‘ y tú seguiste la corriente,’ comenta como si nada, encogiéndose de hombros ante su afirmación. sin embargo, pronto deja de darle demasiada importancia, porque en lugar de seguir haciendo caso a las palabras que son emitidas desde la boca ajena, parece más entretenido deleitándose con sus reacciones —las que le parecen por lejos mucho más honestas. y es que quizás, incluso si el otro deseaba hacerlo pasar inadvertido, rem mismo todavía se hacía consciente de lo sencillo que le estaba resultando ganarse su atención; esos ojos posados sobre su rostro luego de cada acción descarada que efectuaba hablando con más sinceridad que las sentencias que podía emitir hacia él como contra respuesta. su mano entonces suelta el cuello de la prenda ajena, descendiendo con lentitud por el área circundante a sus clavículas, y desde hacia estableciendo un pequeño camino hasta el pecho ajeno. descansa diestra ahí, entonces, y mientras el cigarrillo sigue bailando entre sus carmines, no hace más que ofrecerle una sonrisita astuta. ‘ no te vayas a asustar tanto,’ bromea, y presiona con un poquito más de fuerza. ‘ o se te saldrá el corazón.’ y es allí que finalmente da un paso atrás, pestañas revoloteando en un pequeño parpadeo que ejerce con el fin de acostumbrar su visión a esa oscuridad. a diferencia del contrario, no puede ver ni presentir absolutamente nada; prácticamente se encuentra a ciegas en una habitación silenciosa donde su enemigo se vuelve invisible. ‘ ¿ehh, en serio? que mal, y yo que quería escucharle su bonita voz de ultratumba en mi oído,’ replica, con un aspecto de pesar. ‘ bueno, si no hay alternativa… ah, sí, mi nombre. es rem. ¿ali nunca te lo dijo? se lo comenté a él la otra vez que nos quedamos solos,’ recuerda, al final restándole importancia. ‘ bueno, como sea. por favor~ se gentil conmigo,’ le dice, alzando sus manos en lo que parece una postura de rezo, como si emitiese una petición para él. ‘ no tengo nada, nada, nada de energía mágica. ten por seguro que soy un blanco super, super fácil. ni siquiera presiento a esos fantasmas, ¡con suerte escucho a ali! no sé como lo hago en verdad, ’ señala, resoplando. ‘ debe ser el poder del amor,’ bromea, riendo un poco. ‘ y aunque creo que te di demasiada información y sabes como deshacerte de mí, aceptaré ser la carnada. confiaré en que no me apuñalaras por la espalda. ’ replica, haciendo un mohín con los labios. ‘ porque si lo haces, no te dejaré en paz ni un minuto de tu vida~ desearás no haber nacido nunca, ¿vale? ’ y así, justo después de esa pequeña y cordial amenaza profesada con una bonita y encantadora sonrisa, avanza un par de pasos, inspeccionando el lugar. se fija en los detalles de la habitación, los lugares que —ciertamente— parecen ligeramente sospechosos, como si pudiese sacar provecho de ellos. porque, si había un fantasma por aquí, debía estar apegado a algo importante dentro de ese perímetro, ¿no? solo necesitaba descubrir de que se trataba. si todo salía mal, podían salvarse con eso. en su recorrido, se va guardando cosas que podrían servir (diversos artículos que bien podían ser de su amigo invisible, o de gente que las había olvidado en aquel lugar: monedas, papeles, accesorios, ¡incluso un ticket que era de hace años atrás! ¡que interesante!). cuando acaba su recolección, se detiene en un punto clave. entonces, conforme el otro comienza a hacer los preparativos, exhala pesado y vuelve a dar otra calada, exhalando el humo con una parsimonia acostumbrada. ‘ heey, tú, el canalla transparente que anda por ahí. déjanos salir. no sé que tan frustrado te habrás muerto, pero eso no te da derecho a encerrar chicos lindos como yo para aprovecharte de ellos, pervertido. si tu cita te abandonó en este parque no es problema nuestro, eh. a lo mejor eras feo como un susto, y por eso te dejó, espectro degenerado. ’ y ahí tiene que mover la cabeza, justo cuando le viene encima un objeto que vaya a saber quién de qué se trata. el mismo se estrella contra una pared, un poco cerca de donde se encuentra nathaniel. ‘ aish, ¿encima eres un abusivo? eso no es atractivo para nada, solo estás probando mi punto. venga, abre~ deja tu berrinche, patán. ¿qué edad tienes? ya estás grandecito para estas cosas, eh, ’ dice, con un tonito cantarín. entonces hace un gesto en el aire, como si despejara el ambiente. ‘ mínimo si me quieres aquí contigo deberías tener más aromatizado este cuarto. está fétido como un calcetín viejo, ¿quién va a querer estar contigo así?’ y ahí es que se mueve a un costado, justo cuando es una vieja y maltratada repisa la que se viene abajo, amenazando con aplastarlo. tiene que sacarse el cigarro de la boca para poder toser gracias al polvo que se levanta, y entonces, mira de reojo al otro. ‘ oye, ¿te falta mucho o qué? ’
* rueda los ojos, ‘ mi error. ’ mas no se arrepiente de ello. era divertido, por mucho que odie tener que admitir tal cosa. oh bueno, estará bien mientras no tenga que admitirlo en voz alta. mas de lo que no es consciente, es que sus acciones y reacciones hablan más fuerte que cualquiera de las palabras que pudieran desbordar de sus labios. es la forma que su piel se eriza bajo el cacto contrario, como su corazón acelera sublevándose contra sus deseos, revelando pequeños secretos de los que ni siquiera nate está consciente. ‘ ¿qué te dije sobre proyectar tus asuntos en mi? ’ replica con sorna, alzando el mentón. ¿asustado? ¿él? esto no es nada más que una extensión de su trabajo. algo cotidiano; carece novedad a diferencia del exasperante chico frente a él, que es lo único que podría agitar sus plumas en ese lugar. sus ojos tiñen marfil nuevamente como cada ocasión en la que carmines impropios mencionan a su hermano, como si no tuviese suficiente con allan parloteando acerca del contrario de tanto en tanto. ‘ ¿rem? ’ repite, soltando humo, probando el peso del nombre en su lengua, rodando la rem de forma experimental. no está mal, es un nombre fácil de recordar. se encoge de hombros, ‘ ni idea, si lo hizo no le presté atención o simplemente lo olvidé. ’ una mentira, pues allan había omitido el nombre de adrede, sólo por molestar. ceño frunce entonces, escuchando las palabras ajenas con cautela, pues no sabe si está hablando en serio o no. se cruza de brazos, cigarrillo entre dígitos, esperando a que termine con su verborrea. está hablando en serio. wow. pausa un momento, procesando esta información antes de asentir y decir, ‘ vale, ’ tono casual y nada preocupado. descruza sus brazos al explicar, ‘ escuchas a allan por su propia energía mágica en conjunto a la que toma prestada de mi. que estemos conectados lo hace un poco más poderoso que tu fantasma promedio. ’ no por mucho, pero lo suficiente como para poder manifestarse con un poco más de presencia. ‘ como sea, puedes estar tranquilo, no dejaré que te pase nada. no quiero tener que aguantar tu tonta cara persiguiéndome por el resto de mi vida. ’ su sonrisa es burlona, mas su expresión se vuelve seria al momento. da una calada al cigarrillo, dejándolo colgar de sus labios de nueva cuenta en lo que se aferra al brazo ajeno antes de que el más bajo pudiese alejarse demasiado. ‘ espera, ’ le indica atrayéndolo un poco de vuelta, soltándole para rebuscar algo bajo el cuello de su camisa. finalmente, se hace con el collar que siempre lleva encima, retirandolo por sobre su cabeza con cuidado de no botar humeante cilindro. ‘ es un amuleto encantado, ’ explica invadiendo nuevamente el espacio de rem para colgarlo en el cuello impropio. ‘ listo, ’ le da un par de palmaditas en el hombro, ‘ con eso ya deberías estar asegurado. ’ acto seguido, le hace un gesto con la mano, como si estuviera espantando a un perro, llegando tan lejos como hasta para decirle shoo, shoo. por su parte, sigue preparando el espacio, dibujando un círculo con sal, y posicionando las cuatro velas amarillas en ciertos puntos del éste antes de sacarse dos velas mas de los bolsillos y repetir el proceso. seis velas amarillas siguiendo el círculo de sal y al medio suficiente espacio para dos personas. o tal vez para una y media, pero deberían estar bien si se ponen bien juntos. por su parte, contrario ya comenzó a maldecir al fantasma para provocarlo y que aparezca, y honestamente las cosas que le dice son hilarantes, al punto en que ni siquiera se ha dado cuenta que está sonriendo como idiota hasta que proyectil vuela cerca de donde se encuentra, logrando espabilarlo. da una última calada a su cigarrillo antes de dejarlo caer al piso de madera. fantástico, significa que estaba funcionando. la repisa cayendo es otro indicio, ya no debería faltar demasiado. sacando su encendedor, entra al círculo de sal y comienza a prender las velas una por una, hasta tener las seis emanando luz, sus llamas imperturbables. ‘ ya está listo, ’ le informa tras la pregunta, ‘ regresa aquí, debería aparecer en cualquier— ’ justo en ese instante, el enfurecido fantasma se materializa junto a la puerta, ojos desorbitados. ‘ ¡ajá! hasta que muestras tu cara, cobarde, ’ exclama con una expresión similar a la de un niño en la mañana de navidad. plantándose a la orilla del círculo, sin salirse ni tocar la sal con su zapato, abre los brazos y llama al contrario, ‘ ¡rem! ’ urigéndole a entrar al círculo de protección antes de que el fantasma ataque.