Aprendí a olvidarlo antes de tenerlo porque creía que eso nunca iba a pasar. Cuando pude conseguirlo, no sabía que era...
Habíán pasado 2 años cuando, queriendo y no, decidí irme a otro lugar, sin ser consciente de eso. Una de las cosas que mas me movilizó a mover las fichas para realizarlo fue la certeza de haber conocido a alguien definitivo.
Salteando líneas de tiempo , trazadas en mi mente por todas las emociones, llegué a conocerlo por fin una noche de mayo, entre fresco y humedad.
El castillo de burbujas, por supuesto, no duraría mas de 24hs, porque la inmensidad de mis pasiones no tenían nada que ver con quien tenia frente a mi. Queriendo dar y no pudiendo, con una bolsa llena de todo para ofrecer y de repente solo fui dándome cuenta a través de unos instantes que solo fue Platón en mi cabeza.
El era exactamente lo que miré mientras soñaba, pero la forma de traducirnos eran de dos fuentes totalmente diferentes.
En este plano de la vida, todo se reducía a encuentros efímeros, vacíos para mi hambre de vivirlo. Entonces me conformé con instantes suyos, tomándolos como consuelos de los acuerdos que había hecho conmigo misma: ceder al egoísmo de, aunque fuera, verlo, y resignarme a darle apenas lo mínimo de mi.
Antes de eso, a partir de esa noche, y sabiendo que nada iba a ser real, pude notar que me habia quedado la valentia de irme a vivir sola a un lugar que no sabía que iba a ser pero que estaba segura que me encontraría.
Recuerdo que me puse a "experimentar" Radiohead y a cuidar de mi cuerpo, porque, después de esa noche, cuando me di cuenta que ni siquiera había llorado ni sentido triste, solo me quedo una pregunta que me empezó a estremecer: ¿Qué haría yo, entonces, a 4 meses de estar ahí, con todo ese puto amor que sentía en mi?. Ahí fue cuando apareció aquel acuerdo egótico de mi impulsividad.
..................................................................................................................................
Fui hasta la q se levanta a las 4am para ir un telo, de ahí para abajo.
..................................................................................................................................
Un día decidí lanzarme hacia un nuevo acuerdo. Previo a eso, la única forma que habia conseguido sublimar mi amor inutil era escribiendole, escribiendo cosas naturalmente enredadas como mi propia personalidad. No sabia como explicarle a mi corazon que, a partir de aquel deseo -que habia roto escrupulos de mis miedos mas idiotas dejados por un pasado árido de cariño sano-, tampoco iban a alcanzar para mirarme en algunos ojos; en este caso, los mas lindos del mundo para mi, considerando que los habia visto en mis anhelos antes que en persona.
Aquel acuerdo me dio paz cuando acepte que nunca seria mi amor honrado, mi amor sublime y decidi soltarlo: Soltar la idea, soltar el sueño, soltar el empeño. Ni la conquista, ni el entendimiento quedarían en la caja de esperanzas, decidi soltarlo todo.
Y hubo una sola cosa que no se podía ir. Aunque usara las miles de filosofías que había buscado para desprenderme del cariño sin fundamento, sin ni siquiera encontrar vocablo para argüir, comprendí por fin que iba a quererlo aunque no lo viera nunca mas en mi vida, ni supiera que seria de el.
iba a quererlo.
y no había nada que pudiera hacer con eso.
Llegué a agradecer que exista. Luego seguí con mi vida...
Con el paso del tiempo -y despues de otros amores, por ambos lados, aunque el amor seguía intacto por él-, pude notar que todo aquello había sido un intento por no ser olvidados.
En ese proceso, en mi esfuerzo por no aferrarme a un imposible, terminé consintiendo a mis caprichos mas oscuros, y me hundí en la idea de que la única forma de mantenerlo cuidado, como una gema preciosa de mi vida, era enterrarlo en un submundo insondable, al que ya ni siquiera tenia el mapa ni la llave.
Cualquier intento de su parte por acercarse un poco mas, después de haber usado mi alquimia -ese poder que tenia mi adoración- para desilusionarme, habría sido en vano, no me había quedado nada almacenado en la fantasía de verlo queriéndome, abriéndose, pidiéndome que me quede, escuchando que sentía algo por mi, aunque sea esperanza.
Olvide mi capacidad de conquistarlo, de consentirlo, de cuidarlo en mi silencio, poniendo energía en mis aspiraciones por ser su compañía.
y así, en esa lucidez emocional entendí que nuevamente quedaba algo por aprender, que algo quedaba por reconocerse.
Porque, incluso ahora, en lo mas profundo, sigo pidiéndole a el una vez mas, después de lo aprendido que lo elegiría para sostener lo que nunca compartí con nadie.
Y se que quizás nunca pueda hacerlo, y aún así es a él a quien se lo sigo dando.
...deseo que esté bien, que nadie lo dañe, que duerma tranquilo, que esté bien "despierto" el día que sepa que llegó donde quería, que se que lo quiero bien porque ya no busco hacerlo mío pero que es parte de MI, para siempre.
..................................
Y se muy bien q' no estarás.. (Cortázar)












