Y una vez más me inundan estos pensamientos que me quitan el sueño. Un puto tsunami.
Me siento como un fraude. Lo seré?
No me siento orgulloso de lo que soy, he avanzado pero no como creía.
En dónde estaré dentro de 5 años?
Quiero gritar y correr, quiero sentir el frío de Carolina del Norte, quiero sentirme inspirado, quiero dinero, quiero todo.
Soy un mal agradecido, flojo, estúpido.
Creo que dentro de 5 años no va a quedar ni una pizca de esperanza y pasión dentro de mí.
La música es menos efectiva para dormir en estos últimos días. Van semanas que me doy cuenta de esto.
Quiero ser mejor, necesito serlo.
Cuando me acosté no tenía hambre... ahora dormir me será más difícil.
Valdrá la pena todo lo que estoy haciendo? Todo lo que he hecho? Soy una decepción ante todos, aunque no me lo digan, yo sé que lo soy. Tengo que sacrificar partes de mí para poder crecer en este mundo. Supongo que eso es madurar.
Quiero llorar. Quiero volver a ser un niño, cuando mis papás y yo hacíamos todo juntos sin pleitos, cuando era ignorante de todo, era perfecto, todo lo era. Ahora solo anhelo volver a sentirme cuando me acostaba en la parte de atrás del carro y volteaba hacia arriba, viendo el cielo a través de la ventana, cuando regresábamos a casa después de ir al mercado, o cuando salíamos del cine y platicábamos de la película que recién habíamos visto mientras íbamos en camino a cenar.
No sirve de nada desear esto. El tiempo ya pasó y seguirá pasando.
Me quería despertar temprano para aprender a manejar estandar, inútil que soy. Me hubiera tomado esa mierda que te hace dormir.