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Feb 25, 2024 - Check out LizMuCr's Shuffles #miprimershuffle #myfirstshuffle #afrodita #olimpo #hadesgod #dioses #books. Shuffles is here. N
SERÁ RIDÍCULA | Por favor no os lo perdáis. 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣 Es el mejor ridiculizando a Ayuso @HectordeComer Video publicado por Beatriz Bandera Valladares @BeatrizBandera3
La muerte también se enamora
Thanatos,la muerte, creía que nunca sentiría miedo de sí misma, pero hay cosas que ni los mismos dioses pueden cambiar y el poder del destino era una de ellas.
Mas de uno se voltea a mirarlo cuando pasea entre los vivos con un aura de misterio y de escalofriante tranquilidad. Nadie se imagina que están admirando a la belleza de la mismísima muerte.
La muerte pacifica, Thanatos, camina entre los hombres y se lleva a algunos sin llamar demasiado la atención. Desde los inicios, ha estado entre los humanos y le molesta el repudio que le tienen, el miedo al destino que es justo, que no discrimina entre raza, género o edad. Después de todo, la muerte es solo el final de la vida, algo natural, esperable.
Los dioses y los mortales no son tan diferentes, solo lo separa el mínimo detalle de la inmortalidad. Pero en el resto de los aspectos son iguales. Si quieren, pueden adoptar formas humanas, tienen sentimientos buenos y malos e incluso pueden enamorarse. Fue eso lo que le paso a Thanatos, el dios de la muerte que se enamoró de una mujer, la joven mortal Esperanza.
Thanatos la conocía demasiado. Fueron varios los intentos de llamar la atención de la muerte. Ocultaba las marcas que se había hecho en las muñecas o en su cuello, actuaba en vano porque nada que pudiera hacer cambiaria el destino que los dioses habían puesto para ella.
Él se le acercó un día con la forma de un hombre de facciones suaves, cabello rubio platino que le caía liso sobre un rostro armonioso, angelical. La ropa de colores claros, sin un atisbo de oscuridad en su cuerpo. Y así, como en la era de los mitos, ella se enamoró perdidamente.
Después de aquello, la muerte disfrazada de hombre la visitaba varias veces sin necesidad de que lo llamara. Ella estaba aprendiendo a valorar la vida a través del amor de la muerte. Hasta que el destino, impredecible y a veces muy cruel, decidió que el tiempo de Esperanza había terminado. Thanatos rogo a los dioses del olimpo que no se llevaran a su amada, pero de nada sirvió. El destino y la muerte también son amantes, se buscan toda la vida hasta encontrarse en la eternidad.
La naturaleza de la existencia y la perspectiva de la eternidad
Un reflexión sobre como contemplar la eternidad y la inmensidad del universo para poner en contexto nuestras preocupaciones y problemas cotidianos
Represéntate sin cesar el todo de una eternidad y el todo de la sustancia, y que todos los seres particulares no son, por lo respectivo a la sustancia, más que un grano de mijo; por lo tocante a la duración, una vuelta de trépano Meditaciones, Marco Aurelio, Libro X #17 Este pasaje de Marco Aurelio nos invita a reflexionar sobre la naturaleza de la existencia y la perspectiva de la eternidad…
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Las cuatro virtudes del estoicismo🌟✨💓
El estoicismo es una filosofía muy simple, que busca el crecimiento personal y con base a eso, mejorar las relaciones de las comunidades.
Sus creencias se basan en 4 aspectos principales:
1. Sabiduría: tener la capacidad intelectual de lidiar con todo tipo de situaciones buscando siempre la solución más lógica y racional.
2. Templanza: aprender a controlar todos los instintos y vivir con base única en la moderación de los deseos y las emociones.
3. Justicia: dar a todos lo que les corresponde, tomando en cuenta sus derechos y sus verdades.
4. Valentía: demostrar la fuerza emocional necesaria para saber aceptar los aspectos negativos de la vida sin miedo.
¿Cómo puedes practicarlo?
Primer paso: Aprende a controlar tus emociones. Marco Aurelio, solía utilizar la meditación y como mantra decía: "Hoy escapé de mi ansiedad, la saqué de mí porque me di cuenta que venía de mis propias percepciones y no de afuera".
Segundo paso: Busca un ejemplo que te inspire y sigue sus pasos. Séneca, en su libro "Cartas de un estoico" dice: "Elige a alguien cuya forma de vivir tenga tu aprobación. Mantente siempre en su misma dirección, como un guardián, como un modelo".
Tercer paso: Aprende a aceptar los fracasos como parte natural de la vida. Las caídas son parte del éxito.
Cuarto paso: Lee todo lo que puedas y actúa con base en tus aprendizajes. Epícuro, en su libro "El arte de vivir" dice: "No digas que has leido varios libros, demuéstralo con tus acciones".
Quinto paso: Analiza el uso que le das a tu tiempo, puede ser que le estés dando demasiada importancia a nimiedades.
Esta creencia filosófica, sigue vigente en la actualidad. El líder político, Nelson Mandela se guiaba por los libros de Marco Aurelio, uno de los máximos representantes del estoicismo. La filosofía cree en la paz, mas no quiere decir que crea en la pasividad.
Una de las clases que mas disfrute fue la filosofia de los antigüos griegos esta llena de positivismo, pero lo que impresiona es su nivel de su razonamiento y la logica de sus pequeñas frases que hasta el dia de hoy son mencionadas.🌸🌼 seneca " No existe un gran genio sin un toque de demencia" 😊 y es cierto cuantos inventores han existido con un toque de locura, 😊 No todos estan donde deberian estar.
FRIEDRICH GEORG JÜNGER Y LOS MITOS GRIEGOS: APOLO, PAN Y DIONISO
Por Giovanni Sessa
Está en las librerías un texto que no sólo nos permite captar la grandeza especulativa y literaria de una de las figuras "secretas", aparentemente marginales, de la cultura del siglo XX, sino que también nos enfrenta a la pobreza de nuestro tiempo, al "desastre" de la modernidad, al aislamiento atomista del hombre frente al cosmos. Nos referimos al volumen de Friedrich Georg Jünger, hermano del más conocido Ernst, Apolo, Pan, Dioniso publicado por la editorial Le Lettere y editado por Mario Bosincu, germanista de la Universidad de Sassari (pp. 283, euro 18,00). En 1943 salió un ágil opúsculo con el mismo título, al que el autor dio continuidad con un ensayo titulado I Titani (Los Titanes) en 1944. En 1947 los dos libros, con el añadido de dos capítulos dedicados a los Héroes y a Píndaro, se reunieron en el volumen Mitos griegos. La edición italiana que presentamos es una traducción de este libro. Hay que reconocer a Bosincu el mérito de una edición impecable.
Estas páginas representan: "uno de los tesoros de ese continente sumergido conocido como literatura de la emigración interior [...] cuyos exponentes permanecieron en la Alemania nazi, viviendo como "exiliados" en su patria" (pp.8-9). En efecto, durante la República de Weimar, Friedrich Georg, con su obra La marcha del nacionalismo, se había fijado como objetivo "hacer de los lectores [...] el otro sujeto que podía transformar la joven república en una communitas totalitaria" (p. 110). Participó así en el heterogéneo y vivo movimiento cultural de los intelectuales revolucionarios-conservadores, cuyos ideales fueron traicionados por el nacionalsocialismo gobernante. En el bien informado, amplio y orgánico ensayo introductorio, Bosincu presenta los momentos genealógicos de esta cultura antimoderna, respuesta a la crisis inducida por la afirmación de la Gestell, del implante tecnocientífico al servicio de la Forma-Capital. En particular, se detiene, entre otros, en las figuras de Schiller, Carlyle y Chateaubriand. Este último, en el Genio del cristianismo apelaba, contra el presente histórico en el que le había tocado vivir, a: "los intereses del corazón" (p. 41).
Apeló, en consonancia con la sensibilidad romántica, a un conocimiento distinto de la razón calculadora. En sus páginas cargadas de emoción, lo que emerge es: "tras el sermo propheticus, el sermo mysticus y la escritura ascética [...] un estilo psíquico alternativo al imperante" (p. 41) en la época contemporánea, que tendía a realizar lo útil mediante la reducción de la naturaleza a res extensa a disposición del dueño del ente, el hombre. Los antimodernistas, que tanto influyeron en Friedrich Georg, no se propusieron, sic y simpliciter, explorar los rasgos de una posible "otra subjetividad" que la moderna, sino que pretendían realizarla utilizando el rasgo demiúrgico de sus escritos. Básicamente, explica Bosincu, refiriéndose a la exégesis del gnosticismo de Eric Voegelin, estaban impregnados de un verdadero horror por lo existente y se convirtieron en portadores de un conocimiento soteriológico. El gnóstico: "conoce la matriz de la miseria (temporal) del hombre [...] está en posesión de una soteriología que "da al hombre la conciencia de su degradación y la certeza de la restauración de su ser original"" (p. 53). La huida de lo moderno se centra en la "soteriología de la interioridad". Jünger, según el editor, experimentó dos fases diferentes de esta actitud neognóstica: en su juventud estuvo cerca del prometeanismo 'wotanista' del nazismo y de la 'movilización total'.
Esta referencia pretendía construir una subjetividad "activa", impulsada por la voluntad de poder, destinada a superar al individuo burgués. En la fase de "emigración interior", testimoniada de forma paradigmática por Apolo, Pan y Dioniso, a través de la influencia del mundo espiritual helénico mediado por la lectura de Walter Friedrich Otto, y anticipando la psicología profunda de Hillman, Jünger se convirtió en el portador del "hombre total" schilleriano, en cuya psique retorna el poder titánico para reconciliarse con las potestades de los tres dioses en cuestión. Esta metamorfosis indujo a Nuestro Señor a madurar: "El respeto por la vida en su naturaleza elemental" al tomar conciencia de que: "el presupuesto de la modernización tecnológica es [...] la desanimación de la naturaleza" (p. 99). La Physis se experimenta como algo que trasciende el horizonte humano: existe una clara brecha entre el flujo del devenir y la historia, acumuladora de ruinas, y los ritmos eternos y cíclicos de la naturaleza. El paganismo jüngeriano es un "paganismo del espíritu" que aborda una profunda dimensión inclusiva: "el noúmeno del que brotan la historia y la experiencia empírica" (p. 111). El autor demuestra que se adhiere a una perspectiva mítica: cree que en cada entidad, en la interioridad del hombre y en sus actividades, actúa un dios. Lo divino palpita, se experimenta. La técnica en sí no es una mera expresión de la razón instrumental, sino que tiene raíces míticas, titánicas, prometeicas.
Para escapar a su dominio cosificador, el hombre debe recuperar la dimensión imaginal: sólo en ella, no en los conceptos que estatizan lo real, es posible rastrear el aliento de Apolo, Pan y Dioniso, la eterna metamorfosis anímica de la physis. Tales dioses están en una relación de "antítesis fraternal" (p. 244). Para recuperar su significado, es necesario fijarse en la coincidentia oppositorum, en la lógica del tercero incluido: "Apolo es exaltado como arquetipo en la base de un estilo cognitivo y existencial que privilegia la razón contemplativa y el sentido de la medida" (p. 135), antitético a la hybris prometeica tanto del nazismo como del capitalismo cognitivo de nuestros días. Pan encarna el "principio de placer" frente al "principio de rendimiento", la ligereza de vivir que se puede experimentar cuando nos situamos en la naturaleza salvaje, percibida como ajena por el hombre moderno. La naturaleza se basta a sí misma, de lo que también era consciente Karl Löwith. Dioniso, por último, es el dios que libera de las fijaciones identitarias, de la dimensión teleológica de la vida. Su potestas pone en jaque mate a la "la locura envuelta en el disfraz de la razón" (p. 139).
El Jünger de la "emigración interior", en nuestra opinión, es portador de un contra-movimiento gnóstico no-neognóstico (Gian Franco Lami), capaz de reconducir al hombre a la physis, a la vida eternamente brotante del cosmos. El cosmos, en las páginas de Apolo, Pan, Dioniso, no es enmendable, como creían los gnósticos, y con ellos los cristianos y sus sustitutos modernos (positivistas, marxistas, etc.) porque, como afirma Heráclito (fr. 30): "Es idéntico para todas las cosas, ninguno de los dioses ni de los hombres lo hizo, sino que siempre fue y es y será fuego eternamente vivo, que según la medida se enciende y según la medida se apaga". Apolo, Pan, Dioniso demuestra, como ha argumentado Calasso, que los antiguos dioses han encontrado cobijo en la literatura. Esta es la extraordinaria modernidad de los antimodernistas, de la que hablaba Antoine Compagnon.
Fuente: paginefilosofali.it
Traducción por Enric Ravello Barber
musée du louvre, parís - 2014
(pictures are mine - auriblue)