Un lo siento no soluciona nada, está todo tan mal interpretado en este plano terrenal en el que vivimos los seres humanos que a pesar de estar rotos y remendados, buscamos ese amor que anhelamos, sin tener nada ordenado dentro de nosotros, esperando encontrar algo que nos ordene, que nos salve y nos llene y para nuestra mala suerte, la vida no funciona así.
Siempre me pregunté ¿Qué es lo que hago siempre que terminó lastimando a las personas que realmente me quieren? ¿Por qué les hago las mismas heridas que yo tengo? y ahí está la respuesta, uno hace daño cuando está herido, pero no por querer hacer daño, lo hace como parte de la herida que trae y cuando logramos entender eso y hacer una introspección, podemos decir lo siento, siendo consientes de las fallas, de lo que no tenemos, de lo que debemos ordenar y lo que debemos sanar para sentirnos bien con nosotros mismos, sin esperar que el otro nos salve, nos sane, nos reconstruya las partes rotas, aceptamos las cosas y las personas desde la verdad, no desde la falsedad para lograr dejar ir los pensamientos de “el otro me hizo, el otro tiene la culpa, con que el otro es malo”. No vamos a aprender nada, poniendo siempre afuera la culpa, cuando en realidad yo no estoy viendo lo que tengo que ver.