Julio 2023
Ahora que nuestras cabezas reposan en almohadas separadas,
me pregunto si seguirás soñando conmigo.
Andrea Frye Díaz
#PoemaRoto
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@poemaroto
Julio 2023
Ahora que nuestras cabezas reposan en almohadas separadas,
me pregunto si seguirás soñando conmigo.
Andrea Frye Díaz
#PoemaRoto
Junio 2022
En la oscuridad más profunda del cortante frío de diciembre,
la caída libre tocó fondo y puso fin con un ¡crash!
No supe identificar si el sonido era propio o ajeno.
Tampoco, a quién pertenecían los pedazos esparcidos en el suelo
que parecían entremezclarse con los de otra alma accidentada.
Coincidimos en fecha y hora en un impacto inesperado,
como siempre, de un destino juguetón.
Lo extraño del suceso fue la reconstrucción.
No había un tuyo o un mío,
los fragmentos encajaban en un “nuestro”.
Extraño, familiar y a la vez distinto.
Solas, las piezas encontraron un nuevo lugar,
donde extrañamente se sentían más cómodas.
Cambiaron de ángulo y perspectiva.
Aunque eran las mismas, parecían otras.
Descubrieron que en el suelo no hay vértigo.
Aquella catástrofe se convirtió en nuestra salvación.
ASHLEY – Puerto de la Cruz, 17 de febrero de 2021.
Ashley viajó agazapado 9 días desde Senegal en una patera, una lancha motora que conducían con un sencillo timón. Me enseña un video grabado durante el trayecto en su móvil. Recuerda que al 4 día se quedaron sin comida y agua potable, bebían el agua del mar y el estómago rugía. El hambre les impidió dormir durante los días que duró el viaje.
Llegó a España, a Puerto de la Cruz hace dos meses, estuvo encerrado en comisaría 4 días, donde le dieron de comer poco a poco para que no le sentase mal después de tanto tiempo sin probar bocado. Después le acogió la Cruz Roja en el Hotel de San Telmo. Hoy, me cuenta, le han trasladado a otro hotel cercano: Concordia. Le pregunto si sabe a dónde le llevarán después, me dice que a Santa Cruz de Tenerife. Él no ha recibido ningún permiso o “pasaporte” que le permita llegar a la península, su idea es llegar a Madrid, allí conoce gente. “¿Cómo piensas ir?”, el trayecto es muy largo, a pesar de ello me responde que su idea es cruzar a la península en barco. Le digo que tendrá que ser en una embarcación más grande, la lancha que me había enseñado en su móvil era apenas una barca de recreo y hay unos 1.400 kilómetros de distancia hasta la costa española. Aunque, tras mirar en internet veo que es más o menos el trayecto que ha realizado para llegar hasta aquí.
Ashley lleva 2 meses en España, antes de venir no hablaba castellano, yo converso con él durante más de una hora de forma fluida, a veces para entendernos mezclamos el francés y él inglés. Le gusta hablar conmigo, tiene ganas de dominar el idioma cuanto antes, me pregunta cómo se dicen las palabras que desconoce, yo se las traduzco y enseguida, con una facilidad pasmosa, las aprende. Le sorprende que no haya cortado la conversación antes, que le dedique tiempo y que me apetezca seguir hablando con él. La gente convive con esta situación volviendo la cara y mirando a otro lado, apenas hay interacción entre la población de la isla o los turistas con los inmigrantes que llegan. Dos mundos en un mismo espacio.
Yo, como buena blanca occidental con problemas del primer mundo, estaba leyendo un libro y tomando el sol en la playa cuando se acercó a preguntarme qué significaba “te llamo luego”, ya que alguien con quien estaba contactando por teléfono le había puesto eso y no comprendía lo que quería decir.
Hablamos durante el rato que duró mi descanso (yo estoy aquí teletrabajando y de viaje de placer), nos reímos mucho porque nos faltaban palabras para expresar todo lo que queríamos contarnos.
Me sorprendí a mí misma teniendo prejuicios raciales, porque sí, los tenemos. Muy a pesar de mis pesares, los tengo. Me quería dar un baño y estaba postergándolo, no me atrevía a levantarme y dejarle ahí con mis cosas. Debió leérmelo en la mirada, me preguntó que si me quería meter en el agua, que si era así él se iba y listo, o se alejaba de mis cosas. Me sentí fatal por eso. Al final me bañé, él me cuidó la toalla y el bolso (además de reírse de mi estilo al salir esquivando olas, el único motivo por el que pude “enfadarme” con él).
Durante todo ese tiempo, estuvo con mascarilla y guardando la distancia de seguridad de esta época Covid que nos ha tocado vivir, aunque para él todo esto es extraño “en África no hay Covid” me decía. Obviamente, la pandemia está, pero nadie hace nada y hay una gran desinformación al respecto. Cuando la pandemia pase en nuestro lado del mundo, seguirá arrasando vidas en el otro.
Al final nos despedimos, yo tenía que subir al apartamento a trabajar, me acompañó un rato andando por el paseo marítimo. Cada uno siguió su camino: yo a mi vida corriente de la que tanto me quejo, él a un destino más que incierto.
Yo cogeré un avión cómodamente mañana que me llevará en menos de 3 horas a Madrid. Ashley no sé si llegará.
Me pregunto por qué el mundo es tan injusto.
Abril 2021
De abril son las flores que un día alegraron mi jardín,
Pero nací bajo la estrella de octubre
Y el otoño contagió a la primavera,
Marchitándolo todo.
Miro por la ventana y lloro,
Como el cielo.
Lloro.
.
.
.
San Valentín
Ayer te vi, reflejada en el cristal de un escaparate,
me giré emocionada, encontrándome una calle repleta de tu ausencia.
Después te escuché, iba en el metro con los cascos puestos y pude oír tu voz en una de nuestras canciones.
Sentí tu piel bajo las sábanas, esa misma noche, en un abrazo ardiente.
Fue entonces cuando desperté empapada en lágrimas, sola y fría, sobre la cama.
Estoy enamorada de un espectro, un fantasma.
Y mi amor es puro, como la locura que me invade.
Quizás la muerta soy yo, la que sigue vagando con asuntos pendientes que le impiden llegar al paraíso.
Sí, quizás el fantasma soy yo, ¡tú estás tan viva! En mi memoria, en las fotos y cuadernos que llenan mi habitación. Yo solo un cadáver, tu cadáver.
Muerta de amor. ¡Oh, yo muero de amor! Como en la canción del metro, la de la Bienque. Muero de amor por tu reflejo ausente, por tu caricia helada, con el abrazo de tu silencio bajo las sábanas.
Yo muero de amor.
#PoemaRoto #Reflexiones
Estoy harta, cansada y triste, no tanto de la pandemia o del confinamiento, más bien de la especie humana que clama a gritos su destrucción. El veneno al que nos enfrentamos no proviene del virus, ahí no encontraremos la causa de la infección, de esta gangrena que se extiende por una sociedad que no merece sobrevivirse a si misma. El veneno es el odio que se alza en los muros de las redes sociales, muros que cada vez nos separan más a unos de otros. El odio es hoy, nuestro sustituto del pan, porque por lo visto alimenta y llena más bocas. Un odio enfermizo inyectado por un sistema que nos utiliza de forma indiscriminada como marionetas, y sinceramente, tenemos lo que nos merecemos, porque en nuestras manos y sobre todo en nuestra cabeza, está el poder evitarlo.
Para curarse, para arreglar este estropicio, lo primero que debemos hacer es autocrítica. Primero, desde nuestra posición, desde el YO: ¿tenemos un pensamiento lógico y reflexivo? ¿contrastamos las fuentes de información? ¿intentamos ponernos en el lugar del otro y entender que le lleva a defender sus ideas? ¿escuchamos de forma activa a los que opinan diferente a nosotros? ¿ponderamos y analizamos nuestras opiniones?
¿Por qué buscamos culpables en vez de buscar soluciones?
Nos hemos equivocado completamente de camino y nos vamos derechitos todos al acantilado, ¡otra vez!
Queridos, todos los que defendéis la democracia, ¡se os llena la boca de hipocresía! La política democrática no es este plató de Telecinco donde sus señorías se han perdido todo el respeto y, por tanto, nos lo han perdido a nosotros. La DEMOCRACIA consiste en la ESCUCHA y el DIÁLOGO, cualquiera que trabaje en equipo sabe perfectamente que todos tenemos diferentes puntos de vista, capacidades u opiniones, pero es en esa riqueza donde se encuentra el éxito.
Nuestra pobreza como sociedad está en su punto más álgido, a puntito de romper, a puntito de quebrarse. Parece que hemos sustituido la fe ciega religiosa por la ideológica, que somos incapaces de tener ideas propias, pensamiento crítico o hacer justicia a nuestro apellido de animal “racional”.
No hay soluciones porque nadie las está buscando, porque en vez de colaborar y trabajar en equipo, estamos incendiando el barco, tirando los remos y pegándonos de hostias, así ¿quién cojones se va a salvar? ¿cómo vamos a sortear el temporal y llegar a tierra firme?
¿Me lo explica alguien?
Estoy harta, cansada y triste, porque me veo arrastrada a esta vorágine, porque yo también soy humana.
Harta, de ver cómo se repite la misma película una y mil veces.
Cansada, de los insultos y la falta de respeto.
Triste, porque ya me sé el final.
- Andrea Frye, 20 de mayo del 2020-
En la imagen: Thomas Cole - “El curso del imperio. Destrucción” (1836, óleo sobre lienzo, 99 x 161 cm, New-York Historical Society, Nueva York)
Octubre 2019
Brilla roja la luna de octubre manchada con la sangre del cazador, su luz permite el acopio de carne que mantendrá viva la tribu.
Nacimos en el mes del letargo y la muerte, del escondite y la madriguera. Dicen que los fantasmas del pasado nos protegen, pero sabes tan bien como yo que no existe ningún dios.
Las leyendas se cuentan en las sombras de la hoguera y las pavesas son estrellas que rodean el fuego. Sigue soplando para mantener viva la lumbre, no queremos que las tinieblas dominen la noche.
Ocho
Los cipreses anuncian la muerte del sol en el horizonte;
Una de sus flechas apunta directa a mi corazón
mientras corta con preguntas el vacío que nos separa.
¿Quién osó perturbar la paz de esta tierra virgen y salvaje?
¿Quién mató a mis ciervos y desperdició su carne?
¿Qué alma pusilánime creyó estar a la altura de una divinidad?
¿Has olvidado acaso quién te ayudo en el parto, quién alivió tus dolores?
No atravesará tu pecho mi punta, hace tiempo abandonaste el mundo de los vivos.
Hay penas más tormentosas que la aniquilación,
¡Continúa tu camino! Vaga eterna, sin derecho al olvido.
( Julio 2018)
#poemaroto
Nos recostamos a las faldas del otoño, aún con los pies sumergidos en las olas de ese verano que ladraba libertad. Existí sin ser y volví a ser, sin existir, en tus manos. Abrazamos la nada, o sí ¡…
Poema de una servidora publicado en Liberoamérica.
Liberoamérica es una plataforma iberoamericana de más de 700 autoras y autores jóvenes constituida en torno a la literatura contemporánea, la cultura latinoamericana, el pensamiento transnacional, la integración y la pluralidad sociales y la igualdad étnica, cultural, de género, clase, credo, cuerpo y orientación sexual.
La puta poesía
Ayer fui con mi colega Kate a ver “Poesía es nombre de mujer” en la Sala Galileo, mi regalo de cumpleaños de la susodicha. Antes de que abriesen las puertas del local nos tomamos unas cañas en el bar de enfrente; yo miraba la cola que se iba formando y flipaba.
- Joder ¿qué pasa, tocan los Rolling?
Cuando vimos que la marabunta de gente empezaba a avanzar, nos pusimos en la cola. Mucha chavalita, mucho móvil e infinito postureo en Instagram. Ok, lo acepto ¿qué tiene de malo que a la gente le haga ilusión ir a un recital de poesía? Nah, no puedo ser tan nazi con la vida cojones ¡que yo también postureo! Pero no pude evitar sentir ya desde ese momento que el concierto no era de los Rolling ¡estaba a las puertas de un show de Justin Bieber!
Explico de antemano mis antecedentes fascistas:
Llevo desde 2013 evitando ir a recitales de poesía, ese año sufrí intoxicación por egos y aplausos enlatados. Kate me había propuesto esta movida y era una buena oportunidad para ver cómo andaba, 4 años después, el mundo del verso y la farándula. Desde mi punto de vista (escucho y quiero otras opiniones) saber recitar bien no hace que tu poesía sea buena, tener un millón de followers tampoco y el aval de un libro publicado no me convence (es fácil conseguirlo con un millón de seguidores en redes ¡las editoriales buscan vender!). Muchas veces pienso que quizás soy tan pejiguera porque carezco de las tres cosas y me molesta que otros las tengan; recito como el culo, no soy famosa en redes y no, no he publicado un libro.
Pero en serio, más allá de eso, creo que la poesía hay que leerla e interiorizarla de forma individual, necesita de una reflexión y una visualización que va mucho más allá del espectáculo. Yo no sé recitar porque me da vergüenza desnudarme en público, porque al fin y al cabo la poesía (por lo menos para mí) es eso, desnudarse, volverse vulnerable y no, no mola nada hacerlo delante de un centenar de voyeurs. En mi caso es tan necesaria como cagar, sin ella explotaría.
Que conste, sí creo que cualquiera tiene derecho a defecar libremente pero soy jodidamente escéptica con el rollo poeta pseudoartista que busca más el escenario y el aplauso que soltar su mierda (siento ser tan escatológica). En fin, que me enrollo ¡continúo con la historia!
Entramos en la sala, pillamos un par de gintonics (garrafón, arggg) y nos pusimos a buscar una migaja de sitio pero… ¡Estaba tó petaó! y nos tuvimos que conformar con el pasillo de los baños.
Empieza el espectáculo, silencio, se apagan las luces y salen las poetas. Yo me acomodo con mi copa en un hueco en la pared para ver bien el escenario, la gente saca el móvil y se dispone a hacer el imprescindible stories. Los primeros versos… ¿qué cojones? Me callo porque no soy una maleducada y no quiero, ni pienso, criticar el regalo de Kate. Continúa el tema: cursilada, arcoíris, corazoncitos, rimas fáciles, títulos de canciones pop, dramatización exagerada, versos carentes de ritmo y alma… La gente encantada y yo pensando “¡joder Frye! ya estás con tu mierda en la cabeza ¿te crees Góngora?”. Me esfuerzo en abrir la mente y al final algún verso me mola pero me empiezo a aburrir. Miro a Kate y veo que tiene cara de cabreo; me mira.
- Pero qué puta mierda es esto.
Me pongo a reír como una loca, nos entra la risa contagiosa y la gente nos mira mal (con toda la razón).
- Kate, estamos siendo unas maleducadas, nos echamos un piti y le damos otra oportunidad.
Volvemos del piti y al rato, sin poder soportar ni un segundo más esta poesía pop flowerpower, nos piramos. Quiero que sepáis que Kate se había gastado 10 pavos por entrada (o sea 20€) y aun así ¡nos piramos!
¿Sabéis lo mejor? Nos fuimos a un bar y allí conocimos a un chaval con el rostro curtido por la vida que nos habló de su madre, con un tumor cerebral terminal; nos contó que él curra toda la semana en un restaurante chachi del centro para pagar el tratamiento y, los domingos, participa en peleas ilegales a cambio de pasta. El tipo tiene tatuado un pájaro en el cuello, significa libertad. Pasó un tiempo en la cárcel y ahora está en un proceso judicial pero no nos da muchos detalles, tampoco nos hacen falta. Sonríe y habla sin parar, está muy orgulloso de su madre, no he visto a nadie hablar con tanta pasión de alguien.
- Pero mi madre, aunque está jodida, es una crack y se lo pasa de puta madre ¡no la cuido yo bien ni nada! ¿Habéis visto la serie de Narcos? Es una matriarca. Mirad que os busco una foto… ¡Aquí! Ahí la puse yo con el fajo de billetes en la boca y la pipa en la mano ¡mira como sonríe! Es una jefa.
Nos enseña una foto de su madre en la cama, efectivamente, con un fajo de billetes en la boca y una pipa en la mano y sí, en la comisura del labio pintada una sonrisa. Nos reímos a carcajadas con él. Estuvimos hablando horas y, si no fuera porque currábamos, nos hubiéramos quedado toda la noche.
Se abrazaba fuerte a la vida, hablaba entusiasmado de su curro, de sus amigos, de su familia…
Al final encontramos poesía.
La poesía está en las calles, en cada cachito de vida y no, no es un puto espectáculo. Es visceral, cruel, pasional; es cada aliento que marca un segundo menos, un segundo más.
Por lo menos y, como he dicho, desde mi punto de vista.
(Andrea Frye, 10 de octubre de 2017)
Artículo de opinión sobre los atentados del 17 de agosto de 2017 en Barcelona, publicado por PR Noticias en septiembre de 2017.
Puede que estuvieras sentado contemplando el vaivén de las olas en la playa y revisando las últimas actualizaciones en redes, otros quizás acababan de levantarse de la siesta y adormilados miraban la hora y las últimas noticias en su móvil, a algunos simplemente les pilló en la oficina trabajando. De repente un hashtag llamaba la atención de todos, #LaRambla era trending topic en Twitter y empezaban a compartirse las primeras informaciones en Facebook.
El pasado 17 de agosto el terror sacudía con fuerza Barcelona, una de las ciudades más visitadas del mundo, esa misma noche volvía a azotar en Cambrils. Nos enteramos a través de las redes sociales, como si de un capítulo de Black Mirrorse tratara, participamos y seguimos en directo a través de nuestras pantallas como se sucedían los fatales acontecimientos. Tanto es así que cuando el Conseller de Interior hacía su primera comparecencia y declaraba ante los medios que el atentado terrorista de Barcelona había dejado 1 muerto y 32 heridos, WhatsApp hervía de fotos y vídeos de contenido más que explícito en los que se veía claramente que la cifra iba a ser mayor.
Al igual que las cruentas imágenes compartidas sin ningún tipo de control ético ni moral, los rumores tardaron apenas minutos en invadir nuestras redes mezclándose con los pocos datos veraces de los que se disponía y difuminando la realidad, pero ¿a quién le importaba? Las autoridades pedían de forma insistente que no se difundiesen imágenes o bulos del atentado ya que podían dificultar el desarrollo de la operación policial, faltar al respeto a las víctimas y familiares y acrecentar el caos y el pánico generalizado ¿Alguien hizo caso? Por lo visto todos estábamos sordos y ciegos, eso sí, ninguno mudo.
Pasadas las primeras horas de shock, surgió el debate y todos nos convertimos en psicólogos, sociólogos, expertos en seguridad ciudadana o en relaciones nacionales e internacionales. Al poco ya habíamos sacado las antorchas y los cuchillos, cada uno ocupando nuestra posición y dispuestos a dar estocadas a diestro y siniestro ofreciendo nuestra opinión, postura e insultos a quien nos convenía y como nos convenía, ya fuera en un plató de televisión, en los comentarios de las noticias digitales o en el muro de Facebook.
Para el terrorismo lo importante no son los daños materiales y muy a nuestro pesar, tampoco las vidas humanas; su estrategia es generar el mayor impacto social con mínimos recursos. Una campaña de comunicación centrada en el odio y el miedo para la cual se sirven tanto de los medios de comunicación como de las redes sociales con un éxito rotundo. Esta técnica de propaganda les ha convertido en muy poco tiempo en un fenómeno de masas, ocupando portadas, parrillas televisivas y copando todas nuestras redes.
Este tipo de violencia busca un efecto de amplificación emocional, los grupos terroristas necesitan que sus actos y atentados sean cubiertos, que sus ideas sean publicadas, que las imágenes sean transmitidas, que lleguen a una audiencia masiva y tengan relevancia social. ¿Hasta qué punto somos culpables de su éxito? ¿Ha de prevalecer siempre el derecho a la información? ¿Dónde están los límites éticos en este tipo de situaciones? ¿Qué papel juegan las redes sociales? Desde el sector de la comunicación debemos reflexionar profundamente sobre estas y otras cuestiones, ya no solo como profesionales sino como seres humanos.
(Andrea Frye, PR Consultant en Grayling)
Nido
La cáscara se pudre sobre la tierra aún empapada de sangre y vísceras. Ella vuela en círculos para apartar las moscas de lo que antaño fue su nido pero las larvas serán las únicas que emerjan.
¡Ya no crecerán sus plumas, ni se alzará en vuelo!
Se fue con la aurora en busca de alimento, regresó con el frío del crepúsculo, con el frío presentimiento.
Alcanzó a ver a aquellas alimañas profanando su morada, pisoteando y desgarrando el porvenir pero no pudo impedir la desgracia.
Las sabandijas huyeron el futuro se descompone.
(Enero, 2018) #PoemaRoto
Objetos perdidos
Ayer recibí una carta de objetos perdidos; algún alma caritativa había encontrado mi identidad tirada en la calle totalmente desplumada. Supongo que como no quedaba nada más con lo que arramplar, decidió arrojarla a un buzón de correos, sin sello y sin señas. Hoy fui a buscarla al lugar donde esperan todos los extravíos y, allí estaba, fue triste decirle que el aviso había llegado demasiado tarde. Yo ya me había sacado una nueva.
Andrea Frye - 14 de diciembre del 2017
Alberto Valverde Muñoz, más conocido por el populacho como Beto, además de tocar con un grupazo (La Curva Band) hace ilustraciones como esta. El otro día me escribió para preguntarme si podía ilustrar alguno de mis poemas, no sabéis la jodida ilusión que me hizo que alguien quisiera re-inspirarse con mis idas de olla. En esto consisten las redes ¡las redes humanas! Esta ilustración nace de mi texto de “Rave” y espero que sea el inicio de una bonita amistad :)
(Octubre 2017 - Fin)
Rave (Septiembre 2017)
#poemaroto #microrelato #noche#septiembre #poesia #reflexion #texto #literatura #nocturna