lennart:
—Seguro —fue lo único que respondió a las palabras de la fémina, el tono de voz utilizado implicando que no creía en la poca importancia que le daba a eso de quedarse por su cuenta. Su mirada se mantuvo atenta a las indicaciones que la fémina dibujaba sobre aquél pedazo de papel, y sólo con aquello bastó para que se diese cuenta de que no contaba con las mismas habilidades que ella para la tarea de leer y comprender un mapa. Su mirada pasó desde el inteligible papel hasta el rostro de la fémina, observándola como si se encontrase meditando silenciosamente qué tan confiable resultaba ella o las indicaciones que le estaba dando.— De acuerdo —pronunció, y sin más comenzó a caminar en dirección al camino que ella había indicado, esperando que la fémina hiciera lo mismo.— Agradecería que no insistieses con el asunto de dejarte por tu cuenta. Soy considerado hasta cierto punto —pronunció luego de un momento, remojando levemente sus labios. Comenzaba a sentir los efectos del aire frío y la escasa hidratación sobre los mismos, percibiéndolos demasiado resecos.— Imagino que quedarte sin alguien con quien ser gruñona hará de tu viaje uno muy aburrido.
La irritación se apoderó de su mirar cuando escuchó la palabra que escapó de entre los labios ajenos. Inmediatamente la propia se dirigió en su dirección, sus ojos girándose con notoria lentitud en una acción que pretendió entregar una respuesta silenciosa, diciendo: “Lo que digas”, pero sin llegar a articularlo en voz alta. Una vez obtuvo respuesta positiva a algo que inmediatamente supo era correcto, dobló el mapa y lo guardó en su mochila, comenzando a caminar --casi dando zancadas-- para poder alcanzar a la figura masculina. Resopló, permitiendo que sus manos se aferraran a las correas de su mochila. --- No insistiré, simplemente haré como que no estoy caminando junto a ti, ---anunció, permitiendo que su mirada se moviera en todas direcciones. Era verdaderamente increíble cómo podía sentir una peculiar paz al estar rodeada por todo aquello, lo considerado naturaleza. --- Hoy no estoy gruñona. Aunque si sigues hablando lo más probable es que comience a estarlo, ---pausó. --- Y ya sabemos cómo terminan las cosas cuando eso ocurre, ---alzó el mentón, observándole fugazmente. --- Contigo huyendo en la dirección contraria, claramente, ---encogió un hombro para restarle importancia, deteniéndose un instante para inspeccionar los alrededores. --- Estoy segura de que lo que menos deseas es perderte conmigo, así que deja de distraerme.








