Antes que Eva, antes que Adán y antes del todo ser vivo, Lilith fue la primera en respirar el aire de la recién nacida tierra y ser llamada ser vivo.
Cabello rojo como el primer amanecer, de piel tan clara como las nuevas nubes que con el azul de sus ojos admiraba, fascinada, analizaba cada rincón del Edén mientras descubría el inicio de cada cosa y creatura que de a poco iba apareciendo gracias al poder divino del creador.
El agua de la lluvia le mojaba el cuerpo desnudo, Lilith lo disfrutaba y respondía danzando y cantado, dando saltos de alegría alrededor de un círculo imaginario. Ese fue el primer culto a la naturaleza. El ser humano desde el principio de los tiempos tuvo fascinación por lo circular, tal vez por la necesidad de que lo bueno sea infinito.
No tardo en sentirse sola, se había cansado de recorrer los ecosistemas, de tocar y acariciar a las diferentes especies de animales que se le acercaban para admirar al ser más inteligente y curioso jamás creado. Había probado la textura de todas las plantas, comió algunas, otras las uso para curarse heridas y a otras las dejo intactas porque le gustaba como se veían en el paisaje.
Al llegar el día 28 del primer mes, una sensación nueva le recorrió el vientre, no era agradable, Lilith había experimentado por primera vez el dolor. Al poco tiempo sintió el calor de unas gotas de sangre entre sus piernas, se resbalaron y cayeron a la tierra.
De la unión de la sangre de Lilith con la tierra húmeda y fértil nacieron otras mujeres, algunas parecidas a Lilith, otras de pieles más oscuras, otras más claras. Todas de rasgos únicos, de cabellos de diferentes tonalidades, algunas con risos, otras con rastas, otras con cabellos muy lisos y suaves. Había cientos de características únicas, todas tan bellas como Lilith.
Al igual que Lilith estaban embravecidas con una gran curiosidad que al poco tiempo termino de cansar al creador. Estos seres no dejaban de hacerles preguntas, estaban siempre emocionadas por descubrir cosas nuevas y todos los demás seres admiraban a la creación mas perfecta de Dios corriendo con los cabellos alborotados por el viento, libres. Y con el tiempo, los demás seres y las humanas mismas dejaron de interesarse en su creador.
El creador no tardo en crear nuevos seres perfectos que no tardaron en poblar la tierra de Lilith y sus hijas, hombre y mujer los hizo, se reproducían más rápido y al mismo tiempo destruían la tierra, la única amante de Lilith.
Desplazaron de a poco a la primera mujer y a su decendencia. Los nuevos seres eran mas sumisos a Dios y al creer que tenían la gracia de este se sintieron con el derecho de echar a Lilith del Edén a un lugar donde se la pasaría triste y resentida hasta el final de sus días. Pero había algo que no pusieron quitarle, su libertad y curiosidad.
Por eso se dice que cada mujer que es libre es tan bella como Lilith ya que descienden de ella y sus hijas. Las de gran curiosidad y que protegen su libertad a toda costa son de la sangre de la primera mujer, la del espíritu de rebeldía que la hizo demasiado para el mundo en el que estaba.