Lo que las “madres buscadoras” descubrieron en Teuchitlán, Jalisco, trasciende los 26,715 asesinatos y más de 13,000 desaparecidos en México -tanto por reclutamiento forzado como por otras causas- registrados en 2024 y también va más a allá de gobiernos o partidos políticos particulares. Es el retrato de un país con autoridades incapaces de cumplir la ley, menos aún hacerla cumplir y que, en un sinsentido mayúsculo, parecen recelar de unas víctimas -las madres buscadoras- que, en su desesperación, hacen el trabajo que esas autoridades no hacen: buscar a los desaparecidos e informar sus hallazgos. Más que meras víctimas, son el recordatorio de que Teuchitlán la realidad actual del país y que. cualquiera en cualquier momento, corre el riesgo de padecerla.