en el buen sentido, no podría convertir a la pequeña en una princesita egoísta y amargada que lo quiere todo” sonrió divertido “Y deja de llamarme de esas formas, Barbie, es molesto” dijo intentando parecer molesto, pero una sonrisita de lado se le escapó.











