A veces me toco el corazón para sentir cómo late y ahí estás, ahí sigues. Sigues dentro de mí, me quedo quieta para sentir cómo corres todavía en mi interior, toco mis labios resecos de tanto no tenerte y siento la humedad de mi cuerpo de tanto desearte; no cabe duda, sigues en mi latir, en mi piel, en la humedad de mi cuerpo, en mis ganas y en mi ser.















