En 2009 se inició en nuestro país un camino en la construcción de más y mejor democracia: se instauraron las PRIMARIAS ABIERTAS SIMULTÁNEAS y OBLIGATORIAS (PASO). Éstas surgieron después de un amplio consenso entre más de 30 partidos políticos que se pusieron de acuerdo para reducir la brecha entre la política institucional y las demandas planteadas por la ciudadanía.
La respuesta a estas demandas se basó en el fortalecimiento de los partidos políticos entendidos como instituciones democráticas por excelencia, cuyas funciones son inherentes e indispensables para el buen desempeño de todo el sistema democrático. Para ello y a través de las PASO, se los dotó de un mayor nivel de legitimidad con el fin de terminar con la partidocracia de los aparatos partidarios que siempre digitaron o pusieron candidatos en las elecciones reduciendo así a la ciudadanía a un simple validador de aquellas decisiones de dos o tres dirigentes.
Las modificaciones en las que se avanzaron permitieron adaptar el sistema electoral a estos tiempos y garantizar la equidad en la distribución de recursos entre los partidos políticos y la selección de candidatos.
A lo largo de los años previos a la Reforma Política, la proliferación y el desgaste de los partidos colaboró activamente en la progresiva disociación entre la política institucional y los reclamos sociales. A los argentinos nos tocó vivir en años recientes una profunda crisis de representatividad que se vio reflejada en el aumento del número de partidos políticos, fragmentando como nunca antes el sistema partidario argentino.
La apatía política iniciada a fines de la década del ´80 y profundizada durante los ´90 desembocó en una concepción utilitaria de la política, no ya como expresión de ideas y una forma de ver la realidad, sino como una herramienta individual y conservadora del statu quo. Los proyectos colectivos de transformación de las estructuras sociales inequitativas e injustas, cedieron su lugar ante la política profesionalizada y burocratizada. El paradigma neoliberal conservador de los años ´90 generó mediante medidas macroeconómicas la atomización de la sociedad en sujetos aislados que no se vinculaban políticamente y competían entre sí en el alcance de objetivos individuales de carácter principalmente económico. Estas cuestiones estructurales, se complementaron con el alejamiento de los sujetos de la escena pública, configurando la crisis de representatividad más importante que vivió nuestro país.
Las novedades que introdujo la Reforma Política en relación con el fortalecimiento de los partidos políticos, se vinculan con los requisitos de su existencia, asegurando que los partidos sean verdaderos instrumentos de representación popular con candidatos que tengan alto grado de legitimidad.
En este contexto, la afiliación se convirtió en un elemento esencial de la personalidad jurídica de los partidos políticos: por un lado, continúa siendo la vía de expresión de preferencias políticas de los ciudadanos; por otro, se convirtió en un sustento esencial de carácter permanente de la estructura partidaria.
Así, las PASO comenzaron a formar parte del régimen electoral, no solamente de la vida interna de los partidos, sino como una etapa previa obligatoria para las agrupaciones políticas para acceder a la elección general. Todas aquellas agrupaciones políticas que no presenten precandidatos en las elecciones primarias, no pueden participar de las elecciones generales. En tal sentido, es requisito fundamental la participación de todos los ciudadanos en la vida de los partidos políticos, como forma de profundizar la denominada "accountability", es decir, la rendición de cuentas que en los sistemas democráticos los gobernantes deben dar a los ciudadanos, volviendo a poner a la ciudadanía en el centro de la escena.
A pesar de todo el trabajo hecho para fortalecer la democracia, nos quedó un sabor amargo: el gobierno anterior, quien llevó adelante esta reforma para instaurar las PASO, no utilizó dicha herramienta.
El actual gobierno presentó una nueva reforma que tiene dos o tres aspectos preocupantes y violatorios de los derechos básicos de cualquier ciudadano:
En mi primer lugar, el proyecto plantea en su artículo 64 exceptuar al Vicepresidente de la Nación de ser electo mediante las PASO. A las 48hs de su proclamación, el candidato a Presidente de la Nación de cada agrupación política indicará el candidato a Vicepresidente de la Nación que lo acompañará en la fórmula según lo estipula el artículo 94 de la Constitución Nacional y lo comunicará a la Junta Electoral de la agrupación política. Con esta postura se está violentando la Constitución Nacional que expresa en sus artículos 96, 97 y 98 que Presidente y Vicepresidente serán electos por fórmula electoral y no de modo separado.
En segundo término y como un punto importante a destacar, el gobierno nacional a través de su proyecto sigue manteniendo las atribuciones que siempre fueron propias del Poder Ejecutivo a través del Ministerio del Interior en cuanto a la transmisión del escrutinio provisorio. Función que siempre tuvo como auxiliar de la Justicia en el desarrollo del proceso electoral y que confirmaba o validaba su resultado con el posterior escrutinio definitivo llevado adelante por la Justicia. Queremos recordar que miembros del actual gobierno nacional, fueron muy críticos de estas acciones y los sectores opositores en su momento también, dado que entendían que el Poder Ejecutivo de turno manipulaba los datos o la forma de mostrarlos. Sin embargo, hoy en ejercicio del gobierno siguen manteniendo dichas funciones. Por eso les recordamos que no solo hay que ser consecuente con lo que se dice mediáticamente si no también con lo que se hace.
Finalmente y con mayor afectación a los derechos políticos de los que gozamos como electores consagrados en el artículo 37 de la CN, a partir de esta reforma no se permitirá elegir u optar por distintas agrupaciones para poder conformar el voto definitivo en las PASO, es decir, una vez que optemos por votar a una agrupación en la primera categoría, estamos obligados a seguir eligiendo dentro de la primaria de dicha agrupación, sin poder conformar nuestra propia boleta electoral. Esto viola el principio de la ciudadanía de elegir libremente a quienes queremos como nuestros representantes en cada categoría electiva. Del mismo modo, nos resulta inverosímil que se prohíba para las PASO y sea permitido para las Elecciones Generales, lo que deja en claro la violación del principio de libertad para elegir. Más aún cuando las PASO se constituyen como la primera parte de un mismo proceso electoral y debería votarse en las mismas condiciones. Ésto demuestra una incongruencia y una clara intencionalidad de transformar la política en la selección de figuritas de alto conocimiento, escondiendo a los demás candidatos bajo el paraguas de aquel que nos vemos obligados a elegir en primer término. Este proyecto consolida la boleta sábana. Los electores nos veremos sin la posibilidad de poder seleccionar y elegir candidatos de distintos partidos políticos.
Otra cuestión más peligrosa aún, es saber qué pasará con aquellos partidos de distrito y/o agrupaciones municipales que no formarán parte de ningún acuerdo electoral y en las primarias lleven sus candidaturas de modo solitario. Si optamos por ellas, implicará que no podremos seleccionar ningún candidato en las otras categorías electivas dado que dichas agrupaciones políticas no presentan candidatos. Eso está cercenando la posibilidad efectiva de elegir y obligando al elector a votar por otras opciones para que su voto sea considerado en blanco en aquellas en las que no pudo emitir su sufragio.
El gobierno del Presidente Macri y la Gobernadora Vidal parece querer descender uno o más peldaños en las conquistas no solo en el campo social y económico, sino también en lo político. La búsqueda de la eternidad de su propia construcción política avanza hacia la idea de eliminar a la ciudadanía como actor central de la decisión de quiénes serán los candidatos que nos representarán en las distintas agrupaciones partidarias. En ese sentido, el presidente dejado clara su intención de eliminar las PASO y se ha manifestado en pos de los cambios al proceso electoral desde su gobierno que "Tener un sistema electoral y un proceso electoral transparente, auditado, que sea ágil y que tengamos el resultado rápido, que termine con el clientelismo, porque también la boleta única electrónica termina con las prácticas clientelares que suele originar la boleta en papel por partido, son cosas que por ahí, bueno, no están en la agenda de prioridades de la ciudadanía, pero seguro que, digamos, en el tiempo tienen que ver con un país mucho más… con mejores instituciones y mucho más transparente". Ante este razonamiento, estamos convencidos de que las herramientas electorales, voto electrónico y boleta electrónica, que se muestran como superadoras del sistema de boleta sábana tradicional, en realidad viene a consolidar lo ya existente, solo que de modo electrónico y ocultando candidatos.
Antes y después de esta reforma siempre será la Justicia Electoral quien haga cumplir las reglas bajo las cuales el elector selecciona a sus candidatos. Con la boleta papel y con la boleta electrónica, es la Justicia Electoral quien marca las pautas, antes aprobando la confección de acuerdo a lo que marca la ley y oficializándolas; hoy -si se aprueba dicho proyecto- tendrá a su cargo la auditoría para garantizar que sea un sistema seguro, confiable y su homologación. En definitiva, cambian los mecanismos para votar, pero sigue siendo la Justicia Electoral quien lleva adelante el proceso electoral.
Las PASO son esenciales para democratizar la selección de candidatos para cargos públicos, lo que significa más y mejor participación y el otorgamiento a la ciudadanía del poder de elegir y legitimar a sus representantes. Nuestro compromiso es seguir subiendo la escalera siempre un peldaño más en ese sentido y nunca un peldaño menos.