lclouchh:
“Porque esa corona—” comienza diciendo, estirando su mano para darle un ligero golpe tonto a accesorio de plástico sobre cabeza ajena, “no es lo suficientemente grande para ser de un Rey. Y para reyes, ya estoy yo, el Emperador” no deja ir la broma tan fácil. Enarca ambas cejas cuando menciona. “Ah, ¿apuntas a terminar contra un rincón con alguien?” pregunta con una sonrisa torcida. Está seguro que esa es la única opción que seguro recorría la mente de mayoría allí presente. “Me aburre” admite sin vueltas cuando le pregunta por sus deseos. “Esa diversión que mencionas, el misterio de los disfraces, aparente libertad que en realidad no lo es. Todo eso forma parte de una fantasía que no me entretiene” en cierto modo, no se sentía en control de lo que sucedía y eso no le agradaba. Tampoco sabe porque le explica demasiado en detalle cuando normalmente no lo haría, quizá se le aflojó la lengua con el par de tragos que ha tomado, pero solo se encoge de hombros. “Pero que te vaya bien~ y anda, ahora es tu turno, cuéntame qué has visto. O hecho, quién sabe.”
Frunce los labios en mohín ligero cuando se expresan razones, retirando la pieza falsa de cabeza en reconocimiento de derrota—. De acuerdo, vas a ganar esta vez, señor Emperador. Pero solo porque en Nunca Jamás en realidad no necesitamos de realeza —con guiño concluye, en sus dedos dándole vuelta a corona hasta que nace la necesidad de volver a mirarle e inclinar el rostro en atención—. Hay otros tipos de diversión, pero uh-hum, dependiendo del candidato también podría darle la bienvenida a esa opción —no la descarta al considerarla como parte de la noche, de lo que tiene la potestad de hacer desde lado aventurero—. Debes ser una persona peculiar —es lo que comenta con una risa por lo bajo—, para no sentir nada ante la idea de soltar las riendas por una noche —no pretende sobreanalizar a contrario ni sacar demasiadas conclusiones, era su asunto el disfrutar o no de una festividad a la que no estaba obligado a asistir—. He jugado un poco —enumera sin ser especifico—, vi a una pareja cerrar el acceso a los baños, descubrí lo que se siente ser parte del staff de una de esas películas para adultos y te recomiendo no acercarte a aquella esquina de los asientos.










