frances.
de verdad intenta recordar el momento en el que le envió dicho texto, pero no puede hacerlo. la noche entera se siente borrosa y detalles de lo que ha sucedido son borrosos. una parte de ella está agradecida de que esté ahí, siempre encuentra tranquilidad en él. pero su parte orgullosa no quiere que nadie la vea en ese estado, ni siquiera una de las personas que mejor la conoce. no existe oposición de parte de la castaña cuando él toma su mano “ouch.” se queja a lo bajo, dándose cuenta hasta entonces que se hizo una cortada algo profunda. “yo— no. no hay nadie más aquí.” admite con cierta pena, sentimiento que no es común en ella pero llega a aparecer en presencia de narcisse. “comencé a beber hace un rato y…” de manera inevitable un nudo se forma en su garganta, no sabe a donde exactamente es que va con sus palabras. “narcisse, está muerto. nathan está muerto y jamás pude despedirme de él. no pude—” no pudo demostrarle que en realidad apreciaba su amistad porque nunca supo como hacerlo. “yo sé que muchos dicen que no era una buena persona, pero era mi amigo.”
Sus sentidos se ven alertados cuando escucha quejido por parte contraria, pupilas buscan enseguida mirada impropia con destello de consternación presente en orbes marrones. “¿Te duele mucho?” inquiere, aunque no cesa presión ejercida sobre la herida con su gorro, pues tiene que detener el sangrado para poder realizar revisión a profundidad del corte sobre su mano. Y dispone a escuchar, oídos prestan absoluta atención a la castaña, y el corazón se le encoge ante la tristeza que se ve reflejada en su mirar. Conoce aquel sentimiento de desolación, ha vivido en carne propia la pérdida de un ser querido y sabe que, con la misma, se crea un vacío en el pecho que no se podrá llenar nunca. Siente compasión, y ésta ablanda cada parte de su ser; lo único que quiere, en ese instante, es estrechar a Frances entre sus brazos con la esperanza de transmitir un poco de tranquilidad, como solía hacerlo antes. “Sé que era importante para ti,” reconoce, aunque nunca tuvo un concepto muy bueno del aludido, estuvo al tanto de su amistad con la castaña, “y también sé que nada de lo que te diga hará que duela menos, pero aquí estoy, ¿sí? Siempre, para cualquier cosa.”










