"Quiúbole con la violencia psicológica en la pareja..."
Hablemos de un tema sumamente importante en tiempos actuales, la violencia psicológica.
Kudos a la abogada francesa, Gisele Halimi, quien habló por primera vez de las "heridas psicológicas" alias violencia emocional o violencia psicológica. A finales de los setenta se comienza a visibilizar que existen este tipo de heridas que deja huellas a manera de miedos, inseguridades, baja autoestima, estrés, que tardan mucho más en sanar que unos moretones. (Ojo no estamos minimizando la violencia física).
Pero, ¿qué es exactamente? Bueno, la violencia psicológica se caracteriza por no dejar evidencia física, ya que consiste en la degradación de la mente de la persona de manera progresiva. La degradación puede ser en forma de amenazas, críticas, humillaciones, alzar la voz, manipulación, querer controlar a la pareja, celos excesivos, gaslighting y crear una dependencia hacia el agresor. El abuso psíquico ataca tres áreas en específico:
1. ataca las conexiones con el pasado (para cortar recuerdos y relaciones)
2. Ataca la identidad actual (críticas, humillaciones, reproches de gustos, aficiones, iniciativas, sueños y metas; puede ser en privado o en público)
3. Ataque social (familia, amigos, trabajo. El agresor puede aislar a la víctima de su red de apoyo para tener mayor control sobre la víctima.) (Pereda, 2010)
La violencia psicológica puede presentarse junto con violencia física u otro tipo de violencias. Lamentablemente es más frecuente el maltrato psicológico de lo que pensamos, el problema es que pasa desapercibido y muchas veces las víctimas son ignoradas al querer verbalizar el abuso, ya que no deja huella alguna.
La problemática con este fenómeno es que deja secuelas aun mayores que la violencia física y el periodo de recuperación es mucho más prolongado. Algunas víctimas quedan marcadas de por vida.
Efectos secundarios físicos y psicológicos:
Físicos: ahogo, vértigo, malestar gastrointestinal (diarrea, estreñimiento, vómito, náuseas), cefalea, contracturas y dolores musculares, entre otros.
Psicológicos: apatía, baja autoestima, desaliño general, alteración en la alimentación, estrés, ansiedad, depresión, inseguridad, dificultad para la toma de decisiones, libido disminuido, culpa, vergüenza, entre otras cosas, la lista es extensa. (pereda, 2010)
¡Pide ayuda!
Buscar ayuda y romper el silencio es uno de los pasos fundamentales para salir de una dinámica con violencia psicológica. Entre más esté expuesta una persona a este tipo de situaciones, mayor es el daño hacia su integridad. Algunas opciones es ir a algún centro de apoyo en tu ciudad. La psicoterapia también es una herramienta indispensable para la recuperación y superar lo vivido. No es un camino fácil pero existe el apoyo. El primer paso es romper el silencio.
Referencias:
Álvarez, Rosa María y Pérez Duarte, Alicia Elena (Coords), Aplicación práctica de los modelos de Prevención, Atención y Sanción de la Violencia de Género en contra de las Mujeres, Protocolos de actuación, 4ª edición, CONACYT, IIJUNAM, México, 2014.
Perela Larrosa, M. (2010). Violencia de género: violencia psicológica. Foro, Nueva época, núm. 11-12: 353-376











