LAS PERSONAS QUE SE AMAN A SÍ MISMAS
Egoístas: las llama la religión.
Narcisistas: las llama la psicología académica.
Cuando, de hecho, es totalmente al revés.
Las personas que de verdad se aman a sí mismas son las más empáticas del mundo.
El rótulo siempre intenta desestabilizar, derribar y engendrar culpa.
Con el objetivo último de manipular.
¿Que si saben poner límites?
¿Que si se complacen a sí mismas?
Casi siempre saben de las dosis justas.
Cuándo dar. Cuándo darse.
Les duele el dolor del mundo.
Por eso es que maniobran poéticamente para poner amor en ambos sitios.
No se consideran “buenas personas”.
Se ríen de las palabras “ética” y “moral”.
No sienten paz todo el tiempo.
Sienten todas las emociones humanas.
No obstante, son pragmáticas.
Saben hasta dónde sirve y hasta dónde no.
Se ríen, lloran, se enojan y dudan.
Se relacionan consigo mismas y con las demás.
conocen al “asesino interno”.
Y comprenden qué es lo que acontece antes del arrebato de matar.
Por eso no se escandalizan.
Resuelven desde el presente
y no desde las antiguas concepciones.
Disculpan y se disculpan.
Sabiendo que nadie, en el fondo,
puede quitarnos la decisión última
Y que no existe nada en el universo
que sea tan pero tan casual y desafortunado.
Reparan y piden reparación.
Saben que el escrache y la condena social son una forma refinada de venganza.
No hay guillotina, soga ni silla eléctrica.
Pero está la estigmatización eterna de los miedosos.
Y la cárcel indigna de países a los que no les interesa ni un poquito entender el síntoma.
Las personas que se aman a sí mismas aman de igual modo al mundo.
Hablan de lo que hay que hablar.
Hablan del pecado (entendiéndose este como el error que no nos lleva a la felicidad).
Pero cada vez que hablan del pecado, lo señalan como esa tentación que está al alcance de todos, sin excepción.
Las personas que se aman a sí mismas son auténticas, inocentes, desfachatadas.
No se aferran a lo viejo para sobrevivir.
Ponen en práctica los nuevos impulsos del corazón.
Porque, para ellas, la primera y última voluntad es vivir.