Dios recompensa a aquellos que lo buscan con un corazón desesperado.
Ya son 3 años desde que escribí la última vez, y estoy en el lugar donde todo comenzó. El Steiger International Center en Krögis, Alemania.
Dios ha sido más que fiel. Para acortar la historia, pasé de estar soltera, desempleada y desocupada, a estar casada, con trabajo y sirviendo en Steiger International a medio tiempo. Algunas veces los días no me alcanzan para todo lo que está sucediendo.
Me sentí inspirada a escribir por eso. Porque mi vida ha dado un giro de 180 grados desde la primera vez que estuve aquí, y las cosas que Dios y yo hablamos en ese entonces se han convertido en una realidad.
Verás en el 2014 yo era la primera y única colombiana que había hecho la Steiger Missions School. Mis dos amigas de España, María, Cristina y yo éramos las únicas que hablábamos español en la escuela. Recuerdo claramente un día en particular cuando nos mostraron un mapa del mundo con todas las bases y ministerios de Steiger alrededor del mundo. Europa estaba llena de puntitos, pero Latinoamérica sólo tenía dos, Brasil y Chile. Sólo había un país de habla hispana.
No podía creerlo, de hecho me rehusé a creerlo. Así que decidí comenzar a orar para que Dios trajera más personas de habla hispana a la escuela. Gente de todo Latinoamérica y España, especialmente de Colombia.
2015: No hubo ninguna persona de habla hispana en la escuela, pero eso no hizo que dejara de orar.
2016: ¡4 personas de habla hispana! Una más que la última vez. Ese fue mi amado esposo por cierto.
Y ahora es 2017 y de nuevo no lo puedo creer, pero esta vez estoy súper emocionada por creerlo. Hay 15 (¡QUINCE!) personas de habla hispana en la escuela ahora mismo. Somos uno de los grupos más grandes este año. ¿Y mi parte favorita? 7 de ellos son de Colombia.
Estamos esperando 7 personas más que vienen de Bogotá, pero desafortunadamente sus pasajes no han salido. Yo creo firmemente que Dios proveerá la forma de que ellos vengan, por eso no verás una foto de todos los colombianos en este post, porque estoy esperando que los demás lleguen.
Yo creo que Dios recompensa a aquellos que lo buscan con un corazón desesperado y que hay poder cuando oramos juntos. ¿Te unirías conmigo en oración por mis hermanos para que puedan viajar pronto? Sé que Dios los llamó porque quiere hacer cosas grandes en Latinoamérica.