Me pasa que ya no quiero escuchar, no quiero sostener, no quiero cuidar. Tengo rencores con todo, con la vida, con los dioses, si es que existen. Creo que por eso es que ya no hablo con mis amigxs ni hago el intento por querer conocer más personas. No quiero escuchar, no quiero sostener, no quiero volver a ser una madre, una hermana, una terapeuta, una sanadora, una virgen, una puta, una bruja shamánica, una cuidadora. No quiero cuidar a nada ni nadie, nunca más.
Eterna dicotomía/dualidad de no recaigas pero llorar también es humano. Recuerdo que no quiero ser buena persona, no me considero una. Como dijo alguien por ahí, me conformo con no salpicarle mi sangre al resto. Tal vez mi premio-castigo es ese, mi soledad: el viaje del autodescubrimiento pero del yo y mis pensamientos un día cualquiera menstruando.