En estos últimos días se ha venido hablando mucho de que la llegada del nuevo presidente socialista al Elíseo traerá inevitablemente un discurso fresco a Europa, un discurso lleno de una gran esperanza y que la etapa de marcada austeridad comenzará a ir acompañada de medidas de crecimiento. Ideas que han ido calando hasta en el mismo François Hollande, ya que en el discurso de celebración de su victoria electoral del pasado domingo, en su querida ciudad de Tulle (de la que fue alcalde hasta el pasado 2008), proclamó que "muchos socios europeos ya podrán respirar aliviados", ya que él se encargará de "dar a la construcción europea una dimensión de crecimiento, de empleo, de prosperidad, de futuro" y no solo de austeridad. [RTVE.es; Hollande arranca su mandato].
Este lunes hemos sabido, que una de sus prioridades, que era trasladar estas peticiones a la canciller alemana lo antes posible, se va a realizar, efectivamente, en un par de días. El próximo 15 de mayo, a las pocas horas de haber tomado posesión como nuevo presidente de la République, François Hollande tiene concertada una reunión con Angela Merkel [Europapress.es; viajará a Berlín el 15] para tratar estos temas.
¿Logrará que la señora Merkel ceda en sus políticas de recorte de deficit público? Se antoja complicado en primera instancia. A pesar de la buena voluntad del Monsieur Hollande, he de reconocer que soy bastante pesimista, aunque es verdad que no se pueden menospreciar, ni mucho menos, noticias como que la Comisión Europea ya se está planteando ampliar la fecha para el cumplimiento del déficit público a España [elpais.com; Bruselas dará un año más]. Reconozco que me ha sorprendido gratamente esta posibilidad, pero también tengo que destacar que esto era algo inevitable por dos motivos:
El primero de ellos, en mi opinión importante, pero no tanto como el segundo tiene que ver con la gobernanza económica: si Europa no se quería ver arrastrada a una crisis aún más aguda por su falta de flexibilidad con España, ya que está sigue siendo la sexta economía dentro de la EU-27 y la quinta dentro de la zona euro, tendría que ceder al aplazamiento de la reducción de déficit público – para los adictos a los datos como yo, las siguientes tablas:
International Monetary Fund, World
Economic Outlook Database, April 2012
International Monetary Fund, World
Economic Outlook Database, April 2012
El segundo punto, y para mi ya más importante es que no ceder sería algo injusto. Yo asocio la idea de Europa, y como supongo muchos de los que lean estas lineas también, a la de una "Unión" solidaria, un conjunto de países que se han asociado para lograr alcanzar grandes metas, metas como las recogidas en el informe de la Comisión Europea "Europa 2020" [Europa 2020; European Commission]. Por subrayar algunas, ideas como las de alcanzar que un 3 por ciento del PIB de Europa se destine a I+D, incrementar hasta el 20 por ciento el empleo de energías renovables, aumentar hasta el 40 por ciento el número de personas entre 30 y 34 años con estudios superiores, reducir en un 25 por ciento el número de personas que viven por debajo del umbral de la pobreza en Europa, etc. Objetivos solidarios, ilusionantes. Se persigue un proyecto ideal caminando todos juntos.
Ahora remontenos al año 2002. En septiembre de ese año, el entonces ministro de Economía de la República Francesa, Francis Mer, declaraba en Consejo de Ministros de la UE que "la responsabilidad fiscal pertenece al dominio exclusivo de los Estados miembros individuales" [Mer, 2002:2]. Esta afirmación, que fue respaldada por su homólogo alemán, Hans Eichel, cuestionaba la autoridad de la Union Europea de coordinar la política presupuestaria de los Estados miembros. Estos dos países habían incurrido en déficit excesivo durante varios años, lo que acarreaba, siguiendo la legislación de la UE, una sanción. Sin embargo, en noviembre de 2003 el Consejo de los Ministos de Economía y Finanzas de la UE (más conocido como ECOFIN), tomó una decisión de dificil explicación: decidió suspender el procedimiento iniciado por la Comisión contra Alemania y Francia, decisión que sería posteriormente anulada por el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas (TJCE) [europa.eu; final pág] en julio del año siguiente.
Por motivos como este me parece injusto que desde esos lugares se esté siempre cuestionando la posición de España en cuanto a la posición del déficit público, como cuando el presidente Mariano Rajoy anunciaba que esperaba cerrar este año con un déficit del 5,8 por ciento [elpais.com; Rajoy anuncia 5,8]. Porque cuando alguien se olvida tan fácilmente de los acontecimientos del pasado también podría llegar a olvidar las metas a alcanzar en el futuro. Por el bien de los franceses, y también por el nuestro, espero que François Hollande sí tenga una buena memoria.