Miquel López Crespí.
trying on a metaphor
PUT YOUR BEARD IN MY MOUTH
dirt enthusiast
Lint Roller? I Barely Know Her

No title available

No title available

#extradirty
Mike Driver
KIROKAZE

祝日 / Permanent Vacation
taylor price
DEAR READER

⁂
I'd rather be in outer space 🛸
Claire Keane
No title available
sheepfilms
Sweet Seals For You, Always
$LAYYYTER
d e v o n
seen from United States
seen from Bangladesh

seen from United States

seen from Venezuela
seen from France
seen from United States

seen from Vietnam

seen from Uzbekistan
seen from United States

seen from Pakistan

seen from Ukraine
seen from Indonesia
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from Brazil
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States
@mentesinrecuerdos
Miquel López Crespí.
Princess Mononoke (1997) dir. Hayao Miyazaki
“Life is suffering. It is hard. The world is cursed. But still, you find reasons to keep living.”
ene/feb/mar 2025
Hace un rato que se me han ido cayendo las dudas. El silencio ya no me asusta. Se siente un vacío, un espacio receptivo. Veo cómo los barcos arden lento y yo me quemo con ellos.
La lluvia de incertidumbres intenta apagarlos, las lágrimas de renunciación también. Imposible.
La vida elige por mí. Elegimos.
Las risas han hecho de lazarillo y el gozo es el camino donde me encuentro, literal y metafóricamente, cuando todo alrededor se siente incierto —aunque siempre haya sido así—.
No dejo de luchar por lo que quiero y por lo justo. Trato de moverme y dar una mano con el corazón en la otra, sin esperar nada a cambio. Lo hago porque es mi llamado. Oré muchas noches por ello, aunque cuando imaginé todo esto nunca contemplé los sacrificios que traía consigo. Los he pagado al contado, con mucho amor.
Se me atraviesan las ideas, las palabras acá arriba. Se me atraviesan rostros, paisajes, viejos y nuevos amores; dolores saturados, placeres pastel. No me dan las manos ni las palabras para escribir lo que siento y pienso. Trato de capturar la vida, detenerla con palabras, pero sé que así no funciona.
Quisiera meter a los míos en una maleta y darle la vuelta al mundo. Sentarnos todos en la orilla de una playa y reír hasta las lágrimas, y llorar hasta las risas. Que podamos ver el atardecer juntos, en silencio, sin decirnos nada, sabiendo que eso es todo. Dejarle el diálogo a las miradas.
No sé si necesito tanto para ser feliz.
No me preocupa cuánto voy a vivir, sino cuánto van a vivir los demás. Me atormenta la idea de saber que me estoy perdiendo de ellos y de esos pequeños momentos que no volverán.
Quiero sentirme ligero. Que esto que me rodea no me posea ni me ate. Me siento frente al armario y pienso qué más puedo regalar. Cada prenda o cosa que doy es un paso hacia la libertad de unos años. Limpio, sin carga.
Una bicicleta y una casa de campaña me suenan suficientes.
Por ahora no hay unos ojos que paren mi hambre de andar, pero quizá un día me encuentren bebiendo con los míos la sed de los paisajes.
E irónicamente no quiero pasarme la vida diciendo adiós.
Hay dolor en la memoria y miedo en las ganas de seguir. Una total incongruencia, pues también existe en mí el deseo de volver un día y ser —lo que sea en ese momento, si es que sigo siendo— y ser lo que era en todos esos lugares en los que fui.
Repetirme en la ausencia de los que ya no están, pero que un día compartieron conmigo.
Solo muere quien se olvida. Hay cosas que solo suceden una vez y, aun así, no se acaban nunca.
La gente que amo. La noche sobre las calles del centro. Las campanas del mediodía. Las seis esquinas. Las palmeras. Su lluvia. El jardín frente a la casa.
A la nostalgia la dejo ganar de vez en cuando. Trato de apachurrar el tiempo y la distancia mentalmente, pero a veces esa imagen —mentirme a mí mismo— me asalta. Miro hacia atrás y el camino de vuelta me parece riesgoso, oscuro, eterno. Me doy cuenta de que, sí, todo eso fue hace mucho.
Me di el permiso de amarte y ahora me parece verte en todos lados. De pronto todas tienen tus ojos, tu pelo. Tal vez exagero pensando todo esto, pensándote así. Tal vez solo son mis ganas de que unas manos me surquen el pelo; que siembren, con pausa y ternura, ideas. Que planten sueños en mi mente fértil y que nuestro amor haga de abono para cosechar triunfos.
Me he tragado tantas amarguras que vomitarte todo este dolor me parece egoísta.
Me alivia tu presencia. Tu silencio cuando las palabras se me atoran a media garganta. Me alivia tu mirada, tu escucha vulnerable. Mis defectos e incongruencias dejan de tener sentido. Me transformo.
Te vas y estoy feliz de saberte libre. De habernos atrevido sabiendo que había un final con fecha y hora. Corto, pero profundo y significativo.
Al amor con las manos abiertas: para darlo o dejarlo ir. Acá tocó empujar y ser sostenido.
Que esté tomando tiempo no significa que mis sueños no estén ocurriendo. Esperar sentado no es lo mío. No los llevo en los hombros ni en la espalda: están dentro de mí, y a cada paso los honro.
Vivo lo que ellos no tuvieron el privilegio de vivir.
No me siento el elegido, pero elegí ser yo quien escriba una historia distinta.
Puedo sentirlo, palparlo, aunque nada material tenga. Armar este rompecabezas que está siendo la vida últimamente ha sido todo un desafío. Parece que no se puede empujar todo al mismo tiempo y con la misma fuerza.
Lo reconozco.
Y aun así, me sé ahí.
noviembre 2024
Hace un mes me mudé al norte de la ciudad, una hora de camino al trabajo basta y sobra para ceder ante la memoria, el tráfico anestesia el presente, suena lo de siempre, el sol me arrulla, peleo conmigo mismo porque a la camioneta del frente no le funcionan las calaveras, me victimizo, le juzgo, le comprendo, le perdono, todo esto tuvo lugar en mi cabeza, duró un bostezo, cambio de carril, avanzo, veo a la nada entre toda la fila de carros, me pierdo en mi propia mente, en mi memoria, me encuentro, me observo, respiro hasta los huesos, exhalo días grises, ¡estoy aquí!.
La vida me observa y yo le ignoro, me pregunta qué hago acá, y la verdad es que no lo sé, le digo que hay días que la incertidumbre pesa más que la certeza, sufro la vida que un día pedí, idiota, ¿los pasos que doy me acercan a algo o solo me alejan de lo que fui?, me pregunto si todo a lo que estoy renunciando valdrá la pena, si la ausencia que cargo en los bolsillos vale el peso de mis sueños, me tiembla el pecho cuando el tiempo se desliza sin permiso, cuando el ahora se vuelve un recuerdo antes de poder sostenerlo, a veces paso desapercibidas tantas cosas, me subo al tren de la rutina sin saber a dónde va, en qué estación bajar, sé que eres indiferente, me cuento que me quieres hacer ceder, doblegarme, que me rinda, hay noches que las lágrimas son mi única compañía, no quiero ser como los demás, no quiero ser nada a veces, quiero dormir un año entero, desaparecer, volver a esas noches en la banca con amigos o los domingos de fútbol, ¿todo está pasando más rápido o sólo soy yo?, sólo soy yo, ¿cuándo voy a volver a ver a mis hermanos?, han sido días de recordar eso que había olvidado, qué historia tan mal contada, película de tres por veinte, ¿y si me voy de mochilero por el mundo?, voy tarde al trabajo pero no me importa, ¿mis compañeros se preguntarán todo esto?, ojalá pudiera contarte todo lo que ha pasado en mi vida, intento no inundarme en la nostalgia, flotar en ella se me da muy bien, ¿y tú, ya te quedaste aquí, verdad?, justo eso estaba pensando, pero es que aquí he estado siempre….
Esto no para, un día más, ¿volveré?, ¿volverás?, el pinche faro del carro tiene un falso, suena Sea Of Cloud de Nujabes, recuerdo muchos espacios en los que estuve, pero están vacíos, las luces de la ciudad se estiran a 70 millas por hora, ayudar es mi manera de estar, pero extraño tanto todo, es este puto clima, las hojas tienen un mes despidiéndose, ya estoy sentado escribiendo, la cama y el carro, también el restaurante, me habitan, qué sueño, tengo un año queriendo dormir temprano, tengo miedo, hay cosas que hace mucho no son para mí, lo sé y a veces me doy permiso de ellas, a estas horas me dejo de hacer el fuerte, la próxima huida será sin retorno, hay días que el tren para y yo sigo sin bajarme, me rindo a escondidas, rendición, de todo, de todos, de mí, me duelen las manos, no quiero sostener más nada, buenas noches.
diciembre 2024
Despierto y arrastro la mirada por el cuarto, cada rincón, su color, la alfombra, el armario abierto me da menos miedo, además de mi manía de secar la toalla sobre la puerta; me siento sobre la cama y me asaltan déjà vus, ya había vivido yo aquí, no?, este lugar, estos objetos: las lamparas, silla, los libros del buró. Cada que se acerca mi cumpleaños me llueven las palabras, hay mucha pausa y sentimentalismo, me gusta ponerme a pensar y últimamente lo hago sin culpa; soy todas esas versiones de mí mismo en este instante, hoy es otra ciudad, otro cuarto, cama y lámpara, otro yo. Nunca dejar de reinventarse.
Siento que a estas alturas soy catador de plumas, la tinta y el papel han sido terapeutas de emergencia, guías, fuerza y testigos de cómo se ha moldeado la vida, me conocen más que nadie, miedos, sueños, gratitudes y tristezas; las letras son alquimia, es un puente por el que cruza el pensamiento, garabateo aquí y allá, las servilletas son mi lienzo favorito; El estacionamiento del restaurante es mesa de introspección, escribo y leo, hace unos días terminé Tokyo Blues, hice el amor con Reiko...”December's language is imprecise grief”.
No se mueve un grano de arena sin que se estremezca el universo entero, hay cosas que no necesitan explicación, única razón y causa, cuando pongo atención la escucho, le alcanzo a leer los subtítulos, se me subtitula, se me ‘revela’, aunque suene sofisticado -la vida- te da un mazo de puertas abiertas, escoge, pero cómo escoger cuando amas todo lo que hay dentro?, te quieres asomar a una y otra, probar, ser bueno en todo y experto en nada, quién dijo que no se podía?, te quieres comer al mundo, y es posible, en parte solamente, pero si no sabes cuál quieres comerte…
En unos días serán 28, hace 10 pensábamos que seríamos futbolistas, a veces me tomo todo muy en serio, soy mi peor crítico, no sé en qué día vivo, pero es evidente que un año más se ha ido, siento que se me va comprimiendo la vida, vivo más con menos, cómo le robé tiempo al tiempo, según; todo siempre hace sentido cuando decides dárselo, es sólo un número, no me hace falta nada, cumplo una voluntad, sabe que nada es para mí que no sea para los demás, de cumpleaños?, gratitud. Salud, abundancia y mucho amor para los míos, sin envolturas, ya no es sorpresa que cada año pida lo mismo.
Todo parece tan imperfectamente perfecto, el ayer y el mañana son patio de recreo, me observo jugando, trato de no creérmela tanto, ya cansaremos al sol para convertirlo en luna, me acompaña esta fe de que todo está funcionando, estoy feliz, en 20 entro al trabajo, siempre he estado a tiempo, que todo se atreva a seguir siendo desconocido, pinta bien el viajecito, !feliz vuelta al sol, Fher!.
octubre 2024
Con el paso de estos últimos años he aprendido a SER y estar en el pequeño espacio que ocupamos en el aquí y el ahora, a revisar las fechas de caducidad de “buenos y malos” momentos, para así poder inundarme de ellos sin la ansiedad del futuro o la nostalgia del pasado, sintiendo, agradeciendo, viviendo, disfrutando de las pequeñas felicidades que están dispersas en el presente, lo único tangible.
He estado pensando todas las personas que han entrado y salido de mi vida…muchas se fueron, algunas aún caminan conmigo, y unas pocas ya no están para vivir-la. Me conmueve cómo cada una de ellas, en mayor o menor medida, nos conforman. Hay experiencias que se quedan en el olvido y otras que se anclan en latu memoria para siempre. Aprendemos lo que debemos y seguimos, avanzamos, nos movemos, somos un collage, compuesto de momentos, emociones y almas, llevando y dejando siempre pequeñas partes del todo, compartiendo esa esencia…se siente bien saber que también conformamos a los demás, que somos una de sus pequeñas partes.
Pensé en mi familia, mis amigos, la distancia que ahora nos separa. Recordé mucho de lo vivido con ellos, cómo cada uno tiene su camino. Me asombra lo grande que es el mundo, todas las personas e historias que hay en él, la cantidad de espacios que ignoro y que me ignoran; Las despedidas, no me gustan las despedidas…me asombro del espacio en mi corazón para cada persona, de su capacidad para fragmentarse, y cuando a esas personas las separa la distancia el corazón se separa, un poquito, siento, se queda en cada una de ellas, y donde ellas están él sabe que es hogar, dejas de pertenecer a un sólo lugar después de eso. Observo la vida pasar, con la cabeza recargada sobre el vidrio del bus mientras escucho un pianito, pienso en todos los aspectos que ha cambiado mi vida, soy privilegiado de estar donde estoy, escribiendo, sintiendo, pensando, no me quiero quitar mérito, sí que me he esforzado, pero toda experiencia viene cargada de un conjunto de factores, de aprendizaje, altruismo de conocidos y desconocidos, de amor.
La vida, la vida, la vida…buena y hermosa vida, por todo esto que me hace pensar y sentir es que puedo conectar profundamente con ella; me gusta caminarla con este olor y color, es una mezcla sensorial que quisiera poder guardar en un frasco, incertidumbre y certeza a la vez, nostalgia, gratitud, amor por lo "imperfecto", por el otro y por el todo, me recuerda que no hay una segunda vida, que lo verdaderamente urgente es sentir, vivir.
Renato Órdenes
Tienes Instagram?
yessss
me ves calladito y todo, pero en mi mente nos estamos besando de lengüita mientras nos tocamos 🥵🥵🥵🥵
Night bear. Round The Year. 1930.
Internet Archive
Soot Kaveh Akbar
Ya no te detengo...
Si pudiera volver atrás, no cambiaría nada. Lo viviría igual, porque en lo más profundo de mí, amor mío, también el dolor quiso decir “te amo”.
-chipnervous.
on love, mass, and gravity.