-La ves que me asesinaron era una inútil, ya no lo soy- le echo una mirada a la reluciente espada. Al menos, ya no lo era tanto. Pensó, otra vez, por qué la reclutaron a ella y no a Kaled, y otra vez se recordó que su paso con X Factor no tenía nada que ver con su habilidades -Es más probable que me maten si estás aquí. Me distraes- es que era jodidamente guapo y, para colmo, estaba enamorada de él, lo que conllevaba a que, en ocasiones, inclusive en esas circunstancias, se le quedara mirando sin siquiera darse cuenta. Ante el comentario del traje -Pervertido- mascullo en voz baja, entre dientes, Kaled se ganó un golpecito en hombro y un sonrisa -Te conseguiré uno en verde fosforescente, seguro hace resaltar tus atributos- batió las pestañas, casi con inocencia, tratando de contener una risa por la imagen mental que se formó. -Será un place- respondió, preparando la energía en sus manos, mientras los centinelas preparaban sus armas, entonces los engranes y pedazos de metal salieron echando chicas hasta caer a sus pies. Pero ella aún no había hecho nada. Entonces lo vio. “Ciento doce”, era Gambito. Más chatarra centinela salió volando alrededor, y cuando quiso darse cuenta, ahí también estaban Quicksilver y Storm. Los dos primero parecían enfrascados en una pelea de quién había matado más centinelas, sin embargo, Storm se acercó a Kaled y a ella. “Los civiles no pueden estar ahí”. Ella miro a Kaled, evaluándolo, de pies a cabeza, haciendo caso espacial a la espada. Y con el comentario se ganaron la atención de los otros. “Eh, ¿no era que tenías novio, preciosa?, seguro que a él no le gustaría que anduvieras sola con otros chicos, ¿no por eso le negaste una cita al pobre de Warren?”, ese era Gambito, que poseía un talento especial para sacarla de quicio. Gaia le lanzo la esfera de energía que tenía preparada - ¡Cállate!, eso nunca sucedió- el rubor se esparció por sus mejillas, mientras se debatía entre asesinarlo o no, y la risa mal disimulada de Pietro le llegaba a los oídos.
Esa mirada se volvía defensiva cuando esos ojos avellana se concentraban en los de la mutante con poderes de tormenta, era una actitud que demostraba no tenerles miedo y torpe pues no eran enemigos pero no entendía muchas cosas de ellos. — ¿Ahora si se dignaron a venir? deben de tener una agenda muy apretada. — Un mutante del nivel de Quicksilver, Storm y Gambito eran personas peligrosas pero ignoraban bastante de lo que esos dos chicos eran capaces. —No quieran llegar a dar ordenes. — Se notaba que Kaled no estaba de acuerdo en como tomaban emergencias, como cuando Cody lleno la ciudad de maquinas, cuando Joker rapto a su novia, cuando otros personajes casi los asesinan y ellos ni sus luces. Miró a Gaia un momento antes de poner su mano sobre su hombro. —Ella es mi novia… — Igual no entendió muy bien de que cosa balbuceaban y es que estaba distraído en presencia de esos tres mutantes, lo que pudo ser un buen encuentro ahora para Kaled era algo pesado de digerir con cientos de criticas hacía su trabajo, y es que el moreno había viajado en el tiempo al menos cinco veces para salvar gente inocente, había jurado nunca hacerlo pero era tiempo y nadie lo notaba. —No somos civiles. — Miró a su novia una vez mas esperando ella explicase que cosa decían, el no les dirigía la mirada mucho tiempo, sin embargo la espada mantenía ese brillo azul eléctrico señal que el aun estaba listo para combinar poderes.